McFarland, USA (2015)

McFarland_USA_posterEl cine, sobre todo el que proviene de Hollywood, es propenso a repetir cierto tipo de historias que con el pasar del tiempo se convierten en verdaderas fórmulas. Uno de esos casos es el del personaje caucásico que llega a un ambiente escolar donde los alumnos tienen una piel más oscura que él y pertenecen a un sector socioeconómico marginal. La tarea del protagonista consiste, por lo tanto, en inspirar a este grupo de jóvenes y llevarlos por el buen camino, enseñándoles que con esfuerzo se puede lograr cualquier cosa. A este grupo de películas pertenece McFarland, USA (McFarland: Sin límites), la que al estar basada en hechos reales puede incluso permitirse que su personaje principal se apellide “White”. De hecho, es algo que es tratado con ironía dentro de la propia cinta.

Jim White (Kevin Costner) es un entrenador de fútbol americano que pierde su trabajo en una escuela secundaria tras lanzarle una zapatilla a uno de sus pupilos. La gravedad de su conducta lo hace terminar junto a su esposa Cheryl (Maria Bello) y sus hijas Julie (Morgan Saylor) y Jamie (Elsie Fisher) en un pequeño pueblo de California llamado McFarland, donde es contratado como profesor de biología y educación física. El protagonista logra además continuar ligado al fútbol americano, pero como asistente del entrenador de la escuela. El lugar al que llega junto a su familia tiene una población predominantemente latina, conformada por inmigrantes mexicanos, quienes se dedican a trabajar en las cosechas. El choque cultural que existe entre los habitantes del pueblo y los recién llegados se nota de inmediato, pero la situación es vista por Jim como algo meramente temporal, y aspira a encontrar un mejor trabajo en otra ciudad.

Que la película gire en torno a un hombre blanco que les enseña a unos adolescentes latinos cómo practicar un deporte eminentemente estadounidense como el fútbol americano resultaría demasiado ridículo, incluso para el exagerado chovinismo gringo, por lo que Jim pierde su puesto como ayudante del entrenador de la escuela. La idea de enseñar un nuevo deporte surge cuando el protagonista se da cuenta de la rapidez con la que sus alumnos corren, decidiendo de esta manera fundar un equipo de atletismo de campo a traviesa (conformado por los actores Ramiro Rodriguez, Carlos Pratts, Johnny Ortiz, Rafael Martinez, Hector Duran, Sergio Avelar y Michael Aguero). Este grupo es la definición misma del término underdog, y a partir de ahí la trama avanza de una manera tan predecible como se puede esperar. Al principio los resultados no son de lo mejor, pero poco a poco, gracias a los entrenamientos y la motivación que reciben de su entrenador, los jóvenes logran importantes victorias.

Sin embargo, y a pesar de que es una historia que ha sido explorada varias veces en el pasado, la manera en que McFarland, USA combina sus elementos crea una muy efectiva experiencia. El mérito de la directora Niki Caro recae no solamente en hacer llamativo un deporte que no es demasiado conocido como el campo a traviesa, sino en destacar la importancia de quienes lo practican. La estrategia más sencilla habría sido limitarse a mostrar lo que ocurre con el protagonista, utilizando a sus alumnos como simples herramientas de la trama, pero la cinta se da el tiempo de mostrarnos a los jóvenes y a sus familias, lo que hace que sus logros deportivos resuenen de mejor manera en el espectador. Las dificultades que deben enfrentar los adolescentes no se limitan a las competiciones mismas, sino que se extienden a la situación económica que atraviesan sus familias. A diferencia de los atletas de otras escuelas, los dirigidos por Jim dividen sus horas entre los estudios, los entrenamientos y el trabajo en las cosechas.

La película no esquiva los temas difíciles como la falta de oportunidades de los personajes y el dilema que se produce al momento de escoger entre trabajar unas horas más junto a sus familias (con el objetivo de ayudar económicamente a sus hogares) y practicar más para poder triunfar en las carreras. Tampoco se recurre a la estrategia simplista de mostrar al entrenador como un salvador, ya que los logros de los jóvenes se deben tanto a la motivación que él les da como del esfuerzo que ellos mismos hacen. Podríamos decir incluso que en la relación entrenador-alumnos es el personaje interpretado por Costner quien termina aprendiendo más. Gracias a esto, la cinta es capaz de lograr unos momentos de gran emotividad, sobre todo hacia el final. Y todo esto pese a que el resultado puede ser adivinado de antemano.

Otro de los aspectos centrales en la película es el componente cultural que rodea a la trama. Aprovechando que la mayoría de los personajes tienen raíces mexicanas la cinta destaca elementos como la gastronomía, la música y las tradiciones que caracterizan a aquel país, y lo que es más importante lo hace sin caer en estereotipos ofensivos. En vez de optar por una visión ligada al crimen, algo usual en el cine estadounidense, los inmigrantes latinos que aparecen en McFarland, USA son representados a través de su esfuerzo y sacrificio en el trabajo. Cuestiones como la cárcel o las pandillas son mencionadas en un par de ocasiones, pero no se llega al extremo de identificar a toda la etnia con ese comportamiento delictual, sino que se utiliza para demostrar la diversidad de situaciones que existen dentro de ella.

Se nota además un sentimiento de comunidad que florece durante el último tercio, reemplazando el individualismo con el que es presentado el protagonista. Jim ve su estadía en McFarland como el primer paso para alcanzar trabajos mejores en otras ciudades; casi como un mal necesario. Pero a medida que va conociendo a la comunidad y nota la solidaridad de sus vecinos, su visión del pueblo cambia. Esto se encuentra vinculado con la noción del sueño americano, que es interpretado por la película no como un mero éxito personal, sino que en el progreso de la sociedad como un todo. Así como la comunidad ayuda a una persona, esa misma persona debe posteriormente restituir lo que recibió, tanto a modo de agradecimiento como para permitir que otras personas se vean beneficiadas en el futuro. Esta visión se encuentra reflejada con claridad durante los últimos minutos de la cinta, donde se muestra la situación actual de las personas que inspiraron la historia narrada.

Obras como esta y Chef (2014) de Jon Favreau se hacen cargo de la diversidad cultural que existe en Estados Unidos, llevando al cine comercial una visión que busca integrar, no discriminar. Es en este punto donde radica la importancia de la película, y ojalá se llegue al punto en que las historias de inmigrantes latinos puedan ser exploradas en Hollywood sin la necesidad de un personaje blanco que sirva como catalizador de la trama. Que la presencia de estas personas sea vista como algo común y corriente, y no como algo extraño. La película es predecible, tiene algunos elementos que no son muy bien desarrollados (como la relación entre Julie y Thomas), y se podrían haber explorado mejor algunos temas, pero el optimismo que transmite es genuino y es difícil pasarlo por alto.

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