Las mejores películas de 2014

Nightcrawler-camaraOtro año ha pasado, y nuevamente voy a hacer una lista sobre las mejores películas que he visto durante estos 365 días. La selección está dividida en dos secciones, la primera destinada a películas que fueron estrenadas en Chile entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2014, y la segunda contiene cintas que no llegaron a los cines del país, pero que de todas maneras merecen una mención especial debido a su calidad. Debido a estos criterios, hay películas que no son del año 2014, sino que anteriores, pero que por alguna razón solo estuvieron disponibles para el público general con posterioridad. Está de más decir que esta enumeración se basa en lo subjetivo, pero de todas maneras voy a explicar las razones que me llevaron a escoger una u otra cinta.

Películas estrenadas en cines chilenos

1. Her

A través de un relato sutil y sencillo, Spike Jonze logra crear una película de ciencia ficción que en el papel resultaba algo dudosa, pero que al final se convirtió en una de las mejores cintas del año. La relación entre este hombre (Joaquin Phoenix) y su sistema operativo (Scarlett Johansson) es contada de tal manera que llega a ser íntima, creíble, y no cae en lo ridículo. La película no solo formula preguntas interesantes acerca de las posibilidades de la inteligencia artificial, sino que además nos permite mirar a la vida de su protagonista y examinar temas tales como el amor y la soledad.

2. Nightcrawler

Jake Gyllenhaal vuelve a demostrar que es uno de los mejores actores de Estados Unidos con esta sátira sobre el sensacionalismo en los medios de comunicación y la figura de los emprendedores dentro del capitalismo. Si bien el guion de Dan Gilroy es algo irregular al dejar de lado las sutilezas, Gyllenhaal logra llevar sobre sus hombros el peso de la película, dando vida a un sociópata que llega a fascinar e inquietar a los espectadores por partes iguales.

3. The Lego Movie

Basada en los famosos bloques de construcción de Lego, esta podría haber sido una película horrible, centrada simplemente en promocionar un producto comercial, pero los directores Phil Lord y Christopher Miller la convirtieron en algo mucho más interesante. En vez de centrarse en los juguetes en sí, optaron por resaltar lo que estos bloques representan, en una historia que habla acerca de la creatividad y la imaginación. Con un humor rápido y bastante efectivo, la cinta se convierte en un verdadero espectáculo, e incluso se da el lujo de entregar momentos más emotivos hacia el final.

4. Edge of Tomorrow

Este es un excelente ejemplo de cómo aprovechar una premisa al máximo. Cage (Tom Cruise) es un oficial que se ve obligado a participar en una guerra contra criaturas alienígenas, y durante su primera batalla adquiere la habilidad de retroceder en el tiempo cada vez que muere, debiendo lidiar con una constante repetición del mismo día, una y otra vez. Los paralelos con películas como Groundhog Day (1993) son palpables, pero la cinta en realidad le debe más a la manera en que funcionan los videojuegos, donde cada vez que el personaje principal muere es necesario comenzar la etapa nuevamente. Además de utilizar esta estructura para crear escenas de acción impresionantes y un muy buen tono cómico, Edge of Tomorrow también explora ciertos temas en torno a la idea de volver a repetir lo mismo siempre, en un ciclo aparentemente interminable. Mención especial merece Emily Blunt, que llega a opacar a Cruise en varios momentos de la película.

5. Relatos salvajes

Una ácida antología que intenta mostrarnos cómo en ciertas situaciones sale a flote nuestro lado más bestial. A través de un sólido humor negro, la película del argentino Damián Szifrón se transforma en un relato que encandila fácilmente a la audiencia, en una experiencia poco habitual dentro del cine latinoamericano. A pesar de lo diferentes que son sus segmentos, Relatos salvajes logra crear un hilo conductor de carácter temático, criticando ciertos aspectos de la sociedad contemporánea.

6. Gone Girl

Oscura, intrigante, y sorpresivamente cómica, Gone Girl es una prueba más de que David Fincher puede crear una gran película a pesar de que el guion con el que debe trabajar no esté tan a la altura. Dejando de lado ciertos giros forzados en la trama, la cinta funciona gracias a la atmósfera que el director le impregna. Lo más interesante de esta película es la manera en que lidia con las apariencias, demostrando que a veces importa más cómo lucen las cosas que lo que realmente son. En esta película los conflictos no son solucionados a través de los tribunales, sino que a través de los medios de comunicación y la opinión pública.

