Trainwreck (2015)

Trainwreck_posterLas películas en las que ha participado Judd Apatow se caracterizan por una clara predominancia masculina. Incluso en una cinta como Knocked Up (2007), que trata sobre un embarazo, es el personaje de Seth Rogen quien tiene el protagonismo durante la historia. Esta tendencia ha ido cambiando durante los últimos años, luego de que produjera la película Bridesmaids (2011) y la serie de televisión Girls, donde la presencia femenina es notoriamente mayor a la de sus anteriores proyectos. Apatow continúa esta senda con su nueva cinta, Trainwreck (Esta chica es un desastre), la cual fue escrita y protagonizada por Amy Schumer, probablemente una de las figuras más importantes del stand up comedy estadounidense actual.

Schumer interpreta a un personaje llamado Amy, una mujer que trabaja como escritora en una revista que trata temas frívolos dirigidos a un público masculino. La protagonista debió enfrentar el divorcio de sus padres a una corta edad, pero a diferencia de su hermana Kim (Brie Larson), que logró crear una familia estable y bien constituida, Amy creció desilusionada del amor y lleva una vida sexual frenética, teniendo miedo a cualquier tipo de compromiso. La situación cambia cuando debe entrevistar a Aaron (Bill Hader), un exitoso médico deportivo. La relación entre ambos parte de manera distante, pero poco a poco la protagonista irá sintiendo mayor afecto por su entrevistado, descubriendo que la visión que tiene sobre las relaciones afectivas no debe ser tan pesimista.

Dado que el guion fue escrito por Schumer, quien tiene un estilo de humor donde aspectos como los roles de género ocupan un lugar privilegiado, la película altera de manera interesante los estereotipos de hombres y mujeres en el género de la comedia romántica. En Trainwreck son los personajes masculinos quienes hablan sobre sus sentimientos con sus amigos, mientras que las mujeres están a cargo de las conversaciones sobre sexo y alcohol. Este cambio se nota, por ejemplo, en la típica advertencia que se le hace a alguien de no romperle el corazón a su nueva pareja, la que en vez de ir dirigida al hombre por una de las amigas de la protagonista, es recibida por Amy, quien pasa a ocupar así un rol que tradicionalmente no es asociado a las mujeres en este tipo de películas. El personaje interpretado por Schumer está muy lejos del ideal pulcro que el cine y otros medios artísticos han tratado de instalar sobre el género femenino.

Sin embargo, y a pesar de lo meritorio que son estos esfuerzos, hay una diferencia fundamental entre qué se dice y cómo se dice. Es precisamente en la ejecución de sus ideas donde la película no termina de convencer, ya que la falta de naturalidad en las situaciones narradas resulta poco llamativa. Esto no se debe a la decisión de mostrar a la protagonista de una determinada manera, ya que existen comedias como Obvious Child (2014) y Frances Ha (2012) donde la presencia de personajes femeninos disfuncionales son su principal punto fuerte. El problema está en cómo Schumer interpreta a este personaje. No es lo mismo protagonizar un sketch en un programa de televisión que una película, ya que hay pocos momentos donde su personaje resulta genuino.

Hay escenas donde Schumer demuestra su talento como actriz, como aquella ambientada en un funeral, pero por lo general resulta difícil disociar a la comediante del personaje que está interpretando. Esto provoca que la química entre ella y el personaje de Bill Hader no sea tan potente como una historia romántica exige, y que sean otras personas quienes den vida a los momentos más memorables del metraje, como el basquetbolista Lebron James que demuestra una sorpresiva agudeza para el humor, y una Tilda Swinton que luce irreconocible como la editora de la revista donde trabaja Amy. Mientras veía la película no dejaba de preguntarme cómo habría resultado todo si alguien más hábil, como Brie Larson, hubiese sido la protagonista.

También dificulta que el espectador conecte demasiado con la historia el hecho de que sus protagonistas vivan en un ambiente lleno de celebridades y cosas a las que una persona común y corriente no tiene acceso. Esto puede servir para crear cameos que en otras circunstancias serían difíciles de justificar, pero por lo general esas apariciones no aportan demasiado. Salvo la buena participación de Lebron James, que funciona ya que se juega con las expectativas que uno puede tener sobre él, el resto de las celebridades no son más que una anécdota.

La estrategia de subvertir los estereotipos presentes en las comedias románticas no llega a modificar la estructura de la historia en sí. Estamos ante la ya conocida fórmula de dos personajes que se conocen, se enamoran, tienen un periodo de felicidad, discuten, se separan y finalmente se reconcilian. La elección de una trama tan cursi funciona como una respuesta a la desilusión amorosa de la protagonista, demostrando que incluso ella puede ser parte de una historia de amor como las de antes. Sin embargo, el hecho de que su desarrollo sea tan predecible le resta fuerza al producto final.

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