It Follows (2014)

It_Follows_posterEl cine de terror, como la ciencia ficción, es un género que permite crear metáforas a través de sus historias. Por más sobrenatural que sea el peligro que amenaza a sus personajes, existe la posibilidad de vincular estos elementos a miedos que puedan resultar más cercanos para los espectadores. Es lo que ocurre, por ejemplo, con películas como The Thing (1982), que trata cuestiones ligadas a la identidad y a verse enfrentado a las personas que conocemos, y con The Babadook (2014), donde se exploran temas como la maternidad, la muerte de un ser querido y el temor de perder la cordura. Y es también lo que ocurre con It Follows, el segundo largometraje del director David Robert Mitchell.

La cinta es protagonizada por Jay (Maika Monroe), una joven que vive en la ciudad de Detroit. Tras tener una cita con una misteriosa persona que conoció hace poco tiempo, Jay descubre que ha comenzado a ser perseguida por un ente sobrenatural capaz de cambiar su apariencia y que sólo ella puede ver. Con la ayuda de su hermana Kelly (Lili Sepe) y sus amigos Paul (Keir Gilchrist), Yara (Olivia Luccardi) y Greg (Daniel Zovatto), la joven intentará descubrir una manera de ponerle fin a todo esto, lo que resultará más difícil de lo que cree. No importa lo que haga, esta criatura la seguirá acosando hasta que muera o hasta que le traspase la maldición a otra persona.

Considerando que la manera en que se transfiere la maldición es a través de relaciones sexuales, es posible vincular la premisa de la película con el peligro de enfermedades de transmisión sexual fatales como el Sida. Obviando el hecho de que este tipo de enfermedades no son contrarrestadas al ser pasadas de una persona a otra, sino que por el contrario, se van multiplicando, no es del todo absurdo ver la figura del ente que persigue a la protagonista como un lento malestar que intenta poner fin a su vida. Sin embargo, esta interpretación también nos puede llevar a concluir que el mensaje de la cinta está más cercano a una visión puritana del sexo, donde se condena con la muerte la promiscuidad. Algo que no solo ha sido rechazado por el propio director, sino que resultaría demasiado ridículo.

Creo que es más interesante ver la cinta desde otra perspectiva, una más general. La película no parece condenar el comportamiento de Jay, ya que no hay nada que reprochar. No hay culpa en lo que hizo, dado que no sabía lo que podría ocurrir; exigirle mayor cautela habría sido hipócrita. De hecho, esta falta de culpa es bastante interesante, ya que la protagonista es víctima de la maldición por mera casualidad. Podría haber sido ella u otra persona. Este aspecto de la cinta adquiere una mayor fuerza si lo unimos al carácter inconmensurable de la amenaza, al no poder ser detenida por los personajes. El miedo que genera la premisa de It Follows va de la mano de la incertidumbre que existe sobre el momento en el que aparecerá el ente, que puede demorar un día o varios meses en alcanzar a la joven. Pero lo que sí sabe Jay es que el peligro no se detendrá. Esta particular mezcla permite ver a la maldición de la protagonista como una representación de la propia muerte y su carácter inevitable, algo que ha atormentado al ser humano desde siempre.

Que el enemigo de la historia camine de manera pausada, y no corra o aparezca de repente, le da también una dimensión adicional a la amenaza que hace recordar lo que el actor Simon Pegg ha dicho al momento de defender a los zombies lentos sobre los veloces:

“Su ineptitud los hace evitables, al menos por un tiempo. Si tienes cuidado, si eres ingenioso, pueden evitarlos, incluso superarlos – de la misma manera como nos esforzamos por superar la muerte. Beber menos, evitar las carnes rojas, hacer ejercicio, practicar sexo seguro; éstas son nuestras escopetas, nuestros palos de cricket, nuestras granjas, nuestros centros comerciales. Sin embargo, ninguna de estas cosas nos aísla completamente del temor de que algo tan tonto, tan elemental, termine por atraparnos por sorpresa – el conductor ebrio, el cáncer dormido en la doble hélice, el muerto viviente sin piernas arrastrándose a través de la oscuridad hacia nuestros tobillos”.

