Le Week-End (2013)

le-week-endCuando se hacen películas sobre relaciones de pareja, y estas son protagonizadas por personajes de edad avanzada, el resultado final puede caer en dos tipos de extremos: la tragedia más terrible o la cursilería más empalagosa. Estos trabajos también tienden a utilizar estereotipos o simplificaciones que terminan dañando al relato, haciéndolo superficial. Afortunadamente esto no ocurre con Le Week-End, una cinta sencilla pero no por eso menos efectiva.

En la película vemos a una pareja de ingleses, Nick y Meg Burrows (Jim Broadbent y Lindsay Duncan), que están de viaje por París celebrando su trigésimo aniversario de bodas. A pesar del número de años que llevan casados, la relación entre los protagonistas no es sencilla, y pasa del amor al odio en pocos segundos. Sus momentos más tiernos incluyen una complicidad que refleja el largo periodo que llevan juntos, mientras que sus discusiones sacan a relucir los defectos que han ido captando durante el tiempo de la relación. Durante el viaje la pareja no solo deberá pensar acerca del dinero que gastarán en hoteles y restaurantes, sino también en otras cuestiones más trascendentales que pueden afectar el futuro de su matrimonio.

Ahora que su hijo se fue de la casa, Nick y Meg tienen la posibilidad de pasar más tiempo juntos. De dedicarse a aquellas cosas que los apasionan. Sin embargo, esta repentina libertad también les permite reflexionar acerca de su propio matrimonio. Sin la presión de permanecer juntos por el hijo que tienen en común, ¿vale la pena seguir con esta relación? ¿Hay algo que los mantenga unidos más allá del vínculo del matrimonio?

Estos pensamientos sobre lo venidero están acompañados de un análisis de las decisiones que han hecho a lo largo de sus vidas. Nick, por ejemplo, era un brillante alumno en la universidad y tenía un futuro prometedor. Sin embargo, optó por una carrera como docente y dejó de lado sus aspiraciones como escritor. Meg también es profesora, pero su verdadera pasión parece estar más cerca del arte, algo que no pudo desarrollar durante sus años de juventud.

Las reflexiones sobre el pasado, el presente y el futuro de la relación hacen recordar un poco a los personajes de Jesse y Céline, de la trilogía Before de Richard Linklater. Gran parte de las escenas de Le Week-End consisten en conversaciones entre la pareja protagonista, mientras recorren las calles de París. Se trata de diálogos que abarcan temas como el sexo, la edad, las perspectivas profesionales, los intereses artísticos. Si Linklater continúa haciendo películas con sus personajes hasta que lleguen a una edad como la de Nick y Meg, las conversaciones entre ambos adquirirían un tono similar al mostrado en esta película.

Además de las conversaciones, la cinta recurre a algunas metáforas visuales que sirven para reforzar las ideas del guion. Al llegar a París, la pareja decide alojarse en el mismo hotel donde pasaron su luna de miel. Sin embargo, el edificio, visto en la actualidad, les parece más pequeño y desabrido de lo que era, como si fuese un reflejo de su propio matrimonio. Después de ver esto, es Meg quien decide alojarse en un nuevo hotel, el que parece mucho más elegante y costoso que el anterior. Estas escenas no solo sirven para mostrarle a la audiencia que la relación se está resquebrajando de a poco, sino también quién de los dos toma las decisiones y quién asume un rol más pasivo.

Otro elemento introducido por la película para entender mejor la relación entre Nick y Meg es la presencia de un tercer personaje, Morgan (Jeff Goldblum). Se trata de un excompañero de universidad de Nick, quien se encuentra de forma casual con la pareja en la calle. Morgan iba un año más atrás que Nick, por lo que se formó entre ambos una relación de guía y discípulo. Sin embargo, con el pasar de los años los caminos de ambos se fueron separando, y fue Morgan quien aparentemente alcanzó el éxito a través de sus libros. El encuentro de Nick con este viejo amigo sirve para recordarle las oportunidades que no pudo aprovechar durante su juventud, pero también refuerza el amor que siente por su esposa. Demuestra que algunas de las decisiones que se toman en la vida no obedecen a razones como el dinero o la vanidad, sino que a principios más profundos.

La dinámica mostrada entre Nick y Meg no sería lo mismo sin las actuaciones de Jim Broadbent y Lindsay Duncan. La cinta comprende que su punto fuerte son sus actores, así que les otorga el espacio suficiente para crear unos personajes creíbles. Uno siente que esta pareja lleva treinta años casada. Jeff Goldblum, por su parte, otorga una presencia que le inyecta energía al relato.

Sin caer en reduccionismos burdos, Le Week-End nos enseña que las relaciones de pareja están lejos de ser algo fácil. Un matrimonio, sobre todo uno que abarca tantos años como el mostrado en la película, está compuesto por momentos agridulces, complejos. La mejor manera de saber si una relación resistirá el paso del tiempo es sometiéndola a situaciones difíciles.

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