Vi är bäst! (2013)

Vi ar bast! posterLa película sueca Vi är bäst! (We Are the Best!) constituye el reflejo de un determinado tiempo y lugar, específicamente la ciudad de Estocolmo durante 1982. En ella vemos a dos adolescentes de 13 años de edad, Bobo (Mira Barkhammar) y Klara (Mira Grosin), quienes han adoptado el punk como su nueva identidad. Las jóvenes resaltan entre los demás alumnos del colegio por su ropa y peinados, y pese a su corta edad están interesadas por temas como la hambruna que existe en el mundo o la desigualdad social.

Aunque la música disco tiene una importante popularidad durante aquellos años, siendo el grupo Abba uno de sus principales referentes, Bobo y Klara se niegan a aceptar que el punk haya muerto. Aprovechando que el centro comunitario de su barrio tiene una batería y un bajo, las adolescentes deciden formar su propia banda, emulando a los músicos que admiran. Aunque no tienen mucho talento, y su conocimiento musical es prácticamente nulo, de todas maneras se las arreglan para crear un par de canciones rudimentarias a punta de determinación y energía juvenil. La alineación de la banda queda completa cuando invitan a una compañera de colegio llamada Hedvig (Liv LeMoyne), quien gracias a su habilidad con la guitarra logra compensar ese punto bajo del grupo.

El conocimiento que los personajes tienen sobre temas sociales es bastante superficial, pero a la película no le interesa retratar al trío protagonista como si fuesen los máximos exponentes del punk. La elección que hacen las jóvenes por este género, más que obedecer a un tema ideológico, se encuentra ligado a una cierta actitud. Bobo, Klara y Hedvig adoptan el punk como estilo de vida porque se asemeja a la visión adolescente que tienen sobre el mundo, rechazando la autoridad de sus mayores y buscando pasarlo bien. Sus canciones están inspiradas en situaciones del día a día, como lo mal que les cae su profesor de gimnasia, mientras que las alusiones a cuestiones políticas o sociales parecen ser una forma de emular a las bandas que escuchan.

La manera en que la película narra esta historia es bastante discreta, centrándose en la amistad de las protagonistas y la relación que tienen con sus respectivas familias. El hecho de que sean punks es más bien accesorio, ya que lo importante es que sus personalidades no están dictadas por los principios de esa subcultura, sino que ellas la escogieron porque se acomoda más a su propia forma de ser. El núcleo de la cinta está conformado por la amistad del trío, y de hecho ellas deciden formar una banda básicamente porque esto les permite estar más tiempo juntas.

Esto no significa que el elemento musical de la cinta quede en un tercer plano, sino que es utilizado al servicio de lo realmente importante, que es la relación existente entre estos personajes. El guion está basado en un cómic creado por la esposa de Lukas Moodysson, el director de la cinta, y contiene algunos aspectos autobiográficos. La forma en que la película cuenta la historia refleja esta idea, ya que hay un especial interés por transmitir una cierta atmósfera, de volver a recuperar el tono de aquella época.

Si bien el cine estadounidense posee un gran número de películas protagonizadas por niños, las que buscan capturar esa sensación de vitalidad que tiene la infancia, éstas en su gran mayoría se centran en varones, no en mujeres. Esto se puede ver en trabajos como The Goonies (1985), Stand by Me (1986), Monster Squad (1987), The Sandlot (1993), Super 8 (2011) o The Kings of Summer (2013). Para encontrar cintas sobre maduración protagonizadas por niñas debemos ver fuera de las fronteras de Hollywood, siendo Vi är bäst! uno de esos casos.

En la película se muestran algunos aspectos que están ligados a la edad que tienen sus protagonistas, como la búsqueda de una identidad, las inseguridades inherentes a esa de la vida, o la compleja relación que tienen con sus familias. El guion se encarga además de entregarles a los personajes unas personalidades diversas, para que cada una tenga sus propios rasgos característicos. Así, Klara es mostrada como una adolescente segura e impulsiva, que lleva el ritmo de las conversaciones y llena de energía todos los lugares donde se encuentra, mientras que Bobo es un poco más introvertida. Hedvig, por su parte, es presentada como una joven cristiana que no encaja dentro del colegio, y debido a su compostura parece contrastar bastante con las otras dos protagonistas.

Vi är bäst! se demora un poco en agarrar el ritmo adecuado, pero una vez que es introducida la idea de la banda de punk se convierte en un relato entretenido y fresco. El director recurre a algunas técnicas del cine ochentero, como la decisión de utilizar el zoom de la cámara en algunas escenas, o usar filtros que entregan una paleta de colores levemente desgastada. Estos intentos por reflejar la atmósfera de la época son sutiles, sin caer en la exageración.

Pero más allá de los elementos técnicos, el acierto de la cinta dice relación con su capacidad para crear una relación creíble entre los personajes. Las situaciones que viven durante la película no son artificiales sino que aterrizadas, acordes al tipo de relato que se está contando. Se trata de una buena historia de amistad, donde las protagonistas reconocen su carácter de marginadas y se sienten orgullosas de ello.

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