7. The Wolf of Wall Street

Con The Wolf of Wall Street, el director Martin Scorsese recupera esa energía que parecía haber desaparecido de su filmografía. La película es protagonizada por Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), un descarado corredor de bolsa que hace todo lo que esté a su alcance para aumentar su fortuna, aunque implique recurrir a tácticas ilícitas. La manera en que está narrada la historia hace que la audiencia comparta un vínculo de complicidad con Belfort, quien nos habla directamente y nos hace parte de su vida. La crítica de Scorsese al actuar de su protagonista no va ligada a un sermoneo forzado, sino que se limita a mostrarnos los excesos del personaje para que nosotros mismos encontremos el mensaje que se quiere entregar. Pero el punto más llamativo de la cinta no va tanto por esta vía, sino que tiene que ver con la idea de que Belfort no pierde realmente, y que su conducta, por inmoral que es, no tiene mayor castigo dentro de la sociedad en la que vivimos.

8. The Grand Budapest Hotel

Aunque tiene varios reparos, como acrecentar la tendencia de Wes Anderson por privilegiar la forma por sobre el fondo, no puedo negar que se trata de una de las mejores películas del año. Lo más llamativo es su aspecto visual, con una dirección de arte y una fotografía que demuestran una gran atención por los detalles, pero no es lo único destacable. El humor, por ejemplo, es lo que la convierte en una experiencia muy entretenida, y la banda sonora de Alexandre Desplat es un excelente complemento para el universo que Anderson intenta crear.

9. Guardians of the Galaxy

Aunque el material en el que está basada la película no es ni por asomo tan conocido como el de otros proyectos de Marvel, la cinta logra superar sus obstáculos comerciales y artísticos para crear una historia entretenida, con personajes memorables, y una buena combinación de comedia con momentos más dramáticos. James Gunn abraza los elementos estrafalarios del proyecto, como la presencia de Groot y Rocket, y los convierte en los puntos fuertes de la cinta. Gracias a estos elementos, y a una banda sonora increíble, Guardians of the Galaxy está entre las experiencias más divertidas que tuve en el cine este año.

10. Captain America: The Winter Soldier

Como defensor de los ideales estadounidenses, el Capitán América no solo debe enfrentarse a enemigos externos, sino también a amenazas que provienen de su propio país. Eso es lo que debe hacer el superhéroe en su segunda película en solitario, en una de las historias más maduras que hemos visto dentro del universo cinematográfico de Marvel. En esta secuela el personaje debe lidiar con un dilema nada sencillo, donde incluso tiene que hacer frente a un antiguo aliado. Los hermanos Anthony y Joe Russo le dan una mayor profundidad al protagonista y aprovechan de entregarnos más tiempo con personajes secundarios como Black Widow.

Películas que todavía no llegan a cines chilenos (y probablemente no llegarán)

1. The One I Love

Una de las principales sorpresas del año. Vi esta película sin saber absolutamente nada, y fue precisamente eso lo que terminó por engancharme a su historia. El guion de Justin Lader y la dirección de Charlie McDowell, ambos debutantes en el mundo de los largometrajes, crean un relato intrigante, que poco a poco va entregando nuevos detalles acerca de lo que está ocurriendo. Revelar demasiado sobre su trama sería poco recomendable, así que basta con decir que la historia habla sobre las relaciones de pareja, su desgaste, y lo que implica estar enamorado de alguien.

2. Deux jours, une nuit

Con el habitual naturalismo que caracteriza a las cintas de los hermanos Dardenne, Deux jours, une nuit nos muestra la modesta travesía de su protagonista (Marion Cotillard), quien intenta convencer a sus compañeros de trabajo de que no la despidan. La película no solo se basa en la decisión que vayan a adoptar los personajes respecto del futuro laboral de la protagonista, sino que entrega una reflexión honesta acerca de la depresión y la manera en que puede ser superada.

