Rio 2 (2014)

Rio_2_PosterDentro del panorama actual del cine de animación, Blue Sky Studios es una compañía menor en comparación a Pixar o Dreamworks. Menor en términos artísticos y menor también comercialmente, ya que su única franquicia ha sido Ice Age. O al menos así era hasta el año 2011, cuando estrenó la película Rio. La cinta, que sigue las aventuras de una pareja de guacamayos azules en Brasil, fue la única de las creadas por el estudio que se acercó al éxito económico de la franquicia de Ice Age, así que no era de extrañar que Blue Sky Studios decidiera producir una segunda parte.

En Rio 2 volvemos a ver a Blu (Jesse Eisenberg) y Perla (Anne Hathaway), quienes viven juntos y tienen tres hijos. La vida en familia parece funcionar bien, aunque Perla no está segura de la sobreexposición de sus hijos a las comodidades y tecnología de los humanos. Cuando ve en la televisión que sus cuidadores, Linda y Tulio (Leslie Mann y Rodrigo Santoro), están en la selva amazónica y dicen haber descubierto más guacamayos azules, Perla ve esto como una oportunidad para viajar junto a su familia a la jungla a explorar sus raíces. La idea no entusiasma demasiado a Blu, quien ha vivido toda su vida bajo el alero de los humanos, pero decide acompañar a su esposa.

Al llegar, Perla descubre que la hipótesis de Linda y Tulio era cierta, y que los guacamayos azules habían creado un verdadero santuario en el corazón de la selva. Y no solo eso, sino que entre estas aves se encuentran algunos viejos conocidos, incluido su propio padre, Eduardo (Andy García). Blu está contento por el hallazgo de su esposa, pero parece no encajar dentro del estilo de vida de la comunidad. Además de eso, el protagonista debe lidiar con la amenaza de unos humanos que talan ilegalmente árboles, y el regreso de uno de los villanos de la cinta anterior, la cacatúa Nigel (Jemaine Clement).

La película vuelve a deslumbrar con aquellos elementos que destacaron dentro de la primera cinta: las imágenes y la música. Al estar ambientadas en Brasil, estas películas aprovechan el colorido de la cultura, la flora y la fauna de aquel país, creando un espectáculo hecho para el deleite de los sentidos. Mientras la primera cinta nos mostraba la belleza de la ciudad de Rio de Janeiro, en esta segunda parte la aventura se traslada a la selva amazónica y a las ciudades que se encuentran en el interior de Brasil. Y como la gran mayoría de los personajes son aves, la película aprovecha de realizar unos espectaculares planos aéreos de estos territorios.

Algo que me gustó de la primera película es que el diseño de los personajes lograba ser fiel a la apariencia de los animales en los que están basados, pero al mismo tiempo les otorgaban algunos rasgos característicos que los diferenciaban entre sí. Esto se nota más en esta segunda parte, donde se introducen varios personajes que pertenecen a la especie de los guacamayos azules. Así, modificando ligeramente sus diseños en relación a la forma de la cabeza, tipo de plumaje, ojos o postura, los animadores son capaces de entregarnos personajes que poseen una identidad propia. Este diseño es también importante para darnos una idea de la personalidad de cada personaje, aún antes de que emitan alguna palabra.

Nuevamente, la música es una de las grandes protagonistas en la cinta. Estas películas mezclan algunos estilos de la música contemporánea con ritmos de la música brasileña, creando el ambiente festivo que caracteriza al país. La mezcla entre imágenes vistosas y música le otorgan una mayor energía a la cinta, llegando incluso a emular algunas de las coreografías que Busby Berkeley diseñó durante su carrera.

Sin embargo, el gran defecto de la película es su trama y la forma en que son mostrados sus personajes. La historia de la cinta es prácticamente una copia de Meet the Parents (2000), la película donde Ben Stiller debía conocer a la familia de su novia pasando una serie de humillaciones. En ambas tenemos la figura de un padre sobreprotector que ve con desconfianza a su yerno, creyendo que no es lo suficientemente bueno para su hija. En ambas películas el protagonista está en un ambiente hostil, debiendo enfrentar situaciones donde siempre está en desventaja.

Si bien la trama de la primera película también estaba basada en un elemento que ya se había visto en otras cintas (dos personajes que no se llevan bien se ven obligados a permanecer juntos, viviendo una aventura que los terminará uniendo), la atención que la película le daba a sus personajes evitaba que se convirtiera en un producto desechable. No solo se preocupaba por presentarnos a Blu y Perla y sus diferentes personalidades, sino también en mostrarnos la forma en que poco a poco dejaban de lado sus prejuicios y terminaban viendo las virtudes del otro. En Rio 2 faltan momentos de calma donde podamos ver lo que sienten los personajes, y por lo tanto no llegamos a preocuparnos demasiado por lo que les pasa.

Además, la cinta introduce otras tramas secundarias que hacen del relato algo disperso, sin un foco determinado. No solo tenemos la trama de Blu intentando encajar en esta comunidad, sino también a sus amigos Nico (Jamie Foxx), Pedro (will.i.am) y Rafael (George Lopez), que están preocupados de conseguir números artísticos para el carnaval; a la misma Perla, que se ha reencontrado con su familia y amigos y está pensando en mudarse a la selva para vivir con ellos; a Nigel, que busca venganza contra Blu; a la acompañante de Nigel, una rana venenosa llamada Gabi (Kristin Chenoweth), que está enamorada de la cacatúa; a un grupo de humanos que se dedica a talar árboles de forma ilegal; a Tulio y Linda, que están en busca de los guacamayos azules y son descubiertos por los taladores de árboles; a un grupo de guacamayos rojos que tienen una disputa territorial con los azules. La primera película también tenía tramas secundarias, pero estaban al servicio de la trama principal, existiendo un hilo conductor que guiaba a la historia. En Rio 2, la necesidad de mantener a los personajes de la primera cinta, sumado a la decisión de introducir nuevos personajes, crea un relato más fragmentado.

La cinta nos entrega un mensaje de carácter ambientalista, algo que la primera película también había hecho. Pero a diferencia de la anterior cinta, donde se atacaba el tráfico de especies en peligro de extinción, el mensaje de esta es menos sutil y algo anticuado. Es el típico “salvemos la selva amazónica” que había sido promovido por programas de televisión como el Capitán Planeta durante los años 90. Con esto no estoy diciendo que el mensaje no sea importante, sino que la forma en que es entregado no ha cambiado en lo más mínimo de lo que veíamos hace más de veinte años. Habría sido bueno ver algo más de creatividad para generar conciencia dentro de los espectadores.

Sin ser una mala película, Rio 2 no está a la altura de su predecesora, quedando relegada al grupo de películas animadas promedio que se estrenan año a año. Ojalá Blue Sky Studios no lleve a esta franquicia al mismo nivel de la franquicia Ice Age, que ha ido cuesta abajo.

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