Focus (2015)

Focus_posterDespués de protagonizar un fiasco como After Earth (2013), es bueno ver a Will Smith interpretando al tipo de personajes carismáticos que lo han caracterizado a lo largo de su carrera. El actor tiene un gran talento para transmitir un encanto que conecta de inmediato con el espectador, entregando una sensación de confianza y credibilidad. Esta habilidad es especialmente útil en su más reciente película, Focus (Focus: Maestros de la estafa), donde interpreta a un experimentado estafador. La estrategia consiste en bajar la defensa de sus víctimas, atacándolas cuando menos se lo esperan.

Nicky Spungeon, el personaje de Smith, conoce a una atractiva mujer llamada Jess Barrett (Margot Robbie) en el restaurant de un hotel. Aunque el coqueteo que realiza la mujer parece genuino, en realidad forma parte de un intento por estafar al protagonista, pero éste ya se había dado cuenta de todo desde un principio. A diferencia de Nicky, los planes de Jess son rudimentarios y poco precisos, pero el estafador ve potencial en ella. Debido a la insistencia de la mujer, Nicky decide enseñarle cómo trabajar de manera profesional, presentándole a su grupo de casi 30 personas que lo ayudan a cometer sus robos. Son, en su mayoría, robos de billeteras o joyas, pero debido a la escala a la que funcionan les permite obtener importantes ganancias. Aunque Jess aprende rápido, y su manera de ser claramente atrae a Nicky, el estafador se desenvuelve con inseguridad en las materias sentimentales, lo que complica su relación con la novata.

Dado que la actividad de ambos consiste en crear ilusiones y engañar a sus víctimas, resulta poco aconsejable mezclar trabajo con amor, ya que es difícil saber si las motivaciones de la otra persona son verdaderas o no. Esto hace que mientras le enseña su forma de trabajo en Nueva Orleans, Nicky mantenga una cierta distancia con Jess, probablemente con el fin de no arriesgarse a salir lastimado. Durante toda la película se juega con esta incertidumbre acerca de lo que cada personaje busca, lo que si bien es interesante al mantener una tensión entre ambos, también entrega señales confusas acerca de cómo debemos ver sus escenas juntos. No queda claro si debemos tener una conexión emocional con ellos o si debemos verlos con suspicacia.

La película no se adentra demasiado en lo que sienten sus personajes, limitándose a un análisis más bien superficial de lo que ocurre. Esto es curioso si consideramos que los directores son Glenn Ficarra y John Requa, quienes anteriormente habían hecho la cinta Crazy, Stupid, Love (2011), que trataba con mayor efectividad la relación entre sus protagonistas. Esto no tiene que ver con el tono de la película, ya que en ambas existe una preponderancia de momentos cómicos, sino más bien del interés que tiene el guion al momento de desarrollar los elementos que están a su alcance. Quizás se deba a que aquella película fue escrita por otra persona, Dan Fogelman, quien tenía una estrategia distinta al abordar la historia.

Sea como sea, el interés de Ficarra y Requa al momento de hacer Focus está más ligado al mundo de las estafas y a los diálogos que buscan ser ingeniosos, en vez de las cuestiones sentimentales. Se trata de una opción válida, siempre y cuando se ejecute de manera correcta. La energía de la película está concentrada especialmente en las lecciones que recibe Jess por parte de Nicky, acerca de cómo funciona su trabajo. Somos testigos del intrincado sistema que tiene el protagonista, cuyos colaboradores actúan de manera coordinada y veloz. Durante estas secuencias entramos a un mundo cinematográfico, que funciona con unas reglas distintas al de la vida real, donde los personajes pueden robar billeteras y lanzarlas a sus compañeros sin que nadie se dé cuenta, y con una fluidez que solo las películas pueden otorgar.

El punto culminante de esta primera mitad de la película tiene lugar durante un partido de fútbol americano, en la que es probablemente la mejor escena de toda la cinta. Esta secuencia está eficazmente construida, con una tensión que aumenta a medida que los protagonistas se exponen a un peligro cada vez mayor, terminando en un desenlace que es tan satisfactorio como ingenioso. Se trata de una de esas típicas escenas que pertenecen al género de las películas de estafa, donde los personajes están un paso más allá del espectador, pero la sorpresa de todas maneras funciona. Es una lástima que el final de la cinta no esté a la altura, ya que su planteamiento es débil y poco claro.

En términos generales, Focus es una película entretenida y digna, que no tiene demasiadas pretensiones pero logra cumplir con las que se impone. La fotografía de Xavier Grobet logra resaltar el lujo mostrado en la pantalla, en un mundo donde cada personaje está impecablemente bien vestido y donde los bolsos llenos de dinero son más comunes de lo que uno cree. El gran punto a favor que tiene la cinta es el carisma de sus protagonistas, no solo por parte de Will Smith, que es algo que ya se conoce, sino también de Margot Robbie, quien logra destacar en varias escenas. Es difícil pensar cómo habría resultado la película si hubiese contado con otros actores.

Al intentar ubicarla dentro del género de las estafas, la película no posee el guion ridículo e inverosímil ni los personajes fastidiosos de Now You See Me (2013), pero tampoco alcanza el nivel de un clásico moderno como Ocean’s Eleven (2001). Se trata más bien de un caso intermedio, de una obra que cumple pero carece de aquellos méritos suficientes para convertirse en algo memorable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s