Filth (2013)

filth-posterLa palabra “filth” es utilizada en el Reino Unido para referirse de forma despectiva a la policía. El título de esta película no solo la escogió por su sentido figurativo, puesto que el protagonista pertenece a esa institución, sino también en su sentido literal (“suciedad”, “obscenidad”), debido a la personalidad de dicho personaje. Se trata de Bruce Robertson (James McAvoy), un detective escocés que vive en Edinburgo. Según Bruce, entró a la policía debido a la opresión que estos funcionarios ejercen sobre la población; pero no para ponerle fin, sino para participar de ella.

Bruce es un hombre violento, manipulador, misógino y egoísta. La cinta nos muestra la historia y los personajes a través de sus ojos, con una narración que nos va explicando quién es quién. El protagonista tiene delirios de grandeza, y busca triunfar acomodé lugar, incluso a costa de sus compañeros de trabajo. El motor de la película es el deseo de Bruce de ser ascendido, para lo cual ha planeado eliminar a la posible competencia sembrando mentiras entre los demás detectives. Además de esto, deberá resolver un caso de homicidio que probablemente lo ayudará a obtener el codiciado puesto.

Como la trama es contada desde el punto de vista del protagonista, la película aprovecha de adentrarnos en su mente. En varias escenas se muestran imágenes extrañas, a veces grotescas, del subconsciente de Bruce. Por ejemplo, cuando describe a cada uno de sus compañeros, los vemos a través de sus propios prejuicios: un fascista, un imbécil, un marica, un cocainómano, una puta, un jefe bueno para nada. También somos testigos de los pensamientos que atormentan al personaje, los que revelan una fuerte inestabilidad mental.

El guion está basado en la novela homónima de Irvine Welsh, autor escocés que es más conocido por el libro Trainspotting, que fue adaptado al cine en 1996 por Danny Boyle. Como en aquella cinta, en Filth se muestran situaciones bizarras y excesos, los que incluyen sexo, drogas, violencia, y perversión. Durante los primeros minutos de la película estos elementos son exaltados por Bruce, quien pasa de un vicio a otro a un ritmo frenético. La rapidez de estas escenas hace un poco difícil seguir la película con claridad, pero uno termina acostumbrándose al estilo del director Jon S. Baird.

Cuando se trata con un personaje como este, adicto a las drogas y con un código moral casi inexistente, existe el riesgo de caer en la monotonía. La primera media hora de la cinta puede ser muy entretenida, con una intensidad que obliga a cualquiera a prestar atención, pero si no se varía la fórmula puede terminar siendo aburrido. Filth es consciente de esto, así que nos va mostrando poco a poco que la corrupción de Bruce tiene una raíz que nos permite comprenderlo mejor. No se trata solamente de un policía abusivo.

Sus actos son una respuesta a problemas que tuvo en el pasado. La forma en que el personaje lidia con estos acontecimientos es a través de la violencia, ya que su propio dolor es mitigado al hacerle daño a los demás. Bruce además debe lidiar con una fuerte bipolaridad, que a veces lo lleva a fluctuar entre los vicios más desalmados y un profundo arrepentimiento. En una escena, por ejemplo, el protagonista se abre ante otro personaje, contándole lo que le ha pasado con total honestidad. Pero luego de esto ataca a la persona que lo había estado escuchando, lo que impide cualquier tipo de ayuda.

La efectividad de estos momentos no sería la misma sin el trabajo de James McAvoy, sobre todo por la energía que le inyecta a su interpretación. Es a través de sus ojos que principalmente lleva a cabo su labor, los que en algunas escenas expresan una rabia desaforada y en otras una dolorosa pena. McAvoy le otorga al personaje la sustancia necesaria para no caer en una caricatura fastidiosa.

Cerca del final se hace una revelación algo forzada, que no tiene mucha relación con lo que se había contado a lo largo de la película. Esta revelación es coherente con el estilo extravagante del relato, pero no aporta demasiado al desarrollo del personaje. Sin ella, el resultado podría haber sido el mismo. A pesar de este traspié, Filth es una buena película que equilibra intensidad, humor negro, excesos y redención.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s