Quimeras y espejismos en el cine de Christopher Nolan

“Todos los trucos de magia tienen tres partes o actos. La primera parte se llama ‘la promesa’. El mago nos muestra algo común: un mazo de cartas, un pájaro o una persona. Nos muestra este objeto. Quizás nos pida que lo examinemos para cerciorarnos que es efectivamente real, que no tiene alteraciones, que sea normal. Pero claro… probablemente no lo sea. El segundo acto se llama ‘la transformación’. El mago toma el objeto ordinario y lo hace realizar algo extraordinario. Ahora uno busca el secreto… pero no lo encontraremos, ya que no estamos mirando realmente. Queremos ser engañados, pero todavía no aplaudimos, ya que hacer desaparecer algo no es suficiente. Hay que traerlo de vuelta. Es por eso que cada truco de magia tiene un tercer acto, la parte más difícil, la parte que llamamos ‘prestidigitación’”.

Con esta narración parte The Prestige, película que gira en torno al ilusionismo y que es en sí misma un truco de magia. El director Christopher Nolan ha creado su filmografía a partir de la delgada línea que separa la realidad de la ficción, o más precisamente de la forma en que nosotros mismos podemos difuminar ese límite a través de las ilusiones. En The Prestige, dos magos están unidos por una rivalidad, luchando codo a codo por convertirse en los mejores ilusionistas del país. Sus objetivos no solo consisten en engañar al público que acude a sus espectáculos, sino también engañarse el uno al otro, desarrollando trucos de tal calidad que no puedan ser explicados ni resueltos por su respectivo rival.

(El siguiente artículo contiene spoilers sobre las películas de este director)

Pero la lucha entre ambos no está limitada al espacio físico de los escenarios, expandiéndose a otros ámbitos de sus vidas. Los trucos que realizan van más allá de los teatros donde actúan, y la forma en que funcionan no necesariamente coincide con los mecanismos a los que estamos acostumbrados. A través de giros y revelaciones en la trama, la película nos hace partícipes de los trucos realizados por los protagonistas, engañándonos con distracciones y sorprendiéndonos con la fase de la “prestidigitación”.

En sus trabajos más tempranos, como Following (1998) o Memento (2000), Nolan también examinó el juego de las mentiras y los engaños. Mientras en Following este elemento es introducido durante el último tercio de manera sorpresiva, en Memento se trata de un factor esencial de la historia. En la película el protagonista es un hombre que sufre de un severo caso de amnesia, el que le impide recordar lo que ocurrió hace más de un día. Su cuerpo está cubierto de tatuajes con pistas acerca de su identidad, pero esto no es suficiente para saber qué es realmente cierto y qué no lo es. La incertidumbre del personaje aumenta cuando se encuentra con otras personas que dicen conocerlo, pero cuyas versiones de la historia chocan entre sí.

Un problema similar es el que deben enfrentar los personajes de Insomnia (2002), cinta donde dos detectives viajan a Alaska a investigar el homicidio de una joven. Lo que parte como un procedimiento sin mayores complicaciones para los detectives, no tarda en convertirse en una historia intrigante donde se mezclan las mentiras y la manipulación de la verdad. La constante luz solar que debe aguantar el protagonista –un fenómeno conocido como sol de medianoche– sirve para representar de manera visual esta disputa entre realidad y ficción, borrando las líneas divisorias entre una y otra. Así como en el pueblo donde está ambientada la historia la distinción entre día y noche es difícil de hacer, lo mismo ocurre con los protagonistas al momento de definir lo que efectivamente ocurrió.

En su trilogía de Batman, el director continuó con la idea de la realidad disfrazada. El protagonista de esa franquicia es Bruce Wayne, un millonario que aparentemente lleva una vida acorde a su estatus social, pero que en realidad es un héroe encapuchado que lucha contra el crimen bajo la identidad de Batman. El personaje hace todo lo posible por mantener ambas versiones de si mismo separadas, para que el resto de las personas no puedan descubrir su secreto. La ubicación de su guarida, el escondite de sus armas y gadgets, el financiamiento para esta particular actividad, todos estos elementos son cuidadosamente ocultados. Solo un par de personas conoce su secreto, y para todas las demás el vigilante nocturno es un verdadero misterio.

Pero no solo el protagonista juega con la disimulación de la verdad, ya que también lo hacen sus enemigos. En Batman Begins (2005), el villano conocido como Espantapájaros utiliza un gas alucinógeno que provoca en sus víctimas visiones acerca de sus peores miedos. Estas imágenes no existen realmente, sino que se encuentran dentro de sus propias mentes, pero para las personas que son sometidas al gas el miedo es real. Ra’s Al Ghul, el segundo antagonista de la historia, hace lo propio engañando a Batman con su identidad, haciéndole creer algo que no era cierto.

