The Good Dinosaur (2015)

The_Good_Dinosaur-posterLa nueva película de Pixar, The Good Dinosaur (Un gran dinosaurio), comienza con un acto de revisionismo histórico. Hace 65 millones de años, un meteorito cayó sobre la Tierra provocando la extinción de los dinosaurios, lo que permitió tiempo después la proliferación de los mamíferos en el planeta, incluidos los humanos. En el universo donde está ambientada la cinta, en cambio, ese meteorito nunca se estrelló, por lo que ambos tipos de criaturas conviven al mismo tiempo, en una idea que hace recordar lo que ocurría en Los Picapiedra. La particularidad es que en este caso son los dinosaurios quienes tienen un mayor intelecto y demuestran una evolución cultural superior a la de los humanos.

Nuestro protagonista, Arlo (Raymond Ochoa), es un pequeño apatosaurio que vive junto a sus padres (Jeffrey Wright y Frances McDormand) y sus dos hermanos (Marcus Scribner y Maleah Nipay-Padilla). Su familia se dedica a cultivar la tierra, y a cada uno de los miembros le corresponde una tarea distinta. A diferencia de sus hermanos, que destacan en todo lo que hacen, Arlo apenas es capaz de cumplir con lo mínimo, lo que ha aumentado su inseguridad. Para subir su ánimo, su padre le encarga que atrape a una misteriosa criatura salvaje que ha estado comiéndose sus alimentos, con el objetivo de que pruebe su valor como granjero. El protagonista logra atