Maleficent (2014)

Maleficent_posterDurante los últimos años se han estrenado películas revisionistas que pretenden volver a contar algunas historias infantiles clásicas, añadiéndoles algún giro o profundizando uno que otro aspecto para hacerlas más complejas. Ejemplo de esto son Alice in Wonderland (2010), Snow White and the Huntsman (2012) y Oz the Great and Powerful (2013). La película Maleficent (Maléfica) es una nueva incorporación al grupo, tomando como base la historia de la bella durmiente para contarla desde la perspectiva de la villana.

En la película animada de 1959, producida por Walt Disney, Maléfica es presentada como un hada maligna y vengativa que decide maldecir a una princesa llamada Aurora luego de que sus padres, los reyes, no la invitaron a la fiesta de la recién nacida. No es, como Úrsula o Scar, una villana con hambre de poder, sino que un personaje sin más motivación que una maldad caprichosa y desproporcionada. Esta falta de profundidad le otorga a Maléfica un interés especial, ya que sus actos obedecen a algo puro e irracional. No se puede negociar con ella, dado que sus motivaciones están más allá de esa lógica. Es por todo esto que la decisión de centrar una cinta solo en ella y en su pasado parece algo difícil de tragar a priori.

Durante los primeros minutos de la película se explica que la protagonista es un hada que vive en un bosque mágico junto a otras criaturas extraordinarias. Estas criaturas viven en paz y armonía, pero tienen la precaución de no relacionarse con los humanos, quienes son vistos como seres egoístas y ambiciosos. Un día, Maléfica conoce a un niño llamado Stefan, con quien entabla una amistad. Los años pasan y la amistad se convierte en romance, pero la naturaleza cruel de Stefan sale finalmente a relucir y la protagonista resulta afectada por sus acciones.

Cuando Maléfica descubre que Stefan la dañó para convertirse en rey, la protagonista decide vengarse de él maldiciendo a su hija. El día en que cumpla 16 años, la niña se pinchará el dedo en una máquina de hilar, lo que la sumirá en un profundo sueño. La única forma de romper el hechizo es a través de un beso de amor verdadero, acto que es cuidadosamente escogido por la protagonista ya que según ella el amor no existe. Aurora es enviada por su padre a una cabaña perdida en el bosque, para que tres hadas la cuiden y no sufra las consecuencias de la maldición. Sin embargo, Maléfica sabe dónde está su escondite y la vigilará muy de cerca.

La película, que parte como una historia de traición y venganza, posteriormente se convierte en un relato de redención, cuando la protagonista comienza a preocuparse del bienestar de Aurora debido a la incompetencia de sus hadas madrinas. El corazón de Maléfica, destrozado por lo que le hizo Stefan, no quedó completamente obsoleto, sino que fue capaz de volver a latir gracias a esta niña.

Las ideas que plantea la película y los temas que pretende tocar son bastante interesantes, lo que llega a justificar la creación de esta cinta. Las dudas que tenía antes de verla se esfumaron cuando noté lo serio que es el guion al momento de desarrollar al personaje. El giro más notorio de Maleficent es que nos hace sentir empatía por la supuesta villana de la historia, a quien somos capaces de entender luego de ver quién es y qué es lo que ha debido aguantar.

La película incluso es capaz de examinar algunos temas bastante complejos, a través de la traición de Stefan en contra de Maléfica. La protagonista conoce a este humano y se entrega completamente, pero esto la deja vulnerable a las malas intenciones de Stefan, que se aprovecha de ella y termina dañándola. La escena en la que el humano la droga y le corta sus alas tiene una enorme carga emocional ya que hace referencia a un acto tan dañino como los crímenes de carácter sexual. El lamento desgarrador de Maléfica cuando descubre que le cortaron las alas refuerza aún más esta interpretación.

Sin embargo, y pese a las buenas intenciones del guion, la cinta queda algo corta al momento de transmitir sus ideas, creando un resultado irregular. El director Robert Stromberg es capaz de crear algunos momentos de gran belleza visual, considerando que ha trabajado en el diseño de producción de películas como Avatar (2009) o Alice in Wonderland (2010), pero su talento no alcanza aspectos como el manejo de los actores, la creación de momentos emotivos o la producción de un relato cohesionado.

Es Angelina Jolie quien termina cargando el peso de la película sobre sus hombros, ya que se luce dando vida al personaje principal. Los mejores momentos de la cinta no se deben a la dirección de Stromberg, sino que al magnetismo que produce la actriz en su interpretación. Enfundada en el llamativo vestuario diseñado por Anna B. Sheppard, Jolie demuestra que su elección para asumir el rol no se debió simplemente a su parecido físico con Maléfica, sino también a su capacidad para ser amenazante y cautivante al mismo tiempo. El resto de los actores no logra estar a su altura.

Sharlto Copley, que da vida al rey Stefan, cae demasiado en la sobreactuación como para que lo tomemos en serio, mientras que Elle Fanning interpreta a Aurora con ese espíritu soñador que requiere el papel, pero termina siendo un personaje bastante vacío. Aunque esto no es completamente culpa de la actriz, ya que el guion no le da demasiadas cosas para hacer, dejando que la princesa termine siendo tan unidimensional como el de la película animada.

En cuanto al tono que busca transmitir, la película no es muy clara respecto a lo que quiere. Por un lado tiene escenas bastante oscuras, como todo lo relacionado con Maléfica y lo que sufrió con Stefan, mientras que en otras se ve a las tres hadas madrinas peleando entre sí de manera cómica. El resultado parece una lucha por alcanzar dos objetivos distintos al mismo tiempo: contar una historia seria basada en un cuento de hadas, y entregar una cinta que resulte lo suficientemente entretenida para los niños. Considerando lo dispares que son estos fines, lo ideal habría sido escoger solo uno.

Además de narrar lo que ocurrió antes y durante las escenas de la película de 1959, Maleficent se atreve a cambiar algunos elementos de la ya clásica versión. El más notorio es el rol del príncipe Phillip y la forma en que se logra cumplir el requisito del beso de amor verdadero. El giro presentado en la película es bueno y es coherente con el pensamiento de la guionista Linda Woolverton, que hace más de dos décadas nos entregó la excelente Beauty and the Beast (1991).

A pesar de sus puntos bajos, Maleficent es una película que no llega a ser mala. Su ambición evita que caiga en esa categoría, ya que se atreve a intentar cosas que honestamente no esperaba de esta película, así que vale la pena verla. Sin embargo, si se quieren ver películas de Disney que transgreden los clichés de sus películas clásicas, creo que sería mejor ver Enchanted (2007) o Frozen (2013), que logran equiparar de mejor manera las buenas intenciones con un resultado satisfactorio.

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2 pensamientos en “Maleficent (2014)

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