While We’re Young (2014)

While_We're_Young_posterEn su trabajo anterior, Frances Ha (2013), el director Noah Baumbach exploró el tema de la madurez y el crecimiento personal. Su protagonista era una mujer que estaba comenzando a tomar las riendas de su vida, algo en lo que parecía estar atrasada en comparación a las personas que la rodeaban, quienes gozaban de estabilidad y una proyección hacia el futuro. Ya incluso en su largometraje debut, Kicking and Screaming (1994), el cineasta demostró un interés por este tipo de historias, y lo vuelve a hacer en su película más reciente, While We’re Young (Mientras somos jóvenes). Como han pasado dos décadas desde que inició su carrera, hay algunos aspectos que han sido actualizados, algo que es inherente a su desarrollo como artista y como persona.

Si en Kicking and Screaming sus personajes eran unos jóvenes que acababan de graduarse de la universidad, en esta oportunidad la atención se centra en Josh y Cornelia (Ben Stiller y Naomi Watts), una pareja que ronda los 45 años. Atrás quedó la energía de sus primeros años de matrimonio, la que fue reemplazada por la monotonía de la rutina y las preocupaciones de la vida adulta. A diferencia de sus amigos Fletcher y Marina (Adam Horovitz y Maria Dizzia), que acaban de tener un hijo, los protagonistas no tienen entre sus planes el convertirse en padres. Prefieren, según ellos, la libertad que tienen actualmente, pero se trata de una cuestión más nominal que práctica, ya que las obligaciones los tienen atados de manos y casi no recuerdan la última vez que fueron de vacaciones fuera del país. La vida de los personajes sufre un inesperado giro cuando conocen a Jamie y Darby (Adam Driver y Amanda Seyfried), una pareja de veinteañeros que llevan una vida completamente distinta a la de ellos. El optimismo que irradian rápidamente seduce a los protagonistas, quienes comienzan a revitalizar su día a día.

Al igual que con Frances Ha, la influencia de Woody Allen es palpable en esta historia y en sus personajes. La mayoría de sus escenas están ambientadas en Nueva York, mientras que las personas que aparecen en ellas forman parte de un círculo social de clase media alta, ligada preferentemente a actividades artísticas, contando con una educación universitaria que les permite hablar de temas de corte intelectual como si fuese algo natural. Definirlos como burgueses no sería una exageración. En el caso de Jamie y Darby, sus características van más allá y llegan al terreno de lo hipster. Andan en bicicleta, escuchan música en discos de vinilo, ven películas en VHS, compran su ropa en tiendas de segunda mano y participan de actividades irónicas como fiestas playeras en medio de la calle.

En otras circunstancias estos personajes serían insufribles, pero la película es capaz de superar ese obstáculo a través de un tono humorístico que no teme reírse de ellos. En una secuencia, por ejemplo, se muestra a las parejas participando de una ceremonia de la ayahuasca, donde llevan consigo unos baldes de plástico para poder vomitar sus “demonios”, todo lo cual es musicalizado con canciones de Vangelis que salen de un iPod. En otra ocasión vemos a Darby y Cornelia participando de una clase de baile hip-hop, donde el contraste con el resto de los participantes (todos de raza negra) no puede ser más evidente. Momentos como esos permiten reafirmar lo que el director ha dicho en varias entrevistas: que esta es una de sus películas más cómicas, al menos en términos convencionales.

A medida que la cinta avanza, los protagonistas van descubriendo algunas cosas acerca de Jamie y Darby que afectan la armonía inicial que existía entre ellos. Como se menciona en la cita que aparece al comienzo de la película, el conflicto entre distintas generaciones es inevitable, ya que los jóvenes tienden necesariamente a cuestionar el mundo creado por los mayores, en una actitud iconoclasta que puede resultar molesta para los más viejos. La manera en que estos veinteañeros ven el mundo no es tan admirable como Josh y Cornelia pensaban, ya que en el fondo existe un choque irreconciliable entre ambas parejas. Un detalle tan sutil como que Jamie tenga una banda llamada Cookie O’ Puss es suficiente para sacar a relucir sus diferencias. Mientras el joven sacó la idea de un comercial que vio en Youtube, ese mismo comercial formó parte de la infancia de Josh, existiendo una clara diferencia entre ambas formas de ver lo mismo.

Aprovechando que Josh es un documentalista y Jamie un aspirante a cineasta, la película formula preguntas sobre lo que consideramos genuino y lo que resulta falso o ajeno a lo real. La perspectiva que cada personaje tiene sobre el tema está influenciada, entre otras cosas, por la diferencia de edad que existe entre ellos, y cómo el haber crecido en distintas épocas ha moldeado la manera en que piensan. Esto refuerza nuevamente el conflicto entre generaciones que se desenvuelve durante la cinta y la forma en que el mundo va cambiando con cada año que pasa. Una de las lecciones que aprende Josh al final de esta experiencia es que envejecer no es fácil, pero es un proceso necesario e ineludible.

Si bien Ben Stiller y Naomi Watts comparten créditos y aparecen en los afiches de la película, es el personaje interpretado por el primero quien tiene un mayor protagonismo. Cornelia siempre es mostrada en relación a otro personaje, ya sea como la esposa de Josh o como la hija de un famoso director de cine (interpretado por Charles Grodin), pero nunca de manera autónoma. Es un punto que llega a abordarse en una escena de la misma cinta, pero sin la profundidad necesaria para que el problema sea corregido retroactivamente. Esto, sumado a un final algo hollywoodesco que no parece complementarse demasiado bien con el resto del metraje, es una de las principales falencias de While We’re Young. Aún así, estamos ante una película buena, que cumple con los objetivos que se impone y es capaz de entregar una perspectiva interesante acerca de temas muy llamativos.

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3 pensamientos en “While We’re Young (2014)

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