Mr. Peabody & Sherman (2014)

Mr_Peabody_&_Sherman_PosterEstamos en una época donde los remakes, reinicios y adaptaciones dominan el cine. Los estudios apuntan a la nostalgia de los espectadores, recuperando personajes o franquicias que formaron parte de sus infancias, asegurando así una base de personas que irán a ver sus películas guiadas por el deseo de revivir aquellos años. Ya ha pasado con personajes como Garfield, Scooby-Doo, los Pitufos, el oso Yogui, Alvin y las ardillas, y este año una de las grandes producciones pretende hacer lo propio con las Tortugas Ninja. Y si bien una cinta como Mr. Peabody & Sherman (Las aventuras de Peabody y Sherman) parece entrar dentro de esta categoría, hay algunas consideraciones que nos hacen descartar esa idea.

Es cierto que esta película animada está basada en una serie de televisión de antaño, al igual que la gran mayoría de los ejemplos recién mencionados, pero se trata de una serie que no tiene la misma popularidad que aquellas. Peabody’s Improbable History fue emitida originalmente entre 1959 y 1963, y ni siquiera se trataba de una serie independiente, sino que de un segmento que compartía pantalla con otros personajes más conocidos como Rocky y Bullwinkle (los que tuvieron su propia película el año 2000). El programa no fue actualizado a través de nuevas versiones, y su popularidad parece no haber traspasado las barreras del idioma. Debido a esto, mientras personajes como Scooby-Doo se mantenían vigentes a través de repeticiones de sus capítulos clásicos o con la creación de nuevas series, Peabody y Sherman quedaron en un segundo plano, relegados a referencias esporádicas (como la del episodio “Treehouse of Horror V” de Los Simpson).

Por lo tanto, el estreno de esta película no obedece al deseo comercial del resto de resurgimientos que hemos visto pasar durante los últimos años, sino que responde a un anhelo que el director Rob Minkoff ha tenido durante largo tiempo. Para muchos de los niños que vieron la película, este debió ser probablemente el primer acercamiento que tuvieron con los personajes. Y aunque la presión de adaptarlos al cine no era tan grande como la que existe frente a personajes como las Tortugas Ninja, el resultado final es bastante fiel al material original en aquellos aspectos donde debe serlo.

El diseño de los personajes y del mundo que habitan, por ejemplo, está inspirado en el diseño original de la serie animada, actualizando algunos aspectos. Si uno examina la arquitectura de los edificios o el diseño de los objetos se nota una vibra estilizada, como la que se puede ver en el trabajo de Chuck Jones (The Dot and the Line, The Bear That Wasn’t) o del estudio UPA (Mr. Magoo, Gerald McBoing-Boing). Esto le otorga un carácter atemporal a la historia, lo que termina siendo beneficioso, ya que evita caer en uno de los defectos del estudio Dreamworks, que es hacer referencias culturales que quedan obsoletas dos años después del estreno de la película.

El protagonista de la historia es Mr. Peabody (Ty Burrell), un perro genio que no solo es capaz de hablar, sino que domina todas las áreas que existen del conocimiento. Su inteligencia lo ha hecho merecedor de varios premios y del respeto de importantes figuras internacionales. Pero pese a su éxito, Peabody sintió que todo esto no era suficiente, así que decidió adoptar a un niño para poder llenar el vacío emocional que sintió durante su vida. El niño, llamado Sherman (Max Charles), es tan curioso y ávido de conocimiento como el propio protagonista, y una de sus actividades favoritas es viajar con la máquina del tiempo creada por Peabody. Sin embargo, los problemas surgen cuando Sherman va a su primer día de clases, teniendo una pelea con una de sus compañeras, Penny (Ariel Winter). Con tal de limar las asperezas, Sherman decide invitar a Penny y a sus padres a cenar, pero todo se sale de control cuando Sherman y Penny ocupan sin permiso la máquina del tiempo.

Al igual que la serie de televisión en que está inspirada, la película toma como base los viajes en el tiempo como el motor de la trama. Se trata de un recurso llamativo que entrega variadas posibilidades: Como se puede viajar a cualquier momento de la historia, los acontecimientos y personajes que se introducen a la película solo dependen de la imaginación de los guionistas. Estos hechos históricos son simplificados para hacerlos acorde a una cinta familiar, agregando además algunos elementos cómicos. No veo ningún problema con hacer esto, ya que se trata de una historia que va a ser vista en su mayoría por niños, y las modificaciones que se hagan van encaminadas a hacer todo más simple de entender. Aunque de todas maneras me chocó que un suceso tan complejo como la revolución francesa haya sido reducido de forma tan trivial. Podrían haberlo simplemente omitido.

