The Immigrant (2013)

The_Immigrant_2013_posterLa persona a la que hace referencia el título de esta película es Ewa (Marion Cotillard), una mujer polaca que llega a Estados Unidos en 1921. En compañía de su hermana Magda (Angela Sarafyan), la protagonista ha escapado de Europa tras presenciar las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Su plan consiste en iniciar una nueva vida en Nueva York con la ayuda de unos tíos que están en la ciudad. Sin embargo, las cosas no salen como ella espera, ya que su hermana es enviada a la enfermería debido a una posible tuberculosis, y a la propia Ewa no le permiten el ingreso al país debido a algo que supuestamente hizo durante el viaje en barco.

Sin saber qué hacer, y dado que sus tíos no fueron a buscarlas, Ewa acepta la ayuda de un hombre llamado Bruno Weiss (Joaquin Phoenix), quien le ofrece un lugar donde alojar e incluso un trabajo como costurera. Bruno trabaja en un teatro de carácter burlesque, donde otras inmigrantes deleitan a los invitados con espectáculos subidos de tono. El hombre le ofrece a Ewa su ayuda para sacar a su hermana de la enfermería y permitir su ingreso al país, pero para eso necesitará dinero. La protagonista no tardará en descubrir que su trabajo como costurera no será suficiente para costear la ayuda de Bruno, así que deberá realizar otro tipo de actividades.

La relación que se crea entre Bruno y Ewa es compleja y oscilante. Parte de manera gentil, con una aparente bondad del hombre, quien se ofrece a ayudar a la protagonista con sus problemas. Sin embargo, poco a poco asoma un carácter violento, controlador, que deja a Ewa en un plano de sumisión. La protagonista se convierte en una de las mujeres favoritas de Bruno, que expresa sus celos de manera agresiva, pero al mismo tiempo no tiene problemas con utilizar a Ewa como una manera de ganar dinero, aunque esto signifique que otros hombres se acuesten con ella.

Este dualismo se extiende a lo largo de toda la película, incluyendo la naturaleza misma del viaje que emprende la protagonista. Ewa huye del viejo continente hacia Estados Unidos, la tierra de las oportunidades. La primera imagen que vemos en la película muestra a la Estatua de la Libertad, símbolo que recibió a la ola de inmigrantes que llegó desde finales del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX. Aunque ella inicia este viaje intentando alcanzar un mejor futuro, Ewa descubre que las condiciones en las que debe vivir no serán demasiado distintas a las que debió enfrentar en Europa. Es cierto que el contexto es otro, pero las penurias continúan para ella y su familia. La protagonista es uno de los tantos inmigrantes que construyeron el país norteamericano, quienes debieron luchar por encontrar su lugar en aquella nación.

El aspecto dual presente en la cinta también puede verse en Ewa, quien vende su cuerpo a cambio de dinero, pero de todas maneras conserva una pureza interior. Esto debido a que lo hace con el fin de alcanzar un objetivo superior, que es ayudar a su hermana y no dejarla abandonada. La actriz Marion Cotillard interpreta a este personaje sin llegar a la exageración, sino que a través de una actuación más reservada. Son sus ojos los que ayudan a transmitir sus emociones, logrando una mezcla de indefensión y esperanza en su mirada. Pero a pesar de su fragilidad, la protagonista también demuestra un instinto de supervivencia que a veces sale a flote, llegando incluso a empuñar los objetos que tiene cerca para defenderse de las amenazas que la rodean.

Joaquin Phoenix, como ya es costumbre, hace lo propio con su presencia de animal herido, tan delicada como amenazante. Su contrapartida viene dada por la aparición de Jeremy Renner, quien da vida a Emil, primo de Bruno e ilusionista. Se trata de un personaje elegante, encantador, que no tarda en fascinar a Ewa. Mientras Bruno representa un futuro oscuro, Emil le entrega a la protagonista la oportunidad de alcanzar algo mucho más grande. Sin embargo, la película no cae en la opción facilista de mostrar a un personaje como bueno y al otro como malo, sino que tiene más respeto por ellos. El problema de Bruno no consiste en su “maldad”, sino que en su inseguridad, mientras que el optimismo de su primo no necesariamente es algo “bueno”, sino que también puede ser el reflejo de un idealismo infantil. En uno u otro caso, la protagonista no tiene la certeza de que su situación mejorará.

Con un muy buen diseño de producción, la película logra una apariencia que evoca a la Nueva York de comienzos del siglo XX, haciendo recordar a cintas como Once Upon a Time in America (1984) o las escenas de The Godfather: Part II (1974) centradas en Vito Corleone. El director de fotografía Darius Khondji recurre a unos filtros sepia y a una iluminación tenue, que suaviza los contornos de los objetos, como lo hizo el mítico Gordon Willis en la trilogía de Francis Ford Coppola. Khondji además logra unos encuadres muy cuidados, prestando gran atención a la ubicación de los personajes y la manera en que estos se encuentran dentro del plano. Todo esto, sumado a una trama directa, sin mayores exabruptos, le otorga a la cinta un aire de aquel cine clásico estadounidense que se ha ido desvaneciendo durante las últimas décadas.

Sin embargo, y pese a los logros técnicos, hay algo que no termina de convencer de The Immigrant, impidiendo que entre en la categoría de una gran película. Aunque la historia es clara en su cometido, y uno entiende los problemas morales en juego y lo que sufren sus personajes, falta una conexión emocional que atrape al espectador. Falta esa capacidad para conmover, que hace que una película quede marcada a fuego en el corazón de los espectadores, y no termine solo como una memoria vaga de algo que apenas vamos a recordar en un par de años más.

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3 pensamientos en “The Immigrant (2013)

  1. Pingback: Deux jours, une nuit (2014) | sin sentido

  2. Mmm, tienes razón. Es una película muy brillante, sólida, etc. Pero quizá demasiado cerebral, calculada… menos volcánica de lo que fueron otras películas de Gray que, desde ese punto de vista, son memorables. Pienso en “Two lovers”. Todo lo anterior no quita para que “The immigrant” fuese una película muy superior a la media en cualquier semana que se consultase la cartelera cuando su estreno.

  3. Pingback: Brooklyn (2015) – sin sentido

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