Starred Up (2013)

starred-up-posterDurante los minutos introductorios de esta película vemos al protagonista, Eric Love (Jack O’Connell), siendo recluido en una cárcel. Lo primero que hace, una vez que se encuentra solo en su celda, es construir un arma con un cepillo de dientes y una hoja de afeitar, y esconderla en caso de que la vaya a necesitar más adelante. El detalle con el que se muestra esta secuencia busca enseñarle al espectador que este personaje no es un novato que ha sido encarcelado por primera vez, sino alguien que sabe lo que hace. Se trata de una persona que fue transferida desde un recinto de reclusión juvenil dos años antes de la edad a la que le correspondía. Estos particulares casos son los denominados “starred up” (“promovidos”), expresión que sirve como título para la cinta.

Eric fue promovido antes de tiempo debido a su carácter violento y conflictivo. Al llegar a la cárcel se dedica a inspeccionar el lugar, en un constante estado de alerta, como si se tratara de un depredador que se está acostumbrando a un nuevo hábitat. Pero sobrevivir en este ambiente hostil no es su única preocupación, ya que en la misma cárcel se encuentra su padre, Neville (Ben Mendelsohn), a quien no ha visto hace años. La relación entre ambos es compleja, con una tensión que se siente en la atmósfera cada vez que están juntos.

Otro personaje importante dentro de la historia es Oliver Baumer (Rupert Friend), un terapeuta que trabaja dentro de la prisión con los reos. Oliver nota la rabia que irradia Eric, pero en vez de huir de él o tratarlo como los guardias del lugar, decide intentar ayudarlo, ofreciéndole un lugar en sus reuniones de apoyo. Sin embargo, lo que podría haber terminado en una historia cursi acerca de la redención y la bondad, en Starred Up es dejado de lado. Eric es una persona desconfiada, que no acepta la ayuda de los demás. La relación que tiene con el terapeuta es tan conflictiva como la que tiene con su padre, así que la tarea de Oliver no será tan sencilla.

El realismo con el que es narrada la película se debe a la labor del guionista Jonathan Asser, quien trabajó durante 12 años como terapeuta en una cárcel. Asser sabe que los clichés que vemos en las películas están alejados de la verdadera vida dentro de las prisiones, así que opta por una visión menos endulzada al momento de contar la historia. Su experiencia dentro de este mundo se puede notar en la capacidad que tiene para fijarse en los detalles y para retratar las dinámicas que se producen dentro de las cárceles, con la estructura jerárquica que existe entre los propios reos y los círculos a los que pertenecen.

Aunque se trata de su primer guion, Asser demuestra un buen conocimiento de la estructura narrativa y es capaz de hacer que sus personajes sean interesantes pese a que no son modelos a seguir. Durante los primeros minutos no tenemos claro cuál debe ser nuestra actitud con relación a Oliver, quien parece más agresor que víctima. Pero no tardamos en descubrir que en el fondo es alguien que ha hecho todas estas cosas solo para poder sobrevivir, y no por mero gusto. Si bien el desenlace de la historia sigue algunos lugares comunes que hemos visto en otras películas, la forma en que es contada la historia es más honesta, ya que está despojada de la manipulación tramposa.

Pese a la violencia mostrada en algunas escenas, la película no deja de lado los momentos más emotivos. Estos, como la naturaleza de sus personajes, son acotados y precisos, sin llegar a lo cursi. Mientras la rabia de Eric y los demás reos puede explotar de inmediato, emociones como la amistad o el arrepentimiento son transmitidas de manera más retraída.

Otro punto a favor de la cinta es el trabajo del director David Mackenzie, quien pese a contar con una historia que busca ser realista, no cae en un estilo tedioso o aburrido. Y el desafío no era fácil, ya que toda la historia tiene lugar dentro de una cárcel, y el único contacto que vemos con el mundo exterior se realiza a través de llamadas telefónicas. Mackenzie logra crear un relato ágil al mostrar al mundo carcelario como un microcosmos que tiene su propia estructura y reglas, distintas a las que se aplican fuera del recinto.

Jack O’Connell, que interpreta al personaje principal, hace una gran labor otorgándole la energía necesaria a sus escenas. Eric Love es un personaje que puede ser comparado con los protagonistas de Bronson (2008) o Dom Hemingway (2013), unos marginados sociales que representan la decadencia de un Reino Unido que ha visto mejores días. Con solo 24 años el actor demuestra un enorme potencial, pese a que sus trabajos han estado ligados a un tipo de personajes más o menos similares. Desde This Is England (2006), pasando por la serie de televisión Skins, O’Connell se ha ido por el lado de los jóvenes inadaptados que luchan contra la autoridad y desconfían de los demás. Que sus roles no hayan caído en lo repetitivo se debe fundamentalmente al talento del actor.

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