Libertador (2013)

libertador-posterDe todas las personas que lucharon por la independencia del continente americano durante el siglo XIX, Simón Bolívar es una de las figuras centrales. Este militar venezolano participó en un sinnúmero de batallas contra las fuerzas del imperio español, contribuyendo a la independencia de países como Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y, por supuesto, Venezuela. Debido a esto, Bolívar fue honrado con el título de “Libertador”, término que es utilizado para bautizar a esta película del director Alberto Arvelo basada en la vida del prócer.

Hacer una cinta que gire en torno a este personaje es un desafío nada sencillo, considerando el estatus de ícono que posee en varias naciones de Latinoamérica. El riesgo consiste en mostrar solamente qué es lo que hizo y cuándo lo hizo, acompañado de un desfile de personajes históricos y batallas que los niños deben aprender en el colegio, como si estuviésemos ante una especie de libro de historia ilustrado. Más allá de los hitos que ocurrieron durante la vida de Bolívar, la película debe centrarse en por qué hizo lo que hizo; cuáles fueron sus motivaciones al momento de iniciar su lucha independentista, algo que esta cinta intenta conseguir.

Uno de los aspectos que más destacan de Libertador es el nivel de producción. Con un presupuesto de 50 millones de dólares, la película es una proeza técnica pocas veces vista en el cine de América Latina. Esto se puede ver en la atención por los detalles que refleja el vestuario de los personajes; la cuidada fotografía de Xavi Giménez, quien había trabajado en películas como The Machinist (2004) y Agora (2009); el diseño de producción de Paul D. Austerberry, que hace que todo lo que vemos parezca pertenecer a la época donde está ambientada la historia; la banda sonora compuesta por Gustavo Dudamel; las intensas escenas de batalla; la utilización de un gran número de extras, y las tomas panorámicas que sacan a relucir la belleza natural del continente. Todos estos elementos contribuyen a formar ese aire épico que se estaba buscando.

La relevancia del nivel de producción no solo radica en una cuestión visual, sino que tiene una importancia más profunda. Que los vestuarios, decorados y objetos que aparecen en pantalla luzcan reales le otorgan al mundo donde está ambientada la cinta un aire de credibilidad, y por lo tanto hace que el espectador se sumerja de lleno en lo que se está narrando. Si la película tuviese un aspecto artificial, la noción de que estamos viendo a un grupo de actores haciendo unos papeles sería más evidente, y nos distraería de la historia y sus personajes. Al superar este obstáculo, Libertador permite que prestemos más atención a lo que está ocurriendo en la pantalla que a la forma en que se está haciendo.

Édgar Ramírez, probablemente el actor venezolano con más proyección internacional en la actualidad, es el encargado de dar vida a Simón Bolívar. La película narra varios momentos en la vida adulta del militar, desde sus viajes a Europa hasta su lucha en Sudamérica. Pero la estrategia del director Alberto Arvelo no consiste solo en repetir los hitos de la biografía de Bolívar de manera superficial, sino que además se da el tiempo de mostrarnos su lado más humano, el que no se puede ver en las estatuas ni en las pinturas del personaje. Es así como podemos ver sus relaciones sentimentales, incluida la trágica muerte de su esposa María Teresa del Toro (María Valverde), o las dificultades que debió enfrentar al momento de liderar la lucha por la independencia.

En la película además se muestra una evolución del protagonista, quien parte como un aristócrata que disfruta de la buena vida, teniendo incluso esclavos bajo su mando. En una escena, Bolívar y su esposa son testigos de cómo una esclava es azotada sin piedad por un grupo de hombres, y cuando su esposa le pregunta por qué no hizo nada para detenerlos, el protagonista le responde que no era una esclava de su propiedad. Esta indiferencia cambia a medida que la cinta avanza, cuando el personaje principal pasa a adoptar los ideales independentistas que se sienten en el continente, iniciando un proceso de liberación que no solo beneficiará a quienes tienen poder, sino que a todos los habitantes de Sudamérica.

