VidAngel: ¿Filtro parental o censura?

Navegando por internet uno se encuentra con videos como éste. Se trata de un comercial donde se representa de manera gráfica el impacto que tienen los insultos (o “palabrotas”, “garabatos”) dichos en las películas sobre las personas que los escuchan. Es una imagen bastante elocuente: Una familia estereotípica, vestida de blanco, se sienta en el living de su casa para ver películas, y ante cada insulto dicho por algún personaje en la pantalla, reciben una bala de pintura sobre su ropa. El video hace un contraste entre una película clásica como Gone with the Wind (1939) y su famosa frase “frankly my dear, I don’t give a damn”, con la cinta The Wolf of Wall Street (2013) de Martin Scorsese, que tiene un verdadero récord de “malas palabras”.

Todo esto es mostrado para promocionar un servicio llamado VidAngel, que se encarga de identificar y editar elementos ofensivos en películas y videos de Youtube. Así, si una película posee algún tipo de insulto, éste es silenciado, y si posee escenas de sexo o demasiado violentas, son saltadas. Haciendo esto, el servicio sostiene que crea una experiencia más segura para la familia, ya que evita que los niños sean expuestos a ese tipo de influencias.

Se trata de un caso bastante interesante, y sobre el que decidí escribir ya que toca dos de los temas que me interesan, el cine y el derecho. La primera duda que puede surgir es si estamos ante un tipo de censura o no. ¿Por qué borrar esos elementos de una película? Los creadores de VidAngel responden a este tipo de cuestionamientos aclarando que es el propio usuario (en la mayoría de los casos los padres) quienes eligen qué es lo que se verá de la película en cuestión. El servicio entrega una lista detallada de los momentos potencialmente ofensivos, dividiéndolos en categorías (insultos, escenas de sexo, violencia, consumo de drogas).

La configuración predeterminada hace que todos estos elementos sean omitidos al momento de ver la película, pero el usuario puede modificarlo en cada caso. Si es el propio usuario el que escoge qué se puede ver o no, VidAngel se acercaría a un tipo de filtro parental, similar al que existe en los servicios de internet o en los servicios de televisión por cable para evitar que los niños accedan a contenido pornográfico.

Esto alejaría al servicio del concepto de censura, ya que esta implica la supresión total de determinado contenido, a un nivel general (como la prohibición de estrenar The Last Temptation of the Christ [1988] en Chile). VidAngel no pretende prohibir que una película sea vista por toda la población, sino que es una decisión que se toma dentro del grupo familiar. Responde a la potestad que tienen los padres de criar a sus hijos, eligiendo lo que es más adecuado para ellos.

La gran diferencia es que con los filtros parentales se omite por completo algún canal de televisión o sitio web del alcance de los niños, no determinados elementos. Con VidAngel, en cambio, se les permite ver las películas o videos, pero omitiendo los momentos “ofensivos”. Es muy distinto evitar que un niño vea una película a que la vea de forma parcial. De hecho, la calificación por edades ya se encarga de hacer lo primero, ya que les indica a los padres la edad recomendada para ver algún tipo de cinta. Así, películas animadas como las de Pixar o Disney son para todo espectador, mientras que una película como Pulp Fiction (1994) fue calificada como R (personas menores de 17 años solo pueden verla en compañía de un adulto).

Es cierto que este tipo de calificación no está exenta de críticas, sobre todo la MPAA y las dudas que surgen al analizar algunos de sus criterios, pero de todas maneras constituyen guías que cumplen con la labor de informar sobre el contenido de las películas. Servicios como VidAngel serían innecesarios si los padres se fijaran en la calificación por edades de una película.

¿Cuál es entonces la justificación de esta herramienta? En su sitio web se señala lo siguiente:

“Existen muchas películas que tienen buenos mensajes, pero a veces los cineastas pueden tener estándares diferentes a los tuyos. VidAngel te permite disfrutar de partes de su contenido con los que estás de acuerdo, sin tener que preocuparte de infringir tus propias reglas familiares”.

A simple vista, esta justificación parece razonable. Pero examinándola con más detenimiento descubrimos inconvenientes que chocan con la esencia de lo que es el cine. Las películas, como toda obra artística, son creadas con un cierto objetivo, el cual variará en cada caso. Este objetivo es determinado por las personas que contribuyen en la realización de la cinta, especialmente del director (como se puede ver en la llamada “teoría del autor”). El director tiene una cierta visión al momento de hacer la película, y es a partir de ella que tomará las diferentes decisiones que requiere su cargo, con el fin de alcanzar el objetivo que se fijó. Al alterar la estructura de la cinta, o la forma en que es presentada, se desnaturaliza la visión del director e incluso se puede llegar a modificar el mensaje que se quiere entregar.

