The Book of Life (2014)

The_Book_of_Life_posterEl director mexicano Jorge R. Gutiérrez demoró años en concretar su película animada The Book of Life (El libro de la vida). Tras visitar varios estudios de animación, la respuesta siempre era negativa, ya que según los productores una historia centrada en el mundo hispano no era lo suficientemente llamativa desde un punto de vista comercial. El director debió recurrir a un compatriota, Guillermo del Toro, para poder realizar el proyecto. Y si bien el proceso no fue fácil, y el resultado final tiene algunos defectos, la película demuestra que hacer obras de esta envergadura, centradas en la cultura latinoamericana, es posible.

Así como Rio (2011) tomaba elementos de Brasil, incluida su música, paisajes, flora y fauna, en The Book of Life se hace lo propio con la cultura mexicana. La base para la historia es la celebración del Día de Muertos, y la visión que el folklore mexicano tiene acerca de la muerte. Si bien puede parecer a priori un tema poco recomendable para hacer una película de corte familiar, esta conmemoración no ve a la muerte como algo oscuro o deprimente, sino que se centra en su lado más festivo. En aquella fecha se recuerda a quienes han partido con el fin de mantenerlos en la memoria de sus seres queridos.

El trío protagonista está compuesto por Manolo (Diego Luna), un joven que sueña con convertirse en músico; Joaquín (Channing Tatum), un audaz aventurero; y María (Zoe Saldana), una joven curiosa que es el objeto del afecto de sus dos amigos de la infancia. Este triángulo amoroso es examinado por dos seres místicos que controlan el inframundo, La Catrina (Kate del Castillo) y Xibalba (Ron Perlman), quienes desean hacer una apuesta acerca de cuál de los dos jóvenes se casará con María. Xibalba escoge a Joaquín debido a su determinación y energía, mientras que La Catrina opta por Manolo, ya que demuestra generosidad y afecto. La aventura que deben emprender los protagonistas no solo se desarrollará en el mundo de los vivos, sino también en el de los muertos, en una travesía que hace recordar a la de Orfeo y Eurídice.

Con el elemento de un triángulo amoroso, la historia podría haber caído en la dinámica ya probada de dos hombres peleando por una mujer que es vista solo como un premio. Pero el mérito del guion escrito por Gutiérrez y Douglas Langdale es que la interacción entre el trío protagonista es más ingenioso que eso. María no es una simple dama en apuros, sino que es mostrada como un personaje fuerte, que no ve el matrimonio como un objetivo en sí mismo ni aguanta las actitudes machistas de sus pretendientes. La cinta tampoco esconde su mensaje acerca de la bondad y el altruismo, valores que son puestos en un lugar más elevado que la fuerza física y la valentía.

En términos visuales, la película es una delicia, gracias al diseño de sus personajes y a la amplia gama de colores utilizados. La cinta está llena de guiños a la iconografía que caracteriza al Día de Muertos, con calacas decoradas, arreglos florales, velas, vestimenta y adornos. Se trata de imágenes que han trascendido los límites de esta celebración, pasando a ocupar lugares privilegiados en áreas como el diseño gráfico o los tatuajes. Los propios personajes de la película poseen un diseño bastante particular, ya que son representados como marionetas de madera. La historia de Manolo, Joaquín y María es narrada por la guía de un museo a un grupo de niños, y de esta manera se les diferencia visualmente de los oyentes.

La dirección de arte de la película demuestra una gran atención por los detalles, especialmente en las secuencias ambientadas en el reino de La Catrina, donde la iluminación y los colores utilizados ofrecen un verdadero espectáculo. El diseño de los personajes también posee un estilo particular, con rasgos físicos exagerados que buscan otorgarle a cada personaje una apariencia única. Esto hace recordar los dibujos de la serie El Tigre: The Adventures of Manny Rivera, que también fue creada por Gutiérrez.

Otro elemento importante en la película es la música, que contiene tanto canciones originales como nuevas versiones de temas preexistentes, como “Creep” de Radiohead, “I Will Wait” de Mumford & Sons, “Do Ya Think I’m Sexy” de Rod Stewart y “Can’t Help Falling in Love” de Elvis Presley. Estas versiones fueron adaptadas para otorgarles un aire mexicano, utilizando los instrumentos musicales que caracterizan a ese país. La inclusión de las canciones produce unos resultados bastante variables, ya que algunas encajan bien dentro de las respectivas secuencias (“I Will Wait”), mientras que otras no terminan de convencer (“Creep”).

Una de las principales falencias de la película es su historia y la manera en que se desenvuelve. Si bien el guion se encarga de adentrarnos en este mundo y presentarnos a sus personajes, la trama no tiene la misma potencia que las imágenes que llenan la pantalla. Uno puede reconocer los temas que The Book of Life intenta transmitir, los que son muy meritorios. Está, por ejemplo, la relación que Manolo y Joaquín tienen con sus ancestros, y cómo éstos los obligan a seguir un camino o convertirse en algo que ellos no necesariamente desean. La idea de escribir nosotros mismos nuestras vidas, sin importar las presiones familiares, cobra mucha importancia sobre todo hacia el final de la película. Sin embargo, la fuerza del mensaje no debe radicar solo en su contenido, sino también en la manera en que es transmitido. Y es en ese último aspecto donde la cinta no luce tan sólida.

El humor también es irregular, con chistes que no son demasiado efectivos. Uno de los errores que comete la película es hacer referencias a la cultura popular cuando no era necesario con una historia tan atemporal como esta. Por suerte no se cae en la categoría de cintas como Turbo (2013), donde también hay un elemento hispano en la historia, pero parece más estereotipado que genuino. Si bien hay chistes simplistas como las referencias a mariachis o churros, The Book of Life cuenta con la ventaja de tener un director mexicano, que comprende los elementos culturales en los que se basa la película y es capaz de no excederse ni caricaturizar demasiado esos aspectos.

A pesar de los defectos que tiene esta cinta, se puede apreciar una sinceridad en su mensaje que la transforma en algo más personal. No es un simple producto comercial creado para atraer a los niños y ganar dinero, sino que es una historia que apela a sentimientos como el amor o la generosidad.

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