Nightcrawler (2014)

Nightcrawler_posterMientras veía Nightcrawler (Primicia mortal), una de las películas que surgió en mi mente fue Taxi Driver (1976) de Martin Scorsese. Ambas películas tienen como protagonistas a hombres solitarios, sombríos, cuyas personalidades desequilibradas los acercan a la definición de sociópata. Si bien las historias de las cintas están ambientadas en ciudades distintas, ambas utilizan el ambiente urbano como parte fundamental de la vida de sus personajes principales. La película de Scorsese retrata a Nueva York como un lugar agobiante donde las calles parecen laberintos, mientras que en la cinta de Dan Gilroy el lugar escogido es Los Ángeles, que es mostrado como un paraje vasto, en el que las barreras parecen ser inexistentes.

Este aspecto parece influir en el desarrollo mismo de sus protagonistas. El Travis Bickle interpretado por Robert De Niro, a pesar de su retorcida noción de la moral, al final de la película logra una redención, que si bien no lo transforma en una persona ejemplar, si logra que su visión sobre el mundo cambie un poco en relación a la que tenía al comienzo del metraje. El personaje principal de esta película, por el contrario, no cambia su forma de pensar en absoluto. Los principios que tenía durante los primeros minutos de la cinta no evolucionan, sino que incluso se ven reforzados cuando la historia termina. Si bien puede ser arriesgado que una película esté protagonizada por un personaje que no tiene un arco, en Nightcrawler este aspecto logra entregar con mayor claridad sus mensajes al espectador.

El protagonista de la película es Lou Bloom (Jake Gyllenhaal), un hombre que intenta ganarse la vida a través de cualquier actividad que esté a su alcance. Una noche, mientras se detiene a ver un accidente automovilístico en la carretera, el personaje descubre lo que se convertirá en su nueva ocupación. Dos personas llegan al lugar y filman lo que está ocurriendo, imágenes que luego venden a cadenas de televisión para sus noticieros. Lou queda intrigado por este particular trabajo y decide dedicarse a eso, descubriendo rápidamente que las imágenes más apetecidas por los canales son las violentas. Por su forma de ser, y gracias a un nulo sentido ético que limite su accionar, el protagonista rápidamente se convierte en un experto en el negocio, todo esto en un relato que satiriza –de manera nada sutil, pero si efectiva- el sensacionalismo en los medios de comunicación.

Nada sutil, porque el mundo de los noticieros es mostrado de manera simplista, a través de una editora llamada Nina Romina (Rene Russo), que no tiene inconvenientes en confesarle a Lou que mientras más sangrientas sean las imágenes que registre, más dinero obtendrá. El contrapeso moral de la cinta es Frank (Kevin Rahm), un compañero de trabajo de Nina que está en contra de mostrar imágenes tan gráficas en el noticiero solo con el objetivo de tener más espectadores, pero su rol es bastante limitado, y sus cuestionamientos no son más que leves distracciones dentro de la película. Esta falta de sutileza es uno de los puntos más criticables de la cinta, ya que se podría haber presentado el mensaje de manera más ingeniosa.

Sin embargo, el carácter directo de Nightcrawler también tiene sus propios méritos, ya que el director Dan Gilroy lo aprovecha para agregar momentos tan crueles y amorales que terminan convirtiéndose en perfectos ejemplos de un humor negro sumamente mordaz. Esto permite que a pesar de caer en lo simplista al momento de retratar el funcionamiento de los medios de comunicación, la cinta sea capaz de entregar un mensaje muy efectivo. Si, la manera en que lo presenta llegar a ser exagerada a ratos, pero no está muy alejada de la forma en que los noticieros de nuestros propios países operan, otorgándole gran atención a noticias ligadas al crimen, a los accidentes, y a todo aquello que sea chocante.

La película no solo satiriza la manera en que periodismo e índices de audiencia están ligados, sino también algo mucho más general, como el sistema económico preponderante en el mundo. Lou es lo que podríamos llamar un “emprendedor”, ese tipo de personas que son alabadas por los defensores del capitalismo debido a su proactividad y ganas de superarse a sí mismos. Durante los primeros minutos de la cinta vemos cómo está dispuesto a hacer cualquier cosa por conseguir dinero, ya sea trabajando u optando por el camino de lo ilícito. Lo interesante de la ocupación que ejerce durante esta película es que difumina el límite entre ambos conceptos, ya que si bien tiene un trabajo, en más de una ocasión debe traspasar la barrera de lo que se considera legal e ilegal.

Y el punto más llamativo de todo esto es que a pesar de tener un actuar moralmente reprochable, nunca recibe una sanción por esto, sino que todo lo contrario, es recompensado. Lou es un emprendedor modelo, alguien que es ambicioso y que hará todo lo que esté a su disposición por alcanzar sus objetivos. El protagonista no tiene un arco ya que la sociedad a la que pertenece lo incita a continuar con su accionar. Fue criado con esta idea de que el éxito es lo más alto a lo que puede aspirar una persona, y que en el camino hacia esa meta todo está permitido. Esto lo emparenta con personajes como Patrick Bateman de American Psycho (2000), Daniel Plainview de There Will Be Blood (2007) o Jordan Belfort de The Wolf of Wall Street (2013).

Lou, interpretado de manera grandiosa por Jake Gyllenhaal, es un animal, un carroñero hambriento que es guiado por el olor de la sangre. El propio actor ha señalado en entrevistas que basó al personaje en un coyote, e incluso viendo su rostro se pueden notar las similitudes entre ambos. Gyllenhaal bajó más de 10 kilos para encarnar a Lou, lo que agudizó las facciones de su cara, haciéndola afilada, como la de un depredador. Esta delgadez casi famélica, más las omnipresentes ojeras, hacen que sus ojos parezcan flotar dentro de sus cuencas, amenazantes, atentos a todo lo que está ocurriendo. El actor completa la construcción del personaje con una entonación decidida de sus diálogos, lo que refleja su deseo de no doblegarse ante nada ni nadie.

El guion evita que el protagonista se convierta en un ser detestable otorgándole el suficiente magnetismo para hacerlo fascinante, pero sin llegar a que como espectadores justifiquemos sus actos. Sabemos que lo que está haciendo es malo, pero al mismo tiempo nos interesa descubrir qué es lo que ocurrirá después. Esta encrucijada es presentada desde los primeros minutos de la película, donde vemos a Lou robándole violentamente el reloj a un guardia de seguridad, y posteriormente rogándole a otra persona para que lo contrate. Lou tiene una capacidad impresionante para decir las cosas sin rodeos, y al mismo tiempo es un experto manipulador. No conocemos su pasado, ni qué es lo que realmente ocurre dentro de su cabeza, y es precisamente ése carácter enigmático lo que lo hace memorable.

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2 pensamientos en “Nightcrawler (2014)

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