3. Boyhood

Quizás la película más elogiada del año, es tanto un hito por la perseverancia de Richard Linklater como una emotiva historia acerca de la maduración y el paso del tiempo. Tiene defectos, claro, pero la apuesta del director y el resultado en general nos permiten ver a Boyhood como una gran cinta, que demuestra el gran potencial del cine como medio expresivo.

4. Ida

Una pequeña joya dentro de las películas que vi el año pasado. Ida no solo resalta por su aspecto visual, que emula la apariencia de cintas filmadas durante los años 1940 o 1950, sino también por una historia sencilla que no por eso es menos interesante. A lo largo del metraje acompañamos a una joven novicia (Agata Kulesza) que está a punto de asumir sus votos religiosos, en un viaje interno donde vivirá la experiencia del mundo secular y pasará a cuestionar algunas de las decisiones que ha tomado. Su perfecta fotografía no se contenta simplemente con ser un logro de carácter técnico, sirviendo además para reflejar el estado de ánimo del personaje principal, en un resultado de enorme calidad.

5. Snowpiercer

El debut del director surcoreano Bong Joon-ho en el cine angloparlante funciona en varios niveles. Como una frenética cinta de acción, gracias a la particular ambientación en un tren que está en constante movimiento. Como una película política, que critica el actual modelo económico dividido en clases sociales más privilegiadas que otras, donde unos sectores son explotados para el beneficio de unos pocos. Y como un ejemplo de la extravagante mezcla de tonos que utiliza el cineasta en sus proyectos, así como una muestra de su gran nivel técnico.

6. Frank

Pese a contar con una premisa extravagante, esta película entrega una historia íntima acerca del proceso creativo, la amistad y la identidad. Frank parte como una comedia extraña, donde vamos conociendo a sus llamativos personajes, pero poco a poco sale a relucir un lado más dramático. Este cambio no es una contradicción entre dos tipos de película, sino más bien una forma de adentrarnos en la vida de estos personajes. La primera mitad nos muestra los aspectos más superficiales de Frank y compañía, mientras que en la segunda mitad vemos con más detención quiénes son y qué es lo que sienten. Esta combinación da como resultado una película tan melancólica como optimista.

7. The Raid 2: Berandal

Puede parecer difícil superar a una película como The Raid (2011), donde las escenas de acción tenían tal energía y ocurrían a un ritmo tan frenético, que era algo pocas veces visto dentro del género de las artes marciales. Pero el director Gareth Evans lo logra con esta secuela, donde además de crear unas peleas más asombrosas que las de la anterior, se encarga de expandir el universo presentado en la primera cinta e introducirnos a más personajes. ¿Cómo saber si el desafío fue superado? Cuando los deseos por conocer más detalles acerca de la historia continúan incluso después de que aparecen los créditos finales. Y eso es precisamente lo que me ocurrió con The Raid 2: Berandal.

8. Under the Skin

Minimalista y oscura, Under the Skin es ambigua al momento de entregar detalles sobre lo que está ocurriendo, pero transmite la información suficiente para que uno pueda deducirlo a grandes rasgos. Entrega además un potente mensaje sobre la violencia de género, a través de elementos ligados a la ciencia ficción. No es una cinta fácil de digerir, lo que ha generado respuestas divididas por parte del público, pero si uno es capaz de sumergirse en sus aguas la experiencia es muy valiosa.

9. Enemy

Un thriller donde la intriga no proviene de qué se está contando, sino de cómo. El director canadiense Denis Villeneuve logra crear una atmósfera inquietante que se extiende a lo largo de todo el metraje, y nos entrega uno de los finales más sorpresivos del año. La escena viene a materializar una presencia amenazante que se siente durante el todo resto de la cinta, y si bien su carácter inesperado nos golpea con una enorme confusión, se trata de una conclusión que es coherente con el tono que la película había ido instalando.

10. Blue Ruin

Blue Ruin puede ser descrita como una historia de venganza, pero sin las convenciones de ese tipo de películas. Nuestro protagonista no es un héroe de acción, y su viaje no está exento de remordimientos ni pasos en falso. Esto le da a la cinta un aire fresco y creíble, lo que sumado a una muy buena actuación de Macon Blair, la convierten en una de esas agradables sorpresas que surgen de repente dentro del cine independiente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s