Neighbors (2014)

Neighbors_PosterSeth Rogen ha ido cultivando a lo largo de su carrera la imagen de un “hombre-niño”. De una persona ingenua que tiene problemas con madurar y afrontar responsabilidades, como si se encontrara eternamente en la adolescencia. Así lo podemos ver en Superbad (2007), película donde interpreta a un policía que prefiere divertirse con un escolar que hacer su trabajo; en Pineapple Express (2008), donde se ve envuelto en unos líos de narcotráfico por culpa de su dealer de marihuana; y en Knocked Up (2007), donde interpreta a un hombre que recibe la inesperada noticia de que va a ser padre.

En su nueva cinta, Neighbors (Buenos vecinos), Rogen parece estar en una continuación de Knocked Up, ya que su personaje es un hombre que acaba de ser padre. Se trata de Mac Radner, un oficinista que vive en un tranquilo suburbio junto a su esposa Kelly (Rose Byrne) y su hija Stella. A pesar de las responsabilidades que implica ser padres, la pareja quiere mantener encendida la chispa de sus años de juventud, evitando que el matrimonio caiga en la monotonía. Sin embargo, la vida de la familia Radner se verá sacudida cuando una fraternidad de universitarios se muda a la casa de al lado.

Presintiendo que las fiestas y escándalos de estos universitarios pueden dificultar que su hija duerma durante las noches, Kelly y Mac deciden hablar con el líder de la fraternidad, Teddy (Zac Efron), para explicarle que moderen su volumen. La idea del matrimonio no es verse como un par de viejos amargados, sino que hacerles ver a los universitarios que pueden divertirse pero respetando a sus vecinos. Teddy los entiende, e incluso los invita a una de sus fiestas, pero un posterior malentendido llevará a los Radner a una verdadera batalla contra los recién llegados.

La premisa de la película es bastante simple, y la mayoría de los chistes radican en el choque que se produce entre estos dos grupos de personajes. Por un lado se encuentra la pareja que se está acostumbrando a la vida en familia, y por otro a los universitarios que solo quieren divertirse. Es como si se mezclara alguna película de Judd Apatow, incluyendo las observaciones acerca de la vida en pareja y la necesidad de madurar, con las locuras que aparecen en Animal House (1978), la comedia sobre fraternidades por excelencia.

Afortunadamente el conflicto que sirve como columna vertebral no cae en el error de estereotipar demasiado a los bandos, sino que existen algunos aspectos que llevan a los personajes a entender a sus rivales. La familia de Mac, por ejemplo, no es la típica familia puritana que se escandaliza ante el “salvajismo” de los jóvenes. Se trata de un matrimonio joven que está iniciando su vida con una hija de 6 meses, y que buscan equilibrar las responsabilidades parentales con la diversión a la que estaban acostumbrados años atrás.

La llegada de esta fraternidad no es solo una amenaza para la tranquilidad del barrio, sino también una oportunidad para que Kelly y Mac recuerden sus años como universitarios. La película aprovecha estos momentos para crear situaciones cómicas, al mostrar a la pareja tratando de interactuar con los universitarios y fallando por la diferencia de edad que existe entre ellos (lo que se puede ver en la conversación que tienen Mac y Teddy sobre Batman). Pero estas secuencias también van desarrollando un tema subyacente, que dice relación con el choque entre la necesidad de madurar y el deseo de volver a los años de juventud perdidos. Este aspecto no es tratado con la profundidad de una cinta como The World’s End (2013), pero se agradece el esfuerzo por transmitir algo más en una comedia.

Los universitarios, por su parte, también tienen que lidiar con temas relativamente serios. El líder de la fraternidad está obsesionado con pasar a la historia, al igual que las generaciones previas que formaron parte de esa agrupación. Sin embargo, este deseo refleja algo más: el miedo de salir de la universidad y perder todo lo que tenía hasta ese momento. A diferencia de su vicepresidente, Pete (Dave Franco), que está preocupado de ir a clases y conseguir un trabajo, Teddy se aferra a la fraternidad y a la idea de vivir en el momento. Aunque el desenlace de esta historia es tratado con un humor parecido al del resto de la película, la escena posee una significación que sinceramente no me esperaba en una cinta como esta.

Una de mis mayores dudas antes de ver la película era la participación de Zac Efron y su capacidad para hacer comedia. Aunque el actor no es tan carismático como su compañero de reparto Dave Franco, la cinta acertó al otorgarle el rol de Teddy, un joven que es superficial y extrovertido. Esta decisión de casting es mucho más adecuada que la de That Awkward Moment (2014), la otra comedia en la que actuó este año, donde interpretaba a un joven que supuestamente debe producirle empatía al espectador.

Pero donde la película realmente se luce es en la decisión de darle un mayor protagonismo a Rose Byrne. Es común ver en este tipo de comedias que el rol de la esposa es mostrado como el de una persona estricta, que arruina la diversión y se pasa retando al protagonista. Este no es el caso, ya que Kelly es mostrada más como una cómplice que como una bruja. La situación es bien explicada en una escena donde Mac se queja que su esposa debe mantenerlo a raya, ya que él es como el Kevin James del matrimonio. Ante esto, Kelly le responde que ella también puede ser Kevin James, y que por el hecho de ser su esposa no tiene la obligación de ser la única responsable dentro de la relación.

Es una buena forma de criticar estos arquetipos tan repetidos dentro del género, sobre todo porque fue la misma esposa de Rogen quien le sugirió hacer al personaje de Kelly algo más interesante. Al final, lo que diferencia a Mac y a Kelly no es que uno sea el marido inmaduro y la otra la esposa cascarrabias, sino más bien la forma en que afrontan el problema de los nuevos vecinos. Mac opta por decisiones más bruscas, como romper una tubería de la casa vecina, mientras que Kelly opta por soluciones que buscan afectar a los universitarios de forma psicológica.

El humor de la cinta recurre a un tipo variado de chistes. Están las clásicas referencias a drogas y penes que son habituales en las películas de Seth Rogen, así como algo de improvisación y diálogos inspirados en el estilo de Judd Apatow (el director Nicholas Stoller y los guionistas Andrew J. Cohen y Brendan O’Brien habían trabajado en algunos de sus proyectos). También podemos ver slapstick y chistes obscenos, que mantienen un relato ágil que no se alarga más de la cuenta.

Hay algunos defectos, como un par de chistes que producen incomodidad en vez de risa, lo poco aprovechados que son algunos actores (especialmente Christopher Mintz-Plasse), y una trama secundaria sin mucha relevancia (la del compañero de trabajo de Mac), pero por lo general Neighbors es una buena comedia. Si bien sus pretensiones no son muy elevadas, la cinta es capaz de entretener y entregar un par de reflexiones acerca de la edad y la maduración.

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