The Wolf of Wall Street. Duración normal: 179 minutos. Duración con VidAngel: 166 minutos (de los cuales solo oirás 155).

The Wolf of Wall Street (2013).
Duración normal: 179 minutos.
Duración con VidAngel: 166 minutos (de los cuales solo oirás 155).

En ciertas películas las escenas de sexo o de violencia son esenciales para la trama, formando parte de su núcleo. Si se omiten estos momentos, la cinta queda coja, desprovista de uno de sus pilares. En 12 Years a Slave (2013), por ejemplo, la violencia mostrada es fundamental para entender el contexto en el que está ambientada la historia y el peligro al que está expuesto el protagonista. Uno de los méritos de la película es precisamente que no maquilla la esclavitud, sino que la muestra en toda su crueldad. Son momentos difíciles de ver, claro, pero su honestidad radica en su transparencia. Algo similar se puede decir respecto de la cinta Shame (2011) y sus escenas de sexo, dado que todos los problemas del protagonista giran en torno a su adicción. Incluso los insultos resultan fundamentales para las películas, ya que responden a una elección del director; les otorgan un cierto tono a la cinta. ¿Sería lo mismo ver Goodfellas (1990), que está ambientada en el mundo del hampa, sin todos los “fucks” que dicen sus personajes?

Para entender el mensaje de estas películas debemos verlas en su integridad, ya que esa es la forma en que sus directores decidieron filmarlas. Modificarlas nos llevaría a alterar dicha visión, e incluso a cambiar la efectividad de las mismas. Si los padres no quieren que sus hijos estén expuestos a violencia o sexo, entonces que no les permitan ver cintas como American Psycho (2000) o Scarface (1983). La calificación por edades, con todos los problemas que puede tener, les entrega una guía para lograr esto. Existen incluso sitios web especializados en comentar el contenido “moral” de las películas, para entregarles información más detallada a los padres. Obligarlos a ver versiones alteradas porque las cintas poseen un buen mensaje no es una razón válida, ya que el resultado no será el mismo. Mensajes como el de Requiem for a Dream (2000) son efectivos gracias a la forma cruda en que son presentados.

Uno esperaría que esto fuese entendido por los creadores del comercial que encabeza esta entrada. El mensaje que pretende transmitir (las malas palabras tienen un impacto en quien las escucha) adquiere su fuerza a través de la forma en que es mostrado. Aunque no se usan balas de verdad, la imagen entregada por el comercial no deja de ser violenta. Sus protagonistas son encapuchados como si se tratase de una ejecución, y posteriormente son disparados con miles de balas de pintura, lo que alcanza una mayor conmoción al tratarse de una familia con niños. Si se aplicaran los filtros de VidAngel al comercial, lo más probable es que toda esa secuencia sea omitida, afectando al mensaje en sí.

Además, el servicio presenta un problema adicional. VidAngel fue creado por dos hermanos que pertenecen a una familia muy religiosa, por lo que también se toman en cuenta los principios morales de su religión. Así, al listar los problemas de una película, el servicio no solo considera la violencia y los insultos, sino también aspectos como “decir el nombre de Dios en vano”. ¿Qué otros aspectos considera este servicio como inmorales, solo porque su religión así lo indica? VidAngel actúa de forma estricta contra todas las escenas que impliquen, directa o indirectamente, algo sexual. No se nota una especial aversión contra las situaciones homosexuales, ya que son tratadas con igual severidad que las heterosexuales, pero es difícil ver esto como punto a favor, ya que incluso las escenas donde dos personajes se besan son destacadas como advertencias para los padres.

Además de las advertencias cuando se utiliza el nombre de Dios en vano, no encontré otras relativas a la religión, pero no me extrañaría que en el futuro este servicio considere como puntos negativos de una película que se hable de la no existencia de Dios o que se burlen de la religión. En estos casos VidAngel optó por lo más fácil y no contiene este tipo de cintas en su catálogo, así que no es posible ver cintas como Life of Brian (1979) o Dogma (1999) usando este servicio. Y es una lástima, ya que habría sido divertido ver cómo se las ingeniarían para no censurarlas por completo.

Las advertencias relativas a "sexo" que VidAngel hace sobre Mean Girls. Al servicio no le gustan los besos.

Las advertencias relativas a “sexo” que VidAngel hace sobre Mean Girls (2004).
Al servicio no le gustan los besos.

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