La manera en que la dirección y el guion dan forma al protagonista no está exenta de problemas, con algunos momentos donde la trama pierde interés. Si la comparamos con la forma en que William Wallace fue mostrado en Braveheart (1995) de Mel Gibson, o el Che Guevara en Che: El argentino (2008) y Che: Guerrilla (2008) de Steven Soderbergh, se nota la diferencia en términos técnicos y en la carga emocional, pero aún así el mérito de la cinta no puede ser subestimado.

Uno de los aspectos que ha sido cuestionado en Libertador es el hecho de que parte del financiamiento fue logrado a través del aporte económico del gobierno venezolano. Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro han utilizado la figura de Bolívar como uno de los pilares de su visión política, así que existía el riesgo de que la película fuese usada como una mera máquina propagandística. La utilización del cine como herramienta política no es algo nuevo, existiendo ejemplos como el trabajo de Sergei Eisenstein para el régimen soviético, o el trabajo del estudio UFA durante el gobierno de Adolf Hitler. Incluso en la actualidad podemos ver esto en país que no entran en la categoría de autoritarios, como el financiamiento que el ejército estadounidense hace de películas como Transformers (2008) de Michael Bay. Este tipo de colaboraciones, por lo tanto, puede dar origen a obras de diversa calidad. Lo importante es que como espectadores seamos conscientes de qué elementos han sido influenciados por intereses políticos y cuáles no, para tener una visión más clara del asunto.

Si observamos esta película, se pueden notar ciertos aspectos que coinciden con la ideología chavista, como el énfasis que se le da al conflicto entre opresores y oprimidos, lo que da como resultado un Bolívar que inicia su lucha independentista desde los sectores más desposeídos de la sociedad. Después de ser desterrado a la jungla, el protagonista encuentra en los indígenas y en los sectores más populares a sus aliados más fieles, a diferencia de los bandos aristocráticos, donde priman los intereses particulares sobre el bien común. Se le da también importancia al ideal americanista de Bolívar, que aspiraba a crear un continente unido, que no estuviera dividido por fronteras.

Hay además algunos hechos que fueron introducidos en la trama pese a que no hay antecedentes fidedignos de que ocurrieron realmente. Uno de ellos es el encuentro que Bolívar habría tenido con Fernando VII en España, cuando el monarca era solo un príncipe. Se trata de una escena que tiene un objetivo anecdótico, para hacer que el enfrentamiento entre ambos tenga un mayor atractivo, aunque el resultado peca de artificioso. Otra de las incongruencias históricas, y probablemente la que tiene mayor trascendencia, es la manera en que muere el protagonista. La película sugiere que Simón Bolívar murió fusilado, producto de una conspiración en su contra, y no de tuberculosis, que es la versión más aceptada por la historiografía. Se busca con esto reforzar la idea del personaje como un mártir, acercándolo a la idea de santo. Esto, que ya de por si es cuestionable, empeora sin consideramos la omisión de la tendencia autoritaria que se notaba en el prócer durante sus últimos años.

Las modificaciones, por lo tanto, son innegables, y se puede leer más sobre el tema buscando en internet. Pero más que ser una burda película propagandística, creo que estos cambios obedecen más a una interpretación de la historia que a un oscuro plan por controlar la mente de los espectadores. Lo importante, como ya señalé, es tener claras las diferencias entre los antecedentes históricos y las libertades que se toma la cinta.

Personalmente, creo que es mucho más interesante ver cómo el mensaje de la película puede ser recibido por las personas, sobre todo en Venezuela. A pesar de que Maduro ha dicho que el Bolívar mostrado en la cinta es “chavista”, los ideales de libertad que propugna el personaje pueden ser perfectamente adoptados por los opositores de su gobierno. La opresión que condenaba Bolívar puede venir tanto desde el extranjero como desde el interior del país, y es allí donde radica la potencia de su mensaje.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s