Draft Day (2014)

Draft_Day_posterEl cine estadounidense tiene la capacidad de hacer películas basadas en deportes que no son tan populares fuera de las fronteras de aquel país, las cuales no obstante resultan igual de interesantes para personas ajenas a esa actividad. Es tan así, que Hollywood puede darse el lujo de crear cintas que ni siquiera están ambientadas dentro del campo de juego, sino que en los márgenes del mismo, donde los protagonistas no son los deportistas. En esta categoría encontramos películas como Moneyball (2011), que gira en torno al béisbol, y Draft Day (Decisión final), que hace lo propio con el fútbol americano.

El título de la película hace referencia a un evento llamado Draft, donde representantes de todos los equipos pertenecientes a la NFL se reúnen para fichar jugadores provenientes de la liga universitaria. La mecánica del evento es bastante interesante, ya que a cada equipo se le asigna un turno para escoger un jugador, turnos que pueden ser traspasados a otros equipos a cambio de jugadores u otro tipo de beneficios. Se trata, a final de cuentas, de un verdadero juego estratégico, donde se deben tener en cuenta diversos factores al momento de negociar.

La historia es protagonizada por Sonny Weaver (Kevin Costner), un gerente del equipo Cleveland Bowns que está a cargo de contratar nuevos jugadores. Seguimos a este personaje a lo largo del día en que tiene lugar el evento, mientras negocia con gerentes de otros equipos e intenta decidir cuál es la mejor contratación que puede hacer ese año. La presión del protagonista proviene de diferentes frentes, y las variables que debe considerar incluyen la habilidad de los jugadores, sus fortalezas anímicas, y qué es lo que le hace más falta a su equipo.

Weaver debe lidiar con el volátil estado de ánimo de los fanáticos del equipo, que en un momento lo odian y piden su renuncia, mientras que en otros lo adoran. También debe aguantar al dueño del equipo, Anthony Molina (Frank Langella), que ve la contratación de jugadores como un verdadero ejercicio mediático, y al entrenador Vince Penn (Denis Leary), que tiene su propia visión sobre lo que necesitan los Browns para la próxima temporada. El protagonista, por su parte, quiere seguir su propio instinto, formando el equipo que él cree va a ser más eficiente. Durante el tiempo que lleva en este deporte Weaver ha vivido bajo la sombra de su padre, quien trabajó como entrenador de los Browns y que ha fallecido recientemente.

Aunque la película usa términos que no son familiares para las personas poco conocedoras del fútbol americano, está hecha de tal manera que uno es capaz de captar al menos intuitivamente lo que está ocurriendo y lo que está en juego. Antes de ver la cinta no conocía el sistema del Draft ni su mecanismo de turnos, y solo después de ver la película leí más sobre el tema. Sin embargo, esto no me impidió seguir lo que pasaba en la pantalla, ya que el director Ivan Reitman se preocupa de privilegiar las emociones de los personajes más que las minucias técnicas.

Así, se enfatiza el carácter urgente de las decisiones que debe tomar el protagonista añadiendo de vez en cuando un reloj que nos indica cuánto tiempo falta para que empiece el evento; casi como si estuviésemos en un capítulo de la serie 24. Este elemento le da una mayor tensión al relato, dejando en claro que cada minuto cuenta. Las conversaciones telefónicas que Weaver tiene con otros personajes también son creadas con una dinámica distinta a la que estamos acostumbrados en otras películas. En vez de intercalar planos de uno y otro personaje mientras hablan, la pantalla es dividida en dos, mostrando a las personas que están hablando al mismo tiempo, lo que genera una conversación más fluida. En estas escenas, la línea divisoria que separa a un personaje de otro tampoco es tan infranqueable, y hay momentos donde parte de un hombro o de un brazo atraviesan de un lugar a otro, como si se estuviesen reflejando visualmente los tira y afloja de la negociación.

El hecho de que la película esté ambientada en el mundo del fútbol americano no es determinante, dado que su núcleo radica en el juego estratégico que debe realizar el protagonista, lo que perfectamente podría tener lugar en una partida de ajedrez o en una toma de rehenes. Lo realmente importante en la película es la forma en que Weaver logra equilibrar todos los elementos externos que rondan en su cabeza para poder hacer la decisión correcta. Hay una trama secundaria que muestra la relación del protagonista con una compañera de trabajo llamada Ali (Jennifer Garner), la que no es tan determinante ni interesante como lo que ocurre con el fichaje de los jugadores, pero sirve para insistir en esta idea de que lo importante es hacer lo correcto. Además, le otorga a la película una pizca de emotividad que nunca está de más.

Además del guion y la dirección que logran hacer cautivante un evento como este, otro de los puntos fuertes de la película es la presencia de Kevin Costner en el rol principal. El actor logra transmitir una presencia que hacen de su personaje alguien creíble. Uno nota que Weaver es una persona que lleva sobre sus hombros un peso enorme, pero que lucha por mantenerse sobre sus pies. Sin él la cinta habría estado incompleta.

Aunque Draft Day no alcanza el nivel de calidad de una película como Moneyball, estamos ante un relato que es capaz de elevarse sobre la media y de entregar una historia que llama la atención incluso a aquellas personas que no están familiarizadas con el fútbol americano.

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