22 Jump Street (2014)

22_Jump_Street_PosterLa creencia de que las segundas partes nunca son buenas se ha convertido casi en un mantra en el mundo del cine. Si bien es cierto que hay notables excepciones, éstas no alcanzan a desvirtuar la regla general de que la mayoría de las veces las secuelas no logran alcanzar la calidad de la primera película. Esto es especialmente cierto en el género de la comedia, donde los ejemplos de buenas segundas partes son todavía más escasos. Es por eso que una cinta como 22 Jump Street (Comando especial 2) destaca tanto, ya que no solo se convierte en una secuela que alcanza el nivel de la primera cinta, sino que también logra expandir una premisa que ya parecía difícil de tragar con el estreno de la anterior película.

21 Jump Street (2012) estaba basada en una serie policial de los años 80, donde los personajes principales eran agentes encubiertos. La serie no era lo suficientemente famosa como incentivo para que los espectadores fuesen a ver la adaptación cinematográfica, lo que convertía al proyecto en algo bastante arriesgado en términos comerciales. Además, tampoco existía una garantía de que el resultado final fuese bueno, ya que la serie original tampoco tenía elementos muy llamativos que digamos. Con todos estos factores en contra, los directores Phil Lord y Christopher Miller optaron por la estrategia más acertada, reconociendo las dificultades de hacer la película y riéndose de esta idea.

Lord y Miller son dos cineastas que han forjado su carrera convirtiendo ideas que parecían poco llamativas en cintas entretenidas que saben cómo aprovechar con ingenio las posibilidades que tienen a su alcance. Lo hicieron con películas animadas como Cloudy with a Chance of Meatballs (2009) y The Lego Movie (2014), y en cintas con actores reales gracias a 21 Jump Street. Con un humor frenético y una autoconsciencia que les permite reírse de sí mismos, sus proyectos son un buen ejemplo de cómo dos directores talentosos pueden convertir algo ordinario en una obra de gran calidad.

En 22 Jump Street siguen utilizando el mismo tipo de humor autoparódico, riéndose de lo extraño que es repetir algo que originalmente no tenía muchas esperanzas de éxito. Después de desbaratar la red de tráfico de drogas en la escuela secundaria, los agentes Schmidt (Jonah Hill) y Jenko (Channing Tatum) son asignados a una nueva misión, esta vez en la universidad. Su capitán les recomienda hacer lo mismo que en la investigación anterior, solo que esta vez con un mayor presupuesto. Sin embargo, las cosas no son tan similares como creían, lo que generará más de algún problema.

El chiste de intentar repetir la fórmula que había funcionado tan bien la primera vez es utilizado a lo largo de la película. La secuela reconoce lo difícil que es hacer una segunda parte, y explica que una de las opciones es simplemente volver a hacer lo que había hecho antes. Aunque este tipo de metacomedia es ingeniosa, corre el riesgo de volverse repetitiva, por lo que la cinta recurre a otros elementos como la química de los protagonistas, el slapstick, los chistes visuales y las situaciones incómodas.

Si en la cinta anterior se aprovechaba el bromance de Hill y Tatum para generar risas, en esta segunda parte la dinámica se convierte derechamente en una relación de pareja, con celos, quiebres y penas de amor. La amistad entre los protagonistas parece genuina porque los actores que interpretan a los personajes tienen una química similar.

Al entrar a la universidad, Jenko tiene la posibilidad de cumplir un sueño que tenía durante su juventud: jugar fútbol americano. Tras unirse al equipo de la universidad el personaje pasa a formar parte del grupo de estudiantes populares, lo que va distanciando la relación que tiene con Schdmit. Las discusiones que tienen los protagonistas sacan a relucir las asperezas que hay entre ellos, afectando su trabajo como policías. Si bien esto no es tan ingenioso como lo que ocurrió en la película anterior, donde los protagonistas se veían afectados por una especie de cambio generacional –intercambiando los roles del estudiante popular con el de nerd-, es la relación entre Tatum y Hill lo que le otorga fuerza al conflicto.

Otro de los puntos fuertes de 22 Jump Street es que le da más minutos a Ice Cube, que interpreta al jefe de los protagonistas. Su constante malgenio lo convierte en un importante factor cómico de la cinta, sobre todo por sus interacciones con Schdmit. La cinta además acierta al presentar a la actriz Jillian Bell de la serie Workaholics como uno de los personajes nuevos, ya que es capaz de robarse varias escenas.

¿Estamos ante una secuela que es mejor que la original? Es difícil de determinar. Hay algunos elementos que son mejor aprovechados, como el humor autorreferente o la química de los protagonistas. Pero otros puntos no están a la altura de la primera, como el choque generacional que deben afrontar Schdmit y Jenko. Creo que la decisión queda en manos de cada uno. Lo que sí puedo asegurar es que se trata de una segunda parte que vale la pena ver.

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