Lost River (2014)

Lost_River_posterDurante la primera mitad del siglo XX, Detroit se convirtió en uno de los principales pilares de la economía de Estados Unidos. La importancia de la industria automotriz que existía en la ciudad fue un reflejo del pujante panorama que atravesaba el país norteamericano en aquellos años. Sin embargo, los siempre cambiantes vientos del mercado no tardaron en modificar la situación, y el lugar que alguna vez sirvió como símbolo de esplendor cayó en una profunda desgracia. Las empresas se fueron de la ciudad, el crecimiento económico decayó, y el desempleo y los índices de pobreza aumentaron a niveles alarmantes.

Fue este desolador panorama el que inspiró al actor Ryan Gosling a hacer su primer largometraje como director, una cinta titulada Lost River, que es el nombre de la ciudad ficticia donde está ambientada su historia. El actor estuvo en la ciudad en plena gran recesión, mientras filmaba la película The Ides of March (2011), dirigida por otro actor que logró dar el paso tras las cámaras, George Clooney. Durante su estadía Gosling aprovechó de visitar los barrios de Detroit, algunos de los cuales estaban casi completamente abandonados. La imagen de estas casas sombrías, donde alguna vez vivieron familias completas, fascinó al actor, quien decidió hacer su película en la ciudad y explorar la manera en que el sueño americano se convierte en pesadilla.

La cinta muestra a una madre soltera llamada Billy (Christina Hendricks), quien vive junto a sus dos hijos, Bones (Iain De Caestecker) y Franky (Landyn Stewart). Debido a la compleja situación económica que atraviesan, Bones se dedica a recolectar tuberías de cobre en casas abandonadas para poder revenderlas. Esta actividad lo enemista con un peligroso delincuente llamado Bully (Matt Smith), quien se venga de las personas que lo hacen enojar cortándoles los labios. Debido a que su casa está hipotecada y se han atrasado en el pago, la madre de Bones decide ir a hablar al banco para que la ayuden y no la dejen en la calle. Dave (Ben Mendelsohn), uno de los funcionarios del banco, le aconseja trabajar en un extraño club nocturno del cual es dueño para que pueda pagar la deuda.

La película aprovecha la capacidad simbólica de la ciudad donde está ambientada para poder entregar unas interesantes reflexiones socioeconómicas. La familia protagonista vive en un lugar que es un espejismo de lo que existía antes, en un entorno donde las personas parecen estar divididas en depredadores y presas. Si bien hay algunas metáforas que resultan demasiado obvias, como mostrar una escuela en ruinas donde aparece escrita la frase “Where no child will be left behind” (el nombre de un programa educativo del presidente George W. Bush), por lo general el mensaje que busca entregar el director es válido, pese a no ser muy original. Donde se ve una mayor cercanía es en la manera en que se retrata el rol de Billy y lo que está dispuesta a hacer por proteger a sus hijos, algo que Gosling conoce de cerca ya que sus padres se divorciaron cuando era solo un adolescente y su madre se encargó de criarlo a él y a su hermana.

Uno de los riesgos que existen cuando un actor decide dirigir una película es que su foco de atención se termine centrando en las labores interpretativas del elenco, descuidando el resto de los elementos, algo que afortunadamente no ocurre en Lost River. Gosling tiene talento para crear imágenes que llaman la atención, como aquella del pueblo inundado, donde se pueden ver los faroles emergiendo del agua, o la utilización de luces de neón para entregar un aire de misterio. Se nota en la labor del director un esfuerzo por crear una visión distintiva, aunque debido a que estamos ante su primer largometraje el resultado parece más una compilación de influencias que un estilo propio. Entre los guiños a otros cineastas se encuentran los de Dario Argento, David Lynch, Harmony Korine y Terrence Malick. También hay una importante influencia del danés Nicolas Winding Refn, con quien trabajó en dos películas, pero al igual que en Only God Forgives (2013), la cinta cae en un error que la termina perjudicando.

Estamos claramente ante un caso donde los aspectos narrativos de la película se alejan de los cauces convencionales. Cuestiones como la estructura de la trama o el desarrollo de los personajes resultan más tenues que en la mayoría de las cintas, lo que obliga al director a centrar la atención del espectador en otros elementos. Hay, por ejemplo, intentos por transmitir sensaciones y ciertas ideas, pero estas no son suficientes para sostener más de 90 minutos de metraje. Hace falta algo más. Obras como Enemy (2013) del director Denis Villeneuve son capaces de lograr esto ya que crean una atmósfera tan cautivante y densa que atrapan a la audiencia y no la sueltan hasta que la película termina. No se puede negar que esta cinta tiene imágenes llamativas, que poseen el potencial para lograr algo grande, pero no es capaz de ir un paso más allá.

Lo más cercano a una atmósfera enigmática en Lost River es lo relacionado con el club nocturno donde comienza a trabajar Billy. Mitad cabaret, buscando potenciar el deseo sexual de sus clientes, y mitad club snuff, centrándose en la violencia y el gore, este misterioso lugar posee la capacidad necesaria para generar fascinación y ganas por saber más acerca de su funcionamiento. A esto también contribuye el rol del actor Ben Mendelsohn, quien da vida a su administrador. Sus escenas con Christina Hendricks están dentro de las mejores de la película, ya que el encanto del personaje de Mendelsohn esconde un peligro que crea una efectiva tensión entre ambos.

La otra mitad del relato está compuesta por la historia de Bones y su relación con Rat (Saoirse Ronan), una vecina. Estos segmentos de la película presentan elementos más sobrenaturales, como la existencia de una maldición que cayó sobre Lost River luego que un pueblo cercano fuese inundado para crear una represa. La única manera de romper el hechizo, según Rat, consiste en recuperar alguno de los objetos del pueblo que está bajo el agua. Las secuencias en cuestión son de las menos logradas en la cinta, ya que a pesar de tener como objetivo difuminar los límites entre realidad y fantasía, no son capaces de crear ese tono de cuento de hadas oscuro al que aspiran.

Estamos ante una cinta tan ambiciosa como fallida, donde su principal defecto es la falta de cohesión que existe entre sus elementos. El debut de Gosling como director no logra juntar sus partes de manera satisfactoria, lo que da como resultado un trabajo disperso, poco definido. A su favor tiene el ansia que demuestra por probar cosas poco comunes, lo que siempre debe ser destacado para que el cine pueda continuar evolucionando como medio artístico. Al igual que el pueblo inundado que aparece en la cinta, había en Lost River algo escondido que esperaba ser recuperado, solo que esta vez el novel director no tuvo éxito.

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