Foxcatcher (2014)

foxcatcher-posterAunque la trama de Foxcatcher involucra un deporte, específicamente la lucha libre olímpica, no se trata de una de esas películas deportivas motivacionales que celebran el triunfo del esfuerzo y la superación de los obstáculos que nos presenta la vida. El director Bennett Miller ya había hecho una historia de ese tipo con Moneyball (2011), centrada en el mundo del béisbol. En esta cinta, en cambio, el deporte no es visto como una manera de conquistar las metas de quienes sueñan en grande, sino que como otra de las áreas donde se puede expresar lo más oscuro de la naturaleza humana. Se trata de un relato sombrío, que habla sobre promesas incumplidas y frustración.

Las personas que vean la película sin saber los detalles que rodean a los hechos en los que está basada, de todas maneras experimentarán la sensación de que algo malo ocurrirá con sus personajes. A través de una atmósfera pesada, complementada por una fotografía que recurre a tonos grises y una iluminación tenue, nos damos cuenta de que hay una amenaza que se extiende de manera subterránea a lo largo de todo el metraje. Esta tensión va aumentando con cada minuto que pasa, y desencadena en una secuencia final donde la violencia es mostrada sin pompa ni artificios, sino que con una cruel –pero efectiva- simplicidad.

En la película vemos a Dave (Mark Ruffalo) y Mark Schultz (Channing Tatum), dos hermanos que ganaron medallas de oro en la competición de lucha libre, durante los juegos olímpicos de Los Ángeles en 1984. Ambos llevan una vida humilde, preparándose para las siguientes competiciones con cualquier tipo de ayuda económica que puedan obtener. Un día, Mark es contactado por John du Pont (Steve Carell), un millonario filántropo que se interesó por su carrera y desea ayudarlo a conseguir sus metas. El luchador es invitado a la lujosa granja de du Pont, donde tiene un gimnasio equipado con todos los implementos para su entrenamiento. El dinero no es un problema para el misterioso personaje, quien dice querer ayudar a Mark y a su hermano para apoyar a su país. Sin embargo, la aparente generosidad del millonario poco a poco se convertirá en una amenaza, cuando comienza a relucir su lado más controlador.

Entre los temas que toca la película, que incluyen el poder del dinero, la envidia, el derrumbe del sueño americano, el cumplimiento de las expectativas, y la frustración, también se encuentran las relaciones de familia, tanto de las biológicas como de las adoptivas. Tenemos, por ejemplo, la relación entre los hermanos protagonistas. Los dos se dedican al mismo deporte, y ambos han alcanzado metas similares, pero Mark no puede evitar sentirse relegado tras la figura de Dave, viviendo bajo su sombra. No se trata solo de que Dave sea el hermano mayor, sino de la manera en que el resto de las personas se comporta frente a él, demostrando un respeto que no expresan cuando están con Mark. La vida del hermano más joven parece menos definida que la de Dave, quien tiene un pasar aparentemente más estable, con una esposa y dos hijos. La situación de Mark, en cambio, parece estar más a la deriva.

Y es eso lo que lo lleva a aceptar la oferta de John du Pont, casi como una manera de demostrarle a su hermano que puede hacer las cosas por sí mismo. También entre estos dos personajes se forma una relación de carácter familiar, pese a que no existe un vínculo biológico entre ambos. Debido a su edad, du Pont representa una imagen parental o de hermano mayor para Mark, sirviendo como un guía para el viaje que emprenderá. Pero si bien el comportamiento de du Pont hacia Mark también parece obedecer a una dinámica similar, en el fondo constituye una situación de dominio más que de afecto. La severidad con la que actúa hace que el luchador, más que un amigo o protegido, sea visto por él como un objeto que le pertenece.

Tras la generosidad del millonario se esconde el deseo de demostrar algo, específicamente a su madre, que no lo valora como él espera. Existe entre ambos una relación tensa, producto de las expectativas que du Pont no ha logrado cumplir. Es por eso que el personaje demuestra una actitud completamente diferente cuando está presente alguna cámara o está hablando en público, intentando parecer más interesante de lo que es. Se trata de un ansia por ser reconocido, algo que quiere alcanzar a como dé lugar. Si bien algunos de los temas tratados por la película son más evidentes que otros, en general son explorados con la sutileza que exige el relato.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención, sobre todo por las nominaciones que ha obtenido, es la actuación de Steve Carell. Debido a que su carrera ha estado más ligada a la comedia, es curioso verlo en un rol como éste. La primera aparición de su personaje es difícil de tragar, sobre todo por la nariz y dentadura prostética que utiliza, las que interrumpen la ilusión de que estamos viendo a alguien de carne y hueso. Es notorio el esfuerzo de Carell por otorgarle a du Pont una personalidad llamativa, imitando al mismo tiempo los rasgos de la persona en la que está basado, pero uno igual termina viendo a través de todo esto, siendo consciente de que estamos frente a un actor haciendo un rol. Solo de vez en cuando hay momentos donde el personaje parece real.

En cuanto a la manera en que fue escrito, John du Pont también es algo irregular. Hay indicios del origen de los problemas conductuales del personaje, como la mencionada relación que tiene con su madre, así como una posible frustración sexual, una personalidad megalómana, y una nociva soledad, pero a veces estas razones son descartadas para tratar al personaje simplemente como un psicópata. Debido a esto, hay ocasiones en las que sentimos lástima del personaje, mientras que en otras intranquilidad. Si bien lo recién descrito puede ser visto como una manifestación de lo compleja que es su mente, y lo indescifrable que es el personaje, creo que se debe más que nada a una indecisión en el tratamiento que se lo quiso dar.

A diferencia de du Pont, Mark y Dave alcanzan el estado de personajes creíbles, gracias a unas actuaciones naturales de Channing Tatum y Mark Ruffalo. Aunque solo el segundo fue nominado a un premio Óscar, no se puede dejar de destacar la interpretación de Tatum, que demuestra su versatilidad como actor. Su personaje es una buena mezcla entre el carácter irreflexivo que emana de su juventud y la vulnerabilidad de alguien que ha tenido una vida errática, dependiendo anímicamente de otras personas para poder salir adelante. Dave, por su parte, es el personaje más equilibrado de la película, actuando a través de la razón y no por meros impulsos. Es, por así decirlo, el ancla de esta historia, posicionándose entre el conflicto de su hermano y el siniestro millonario.

Foxcatcher es una cinta sobria, pero no por eso menos impactante. A pesar de narrar una historia sobre la decadencia, con una apariencia naturalista, oscura, y un final que está lejos de ser optimista, el resultado no llega a ser tedioso. La película transmite una fascinación por saber qué es lo que ocurrirá después, así como un temor de que algo horrible pasará al final. Una obra de este tipo no tendrá el mismo efecto en todas las personas, pero al menos funcionó conmigo.

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