Song of the Sea (2014)

Song_of_the_Sea_posterEstados Unidos tiene un rol preponderante en la industria cinematográfica mundial. Competir con aquellas películas puede ser difícil desde un punto de vista económico, ya que la ventaja la tienen claramente ellos, pero existen otros aspectos que el resto de los países pueden utilizar. Las cintas de otras naciones pueden recurrir a historias y temas que estén más ligados a sus respectivas culturas, entregando una visión única e irrepetible. Una película hecha en México no tendrá la misma sensibilidad que una creada en Turquía Esto también es cierto respecto de la animación, donde existen esfuerzos por crear una voz propia que los destaque del resto. La cinta Song of the Sea fue producida por el estudio irlandés Cartoon Saloon y sirve como un claro ejemplo de esto.

La película aprovecha el folklore de Irlanda, especialmente sus mitos, para darle una atmósfera muy particular a su historia. Hay referencias a gigantes que se convierten en piedra, espíritus, brujas y hadas, pero el punto de partida son unas figuras llamadas selkies, que en la tradición irlandesa son representadas como criaturas marinas con apariencia de foca que podían transformarse en humanos. Los protagonistas de la cinta son Ben (David Rawle) y Saoirse (Lucy O’Connell), dos hermanos que viven junto a un faro en una pequeña isla. La madre de los niños desapareció tras dar a luz a Saoirse, lo que dejó al padre, Conor (Brendan Gleeson), sumido en una profunda tristeza. Dado que Conor no quiere que algo malo les pase a sus hijos, decide hacerle caso a la abuela de los niños y los envía a vivir con ella a la ciudad. Ben descubre que su hermana tiene poderes sobrenaturales, y ambos se embarcan en una aventura para proteger el mundo de los espíritus.

En el mundo contemporáneo donde está ambientada la cinta los elementos fantásticos todavía existen, aunque se encuentran restringidos. La principal forma en la que logran sobrevivir es a través de las historias que se transmiten por generaciones, como las que la madre de Ben le contaba cuando era pequeño. Song of the Sea no solo reconoce las raíces culturales de su país, sino que llama a recuperarlas, para evitar que caigan en el olvido. Que el mundo fantástico mostrado en la película se encuentre en su ocaso no es mera coincidencia. Comprender nuestros mitos es importante para saber desde dónde venimos y quiénes somos. Son parte fundamental de la identidad de nuestros pueblos.

Tomm Moore, el director de la película, ya había explorado las raíces irlandesas en su trabajo anterior, The Secret of Kells (2009). Y no solo lo hizo a través de la trama y de los elementos que aparecen en ella, sino también de manera visual, haciendo referencia al tradicional arte celta. Con esta cinta vuelve a hacer lo mismo, a través de un diseño cautivante que juega con la perspectiva, las formas geométricas, las espirales, los patrones y los ornamentos. El uso de acuarelas para la creación de los fondos le otorga un aspecto suave, casi de ensueño, a las escenas. En este sentido, la película se transforma en un verdadero espectáculo visual que ayuda a sumergirnos en su mundo. Al reflejar los elementos culturales de la historia a través de su estilo visual, la cinta puede ser emparentada con Kaguyahime no monogatari (The Tale of Princess Kaguya; 2013), de Studio Ghibli, que hacía lo propio con el folklore de Japón.

Pero no todos sus méritos dicen relación con la manera en que transmite estos elementos idiosincráticos. La película, además, es capaz de explorar ideas más generales, que permiten que cualquier persona, sea del país que sea, pueda sentir una conexión con lo que se está contando. El núcleo emocional de la cinta está conformado por la familia protagonista y la relación que tienen sus miembros. El viaje de Ben y Saoirse no es solo físico, sino también personal, ya que el débil vínculo afectivo que existía entre ambos termina reforzándose. Otro de los temas tocados por la película es la manera en que lidiamos con la pérdida de un ser querido, que en el caso de Song of the Sea es la madre de los niños. En el centro de esto se encuentra con Saoirse, quien despierta una especie de rencor en su hermano, ya que la ve como la responsable de que su madre no esté a su lado, mientras que su padre la sobreprotege para evitar perderla como ocurrió con su pareja.

Un punto interesante de la película es que de manera similar a The Wizard of Oz (1939), algunos de los personajes humanos tienen sus propias versiones en el mundo de fantasía presentado por la historia, lo que sirve para acentuar sus personalidades y roles. Esto se puede ver en el caso del padre, que es asimilado a la figura del gigante Mac Lir que queda inmovilizado por su propia pena, y también en el caso de la abuela paterna, que cree que lo mejor es dejar las emociones de lado, ahogándolas en vez de expresarlas, lo que la asemeja a la bruja lechuza Macha que aparece en la cinta.

Aunque la película se demora en comenzar y agarrar un ritmo determinado, y el guion peca de confuso al momento de tratar el tema de la desaparición del mundo espiritual y el rol que tiene Saoirse en todo esto, existe una poderosa honestidad emocional que trasciende todas estas falencias. La historia logra tocar una veta personal que se siente cercana, alejándola de un mero producto comercial. El relato es atravesado por un tono melancólico que no termina siendo miserable sino que transmite una especie de dulzura y belleza, sobre todo hacia el final del metraje. Además, su banda sonora, compuesta por Bruno Coulais con la colaboración del grupo Kíla, logra evocar esa magia que hace de esta obra algo memorable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s