Dawn of the Planet of the Apes (2014)

Dawn_of_the_Planet_of_the_ApesTras el fallido remake dirigido por Tim Burton, parecía difícil seguir expandiendo la saga que comenzó en 1968 con la película protagonizada por Charlton Heston. La solución no radicaba en agregar más secuelas o reinicios, sino que en mirar hacia atrás. Es así como el año 2011 se estrenó Rise of the Planet of the Apes, que narra los acontecimientos ocurridos con anterioridad a la película que originó todo. De esta manera, pudimos conocer la causa que casi extinguió a la raza humana de la faz de la Tierra y que le otorgó a los simios una inteligencia superior. Los aciertos de aquella película no solo dependieron de lo interesante de la historia, sino en la sustancia que les otorgó a sus personajes, y los dilemas que debían enfrentar.

Este 2014 se estrenó su secuela, Dawn of the Planet of the Apes (El planeta de los simios: Confrontación), la que se une al privilegiado grupo de segundas partes que son mejores que la primera. La trama está ambientada diez años después de los hechos acontecidos en Rise, en un planeta Tierra donde la humanidad ha sido exterminada por un mortal virus. El chimpancé César (Andy Serkis) ha creado una comunidad de simios en un bosque a las afueras de San Francisco, donde conviven en armonía sin presencia de humanos. Sin embargo, un día descubre que no todas las personas han muerto debido al virus, ya que existe una reducida comunidad de sobrevivientes que se encuentra en la ciudad. Un grupo de personas, liderados por un hombre llamado Malcolm (Jason Clarke), ha ido al bosque para reparar una represa que les permitiría tener electricidad, pero la enorme tensión que existe entre ambas especies dificulta una solución pacífica.

Aunque la película nos muestra a ambos bandos, el foco de atención se encuentra sobre los simios. Después de una introducción que nos explica la forma en que el virus se propagó por el planeta y destruyó a la humanidad, vemos una escena que muestra a César y su comunidad cazando en el bosque. En la secuencia los simios se comunican a través de lenguaje de señas, creando un ambiente silencioso que adquiere tintes casi tenebrosos gracias a la banda sonora de Michael Giacchino. Estos primeros minutos parecen una reminiscencia de los de 2001: A Space Odyssey (1968).

La escena además nos prepara para la atmósfera que atraviesa toda la película, la cual se encuentra cargada de tensión. Las interacciones entre humanos y simios están llenas de desconfianza, y ninguno de los bandos se atreve a bajar sus defensas. Lo realmente meritorio es que la cinta se preocupa de enseñarnos los puntos de vista de todos los involucrados, demostrando que en conflictos como estos es difícil diferenciar categóricamente entre villanos y héroes. César, el líder de los simios, quiere crear una comunidad junto a sus pares, creando reglas y organizándose de la mejor manera. Cuando descubre que todavía hay algunos humanos vivos, el chimpancé los visita y les advierte que no dudarán en actuar si son atacados.

Koba (Toby Kebbell), su mano derecha, ve las cosas de otra manera. Mientras César se encuentra conforme con que los humanos y los simios vivan separados, preocupados cada uno de sus propios asuntos, Koba propone una solución más drástica: no es posible confiar en los humanos, así que lo aconsejable sería acabar con ellos ahora que están débiles. Su pensamiento se encuentra alimentado por los tratos a los que fue sometido antes de la propagación del virus, cuando era el sujeto de pruebas en un laboratorio. Koba actúa con violencia ya que fue tratado con la misma vara.

Una dicotomía similar se puede ver en el grupo de los humanos. Malcolm cree que puede llegarse a un acuerdo con los simios, evitando así conflictos innecesarios. Sin embargo, el líder de los sobrevivientes, Dreyfus (Gary Oldman), no está dispuesto a correr el riesgo de que su comunidad sea destruida por esos animales, sobre todo después de sobrevivir al virus y ver cómo sus seres queridos murieron.

Si bien la película es clara al reprochar la forma de actuar de Koba y Dreyfus, no cae en el error de tratarlos como villanos que son simplemente malos. Como espectadores no compartimos sus razones, pero somos capaces de identificarlas. Al darles profundidad a sus personajes, la cinta hace que los conflictos que se producen entre ellos nos importen. La disputa mostrada no ocurre entre héroes y villanos, sino que entre dos bandos que se ven enfrentados a causa de prejuicios y malentendidos. Como buena película de ciencia ficción, Dawn of the Planet of the Apes plantea preguntas acerca de nuestra sociedad y de los problemas que atravesamos como humanidad. Las guerras, sea entre humanos y simios, o entre humanos y humanos, son igual de espantosas.

El tono serio de Dawn of the Planet of the Apes se replica en su fotografía. Los colores son apagados, con tonos que se acercan a los verde oscuros, negros, cafés y grises. Las escenas están ambientadas en días nublados, fríos, y los lugares donde están filmadas corresponden a ruinas de la civilización humana o a construcciones rudimentarias levantadas por los simios. Esto, que a priori puede parecer limitante o incluso monótono, no evita que la película nos entregue imágenes memorables, gracias a la dirección de un talentoso director como Matt Reeves. El cineasta es capaz de crear planos y momentos que escapan del estilo plano de algunos blockbusters, mostrando unos destellos de genialidad que levantan a esta cinta sobre otras superproducciones.

Hablar sobre esta película es hablar también sobre su tecnología. El avance que han experimentado los efectos digitales es increíble, alcanzando en esta cinta un nivel de realismo poco visto. Pero el mérito no radica solo en cómo se ve el pelaje de los simios, sino también a lo que transmiten. Gracias a la técnica de captura de movimiento, las expresiones de estas criaturas digitales reflejan con fidelidad las emociones de los actores que están detrás de ellos. No se trata solo de efectos digitales que acompañan a los humanos, sino que de personajes que expresan sentimientos al igual que ellos. La importancia que la cinta les da a estos personajes es tal que cuando se muestran los créditos finales, el primer actor mencionado es Andy Serkis, quien interpreta a César.

Dawn of the Planet of the Apes es uno de los mejores blockbusters del año, entregando no solo escenas espectaculares sino también emoción. Lo que mueve a la trama no son los engranajes de un guion que necesita avanzar a como dé lugar, sino que las decisiones de sus personajes. La cinta demuestra la confianza en sus personajes otorgándoles escenas más íntimas, donde son capaces de respirar y hablar entre sí. Son estos momentos los que forman parte del corazón de la película.

Existen algunos defectos que distraen de vez en cuando, como unos efectos digitales que no son muy convincentes, o momentos involuntariamente cómicos, como la imagen de un simio sobre un caballo con una metralleta en cada mano, pero no afectan demasiado el resultado final. Lo que si preocupa es la falta de personajes femeninos, ya que los que aparecen están relegados a un segundo plano. Entiendo que la decisión de darle más protagonismo a los hombres puede servir para resaltar que en los sucesos narrados en la película lo que prima es la fuerza sobre la razón, pero de todas maneras sería bueno ver en las siguientes películas mayor paridad de género. Recordemos que en la película de 1968 uno de los personajes más importantes es Zira, una simio hembra.

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