Housebound (2014)

housebound-posterSi bien es algo que se ha venido haciendo hace casi un siglo en el cine, no es sencillo mezclar dos géneros tan disímiles como la comedia y el terror. El desafío es doble, ya que es necesario manejar las reglas de ambos estilos. El fracaso, por lo tanto, es mayor que simplemente hacer una comedia mala o una película de terror mala. Además, el equilibrio entre ambos debe ser tal que los elementos de cada género se complementen, dando lugar a un resultado que se sienta natural, no forzado. Housebound, el largometraje debut del director neozelandés Gerard Johnstone, sin ser una película perfecta, se acerca a este equilibrio.

Durante la primera escena de la cinta vemos a la protagonista, Kylie (Morgana O’Reilly), intentando robar un cajero automático sin mucho éxito, siendo inmediatamente capturada por la policía. La joven, que ha pasado por varios tratamientos de reinserción social, es condenada a pasar ocho meses privada de libertad, pero no en una prisión, sino que en la casa de su madre (Rima Te Wiata). La obligación de pasar todo este tiempo en compañía de su madre parece ser suficiente castigo para la protagonista, pero las cosas se complican aún más cuando comienza a sospechar que algo extraño está sucediendo en la casa. Algo ligado a lo sobrenatural.

Kylie intenta que la transfieran a un nuevo lugar, pero las personas a cargo de esta decisión le dicen que no pueden hacerlo en base a una simple teoría. Con la ayuda de uno de los guardias que la vigilan, Amos (Glen-Paul Waru), la protagonista buscará probar la verdadera causa de los sucesos que ocurren en el lugar. Esto la llevará a desenterrar un oscuro crimen que ocurrió hace años en la casa.

Aunque la premisa parece ser algo que se ha visto en otras películas de terror, Housebound logra escapar de los lugares comunes precisamente demostrando que es consciente de estos clichés. El comportamiento de los personajes difiere de lo que ocurre en otras cintas pertenecientes al género, lo que hace de la historia algo fresco y poco predecible. Kylie, por ejemplo, no es la típica joven indefensa que se asusta por cualquier cosa, sino un personaje malhumorado que decide enfrentarse a estos extraños sucesos. Amos, el guardia que en otra película sería la figura de autoridad que se muestra escéptico ante las teorías de la protagonista, en esta cinta es en realidad un aficionado a los temas paranormales y no duda en ayudar a Kylie en su investigación.

La película juega con nuestras expectativas y las reajusta con fines cómicos. Pero el humor de la cinta no alcanza los niveles de absurdo de trabajos como los de Sam Raimi o Peter Jackson, sino que es algo más acotado. De hecho, le cuesta un poco agarrar el ritmo y crear una intriga que nos atrape, ya que durante su primera media hora no ocurren muchas cosas. Los mejores momentos tienen lugar durante el último tercio del metraje, en el que hay incluso una escena donde se utiliza un rayador de queso como arma.

El humor de Housebound tampoco le impide tratar temas más profundos, lo que podemos notar en el trasfondo de su historia. No es coincidencia que la condena de la protagonista consista en regresar a la casa de la que había huido años antes, siendo obligada a permanecer ocho meses junto a su madre. Esto permite que ambos personajes deban lidiar con sus problemas familiares en medio de la intriga sobrenatural que atraviesa el relato. Así, vamos conociendo sus personalidades y la manera en que se relacionan.

La prohibición que tiene Kylie de abandonar la casa también sirve como un elemento de la trama, obligándola a permanecer en aquel lugar pese a todo lo que está ocurriendo. Esta idea hace recordar a la película Rear Window (1954) de Alfred Hitchcock, donde James Stewart se encontraba confinado a su departamento debido a su pierna enyesada. Si bien la película se alarga en algunas partes, por lo general hace un buen trabajo con las limitadas locaciones que tiene a su mano. La fotografía de la cinta permite otorgarle un aire tétrico a la casa, lo que crea un mayor misterio y evita la monotonía.

Quizás el principal problema de la película tiene que ver con su guion, y la manera en que va desenvolviendo el misterio. La forma en que los personajes van descubriendo las diversas pistas resulta demasiado conveniente, obedeciendo más a la necesidad de revelar la intriga que a una sucesión lógica de los hechos. Sin embargo, esta falencia no tiene demasiada importancia debido al tono de la película, que no se toma demasiado enserio a sí misma. Sus elementos cómicos asemejan a la investigación a una especie de episodio de Scooby-Doo, lo que hace que sea más fácil aceptar los aspectos inverosímiles del guion.

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