Como se trata de una película infantil, sería demasiado exagerado analizar la lógica que emplea en los viajes temporales. Para eso existen las cintas de ciencia ficción. Pero aún así hay una discordancia que llega a desconcentrar. La cinta deja bien en claro que Peabody y Sherman no pueden viajar a un momento de la historia donde ambos existen, ya que podría afectar la continuidad espaciotemporal. Se trata de una regla razonable, que es incluso tratada por otras películas. Sin embargo, a lo largo de la película los vemos viajando a varias épocas, participando incluso de sucesos históricos fundamentales en el desarrollo de la humanidad, lo que parece no afectar en forma alguna el presente. Si se dan el trabajo de crear una regla como la ya descrita, ¿por qué se omite algo tan fundamental como las consecuencias que puede tener el jugar con los hechos del pasado? Pero como ya señalé, adentrarse en esto sería demasiado.

Lo que realmente importa en la película no son tanto los viajes temporales, sino que las relaciones entre los personajes. El conflicto que da origen a la trama dice relación con las dificultades que tiene Sherman para interactuar con Penny. Esto se debe a la envidia que siente ella cuando el recién llegado se convierte en uno de los niños más inteligentes de la clase, a lo que Penny responde humillándolo frente a toda la escuela. La película lidia con este conflicto de forma bastante rápida a través de una técnica que ha sido muy utilizada en otras cintas: dos personajes que no congenian entre si se ven envueltos en una aventura donde aprenderán a ver las virtudes del otro.

Pero el verdadero núcleo de la cinta se encuentra en otra relación, la que existe entre Sherman y Peabody. En la serie original esta relación era tratada de forma superficial, e incluso cínica; en el primer capítulo Peabody trataba a Sherman como su mascota. En la película, en cambio, se profundiza más en el vínculo filial que existe entre ambos. Al comienzo es mostrada como una relación distante, con Peabody refiriéndose a Sherman de manera bastante formal. Esto no significa que no existe afecto entre ambos, sino que la sobredesarrollada inteligencia del perro le impide expresar de forma espontánea su cariño por Sherman. Una de las moralejas de la historia es que criar a un hijo no es lo mismo que inventar una máquina o hacer un cálculo matemático. No puede ser tratado de manera tan cerebral.

A medida que avanza la película el vínculo que existe entre ambos personajes crece y son capaces de demostrar el cariño que sienten por el otro. Durante el camino deben enfrentar algunas dificultades, como las evidentes diferencias externas que existen entre ellos, o la presión de una cruel funcionaria que le quiere arrebatar la tuición de Sherman a Peabody. No es la primera vez que el director Rob Minkoff explora estos temas, ya que en Stuart Little (1999) ya había contado una historia donde las diferencias de los personajes no eran impedimento para que se sintieran parte de una familia. Todo esto demuestra que Mr. Peabody & Sherman no es una película vacía y desechable, sino que tiene algo más que ofrecer.

Sin embargo, existen algunos defectos que son bastante notorios, sobre todo en el desarrollo de la película. Uno de sus problemas principales es la fluidez del relato, que parte bien durante la primera mitad de la película, pero que en la segunda mitad se va diluyendo y pierde la fuerza que había adquirido. Otro de sus falencias es el humor, que es bastante irregular en los diálogos y más fuerte en los chistes visuales. Existe una mejora en comparación al tipo de humor que se mostraba en la serie original, que era bastante soso, pero no llega al nivel de grandes comedias animadas como Cloudy with a Chance of Meatballs (2009) o Despicable Me (2010), que desbordan energía y creatividad.

Mr. Peabody & Sherman no es una obra maestra como las creadas por Pixar, ni siquiera se encuentra dentro de las mejores cintas de Dreamworks. Pero eso no es lo que busca. El objetivo principal de la película es entretener a la audiencia a través de una historia que entregue un par de moralejas sobre la familia. Y aunque sufre algunos tropiezos, el objetivo se cumple. Quizás no sea una cinta demasiado memorable, pero considerando que no tenía ninguna expectativa antes de verla, el buen rato se agradece.

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