Otro de los puntos llamativos de la película es el dilema moral que presenta la solución para librarse de la maldición. No consiste en destruirla, sino que en transferirla a otra persona, simplemente modificando el destinatario. Es un tipo de decisión similar al que aparece en Ringu (1998) con los cassettes de VHS. Y por si fuera poco, la persona que traspasa la maldición todavía es capaz de ver al ente, aunque ahora vaya a atacar a otra víctima, lo que sirve como un constante recordatorio de lo que hizo. La cinta además opta por una curiosa elección al momento de retratar a los adultos, quienes tienen un rol bastante tangencial en la historia. Los padres de los personajes son solo mencionados o mostrados de manera fugaz, reforzando la idea de que no hay posibilidad de pedir ayuda a otras personas, por lo que deben enfrentar por si solos a la amenaza.

Las interpretaciones señaladas no son las únicas que pueden hacerse sobre la película. It Follows opta por la ambigüedad, por lo que no existe una visión inequívoca acerca de lo que ocurre en ella. Esto está lejos de ser un problema, ya que el hecho de que la cinta sea capaz de inspirar un debate acerca de lo que representa, incluso con unas respuestas tan diversas, es de por si algo positivo. De manera adicional, la obra de Mitchell no se limita solamente a una apreciación sobre su contenido, sino también sobre la manera en que entrega estas reflexiones. Se nota en la labor del director un conocimiento sobre el lenguaje cinematográfico y la manera en que puede ser utilizado para crear una determinada respuesta por parte de la audiencia. El tipo de planos utilizados, los movimientos de cámara, la ubicación de la misma, la composición de sus imágenes, todos estos elementos reflejan un gran cuidado.

Un plano recurrente a lo largo de la película nos entrega una visión panorámica de un determinado lugar, lo que es creado a partir de la rotación de la cámara sobre su propio eje, creando una imagen de 360 grados. Este tipo de técnica no solo es vistosa, sino que genera además una sensación de intranquilidad acerca de lo que puede aparecer en la imagen con cada giro de la cámara. Nuestra atención pasa a agudizarse, y nos concentramos en cada detalle del plano, incluso en aquellos que están más alejados. Como en toda buena película de terror, la tensión se va creando a partir de la espera, de la expectación de que algo va a ocurrir. Sabemos que el ente va a alcanzar a la protagonista, lo que no sabemos es cuándo.

La música es otro de los elementos que contribuyen a formar la atmósfera que atraviesa la cinta. Su banda sonora fue compuesta por Richard Vreeland, más conocido como Disasterpeace, quien había trabajado anteriormente en el videojuego Fez, razón que llevó al director a contactarlo para que trabajara en la película. El resultado es una música de tintes electrónicos ochenteros, que parecen evocar lo que hizo John Carpenter con cintas como Hallooween (1978) o Vangelis con Blade Runner (1982). Los temas son a veces minimalistas y serenos, con un par de notas que son suficientes para crear el estado de ánimo requerido, pero en otras ocasiones resultan más dinámicos, lo que ayuda a hacer fluir una sensación alarmante en el espectador.

Maika Monroe, la actriz que encarna a Jay, es capaz de entregar una interpretación creíble, reflejando lo que siente la protagonista en cada escena. Por un lado está la angustia de ser perseguida por algo que no comprende del todo, y por otro la lucha interna que hay en ella cuando debe decidir cómo actuar sin poner en peligro la vida de sus amigos. Su actuación hace que nos interesemos por lo que ocurre con su personaje, algo fundamental para que una película de terror cumpla con su objetivo. Si no somos capaces de ponernos en los zapatos del personaje principal es difícil que lo que veamos en la pantalla nos afecte realmente.

Obras como It Follows demuestran que este género cinematográfico no está tan muerto como dicen algunas personas. Lo que debemos hacer es buscar con más detención, ver lo que tienen que decir los directores jóvenes, y prestar atención a lo que ocurre en los círculos independientes, donde las ganas de innovar no están tan desgastadas como en los grandes estudios.

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2 pensamientos en “It Follows (2014)

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