Turist (2014)

turist-posterEn el centro de esquí donde está ambientada esta historia se emplea un sistema de bombas de ruido para mantener controladas las avalanchas. A través de este mecanismo, se crean unas avalanchas artificiales que evitan que la nieve se acumule en la cima de las montañas, evitando de esta manera el riesgo de avalanchas de mayor tamaño que ocurran cuando nadie las espera. Una estrategia como esa, basada en liberar la tensión de a poco para evitar una explosión catastrófica debido a la presión acumulada, no solo puede aplicarse a los fenómenos de la naturaleza, sino también a las emociones humanas. Y así lo entiende la cinta Turist (Force majeure; Fuerza mayor), del director sueco Ruben Östlund.

La familia protagonista, compuesta por un empresario llamado Thomas (Johannes Kuhnke), su esposa Ebba (Lisa Loven Kongsli), y sus dos hijos Harry (Vincent Wettergren) y Vera (Clara Wettergren), viaja a los Alpes franceses para pasar una semana de vacaciones. Thomas ha estado demasiado tiempo centrado en su trabajo, así que durante estos días aprovechará de pasar tiempo junto a sus seres queridos, descansando en un lujoso centro de esquí. Las cosas parecen partir bien, con los personajes aprovechando las actividades que el lugar ofrece. Pero algo ocurre que cambiará la forma en que la pareja se relaciona.

Un día, mientras están comiendo en la terraza del hotel, la familia ve cómo una de las avalanchas controladas artificialmente comienza a bajar por la montaña. Los turistas se maravillan con el espectáculo que están presenciando, y algunos incluso comienzan a tomar fotografías del suceso. Sin embargo, la avalancha empieza a aumentae su tamaño, acercándose a una gran velocidad hacia los presentes. Cuando la nube de polvo blanco está a pocos metros de los personajes, todos entran en pánico e intentan resguardarse del peligro. Lo decisivo de todo esto es que Thomas y Ebba reaccionan de manera diferente ante el mismo suceso. Mientras ella se preocupa de proteger a sus hijos, él corre despavorido a buscar refugio. Si bien la avalancha no termina siendo más que un buen susto para los turistas, el comportamiento de Thomas genera un fuerte resentimiento en su esposa.

Aunque el título original de la película hace referencia a uno de los aspectos de la historia, que es el carácter de turistas de sus personajes, creo que el título que recibió en la mayoría de los otros países es más apropiado. La fuerza mayor mencionada puede ser definida como un hecho que no es posible predecir ni evitar. Constituye fuerza mayor un terremoto, un tsunami, un naufragio, un huracán y, como ocurre en esta película, una avalancha. Lo importante en esta película no es tanto la naturaleza de la fuerza mayor, sino la manera en que los personajes responden a ella. Si nos vemos enfrentados a un hecho que pone en riesgo nuestras vidas, ¿qué es lo primero que haremos?

Esta pregunta es la que pone en movimiento el conflicto central de la cinta, ya que obliga a Thomas y a Ebba a replantear su relación y prioridades. El comportamiento de Thomas puede ser visto como un instinto incontrolable, del que no puede ser considerado responsable, o puede ser visto como una manifestación de su verdadera naturaleza. A partir de la crisis matrimonial que surge dentro de la pareja protagonista se pueden explorar temas como la paternidad, el sacrificio por los seres queridos, la responsabilidad y la madurez. También se trata la idea de los roles de género, como la idea de virilidad que se asocia a los hombres, o el papel protector que deben asumir los padres respecto de sus hijos.

En términos visuales, Turist posee esa meticulosidad y pulcritud que caracteriza al cine escandinavo. Östlund, con la colaboración de su director de fotografía Fredrik Wenzel, logra unas imágenes que aprovechan al máximo el lugar donde fueron filmadas las escenas. El blanco que cubre las montañas sirve como un telón de fondo que pone en relieve a los personajes y sus conflictos. El entorno es aprovechado sobre todo en una secuencia que ocurre cerca del final de la película, donde se refleja el carácter de extravío de los protagonistas. La utilización de planos fijos y el uso de steadycam a lo largo de la cinta van acorde al tipo de momentos que se quieren obtener, por lo que no hay pasos en falso en este sentido.

Pero no basta con que la película se vea bien, ya que se puede caer en el error de crear un relato distante, frío. Esto se soluciona con el conflicto emocional que deben enfrentar Thomas y Ebba, lo que se logra con las buenas actuaciones de Johannes Kuhnke y Lisa Loven Kongsli, sumado a una tensión que se sienta durante gran parte del metraje. Salvo algunas escenas que resultan algo más tediosas, y cuya duración podría haber sido reducida, la historia genera el interés suficiente para que el espectador quiera saber qué es lo que ocurrirá después.

El final de la película apela a la ambigüedad, sin dejar en claro cuál es el estado en el que se encuentra la relación de los protagonistas. Sabemos que algo ocurrió en la montaña que llegó a sacudir los cimientos de su matrimonio, pero no hay certeza acerca de lo que pasará hacia el futuro. ¿Se trata de un suceso que dará paso a un irremediable divorcio? ¿O un hecho que los llevó a conocerse mejor, afianzando el vínculo que los unía? Esa incertidumbre que queda flotando en el aire, lejos de ser un problema, le da mayor fuerza al resultado final.

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