Mención especial merece el Joker, villano de la segunda película de la saga, The Dark Knight (2008). Con un rostro cubierto por maquillaje, y sin antecedentes conocidos, el personaje es un verdadero enigma para el superhéroe, la policía e incluso para el resto de los delincuentes. No se sabe de dónde apareció ni cuáles son sus motivaciones, lo que lo convierte en una amenaza difícil de controlar. Si no se sabe qué es lo que quiere, es imposible razonar con él. La única mención que el Joker hace a su pasado consiste en la historia que cuenta sobre el origen de sus cicatrices. Sin embargo, cada vez que relata este hecho, los detalles son cambiados, acentuando lo indescifrable que es este personaje.

En la tercera y última parte de la saga, The Dark Knight Rises (2012), los villanos nuevamente juegan a torcer la realidad. El antagonista de Batman en esta cinta, o al menos el más notorio, es un misterioso personaje llamado Bane, cuyo pasado es difuso. Se dice que estuvo encerrado desde niño en una prisión, creciendo en la oscuridad y siendo moldeado por la crueldad que debía aguantar día a día. Una vez que logró escapar del lugar, Bane inició su carrera delictual y se convirtió en el temido personaje que vemos en la película. Sin embargo, esta versión de los hechos no es del todo cierta, ya que hacia el final de la cinta descubrimos que el personaje que fue criado en la prisión y que logró escapar de ella con sus propios medios fue Talia al Ghul, quien se había ganado la confianza de Bruce Wayne a través de una identidad ficticia.

El mismo desenlace de la película consiste en crear una ilusión y engañar al público, ya que muestra a Batman fingiendo su propia muerte para iniciar una vida alejada de la lucha contra el crimen. Su futuro sucesor, el policía John Blake, es confiado con la ubicación de la guarida secreta y acceso a los gadgets del superhéroe. De hecho, el propio Blake posee una especie de identidad secreta, ya que su verdadero nombre es Robin.

De todas las películas de Christopher Nolan, Inception (2010) debe ser la que condensa las nociones ya mencionadas de manera más clara. En ella vemos a un hombre llamado Cobb, quien acompañado de otros personajes se dedica a una particular actividad: entrar a la mente de otras personas a través de sus sueños, ya sea para robar información que se encuentra almacenada en sus memorias, o para implantar ideas nuevas en ella. Se trata de un proceso complejo, donde cada integrante del grupo liderado por Cobb posee una determinada tarea. Para que las misiones sean exitosas, los personajes deben ser capaces de diseñar un sueño de tal calidad que la persona que está durmiendo no se dé cuenta que hay otras personas dentro de su mente.

Una de las técnicas para evitar ser detectados es crear sueños dentro de otros sueños, dando origen a diversos niveles dentro de la mente de la persona. La película tiene un alto nivel de tecnicismos, prestando gran atención a la manera en que funciona el proceso utilizado por Cobb y su equipo. Lo intrincado de esta estructura, compuesta por diversas “capas” de sueños, hace que sea difícil poder diferenciar el mudo real del onírico. A veces los mismos personajes pueden confundirse, por lo que recurren a unos objetos denominados tótems para determinar si están en un sueño o no.

La noción de crear una realidad que engañe a otras personas, a través de un equipo de personajes altamente especializado, ha llevado a ver a Inception como una metáfora del proceso de creación de películas. Cada uno de los personajes de la cinta representa un rol dentro de esta actividad, con Cobb como el director, Ariadne como la guionista, Eames como el actor, Arthur como el productor, Saito como el productor ejecutivo, y Yusuf como el encargado de los efectos especiales. El cine, al igual que el proceso llevado a cabo por los personajes de esta cinta, consiste en crear una realidad artificial que sea capaz de seducir al espectador de tal manera que vea a los actores que aparecen en la pantalla como personajes de carne y hueso.

Desde las primeras proyecciones organizadas por los hermanos Lumière en París, donde la audiencia reaccionaba asustada cuando una locomotora se acercaba hacia la cámara, el cine ha sido capaz de crear imágenes diseñadas para lucir como reales. En sus películas, Christopher Nolan ha experimentado con esta noción, difuminando la línea divisoria que separa lo que es real de lo que no lo es.

En algunas de sus películas Nolan deja en claro la respuesta a esta pregunta, pero en otras, como ocurre en el final de Inception, opta por la incertidumbre. Hay varias teorías que intentan determinar de manera bastante detallada si al final de la película Cobb estaba soñando o estaba despierto. Sin embargo, el director ha señalado que si bien tenemos la curiosidad por saber los secretos de todo, en el fondo queremos ser engañados. Como sostiene Kyle Kallgren en este excelente análisis sobre Inception, a veces no importa saber si lo que estamos viendo en la pantalla es real o una ilusión.

Dentro de algunos días se estrenará Interstellar (2014), la nueva película de Christopher Nolan. No he querido leer muchos detalles acerca de la cinta, por lo que solo sé que trata sobre viajes espaciales. ¿Seguirá esta cinta con la tendencia que atraviesa el resto de la filmografía del director? Habrá que esperar para saber.

The-Prestige_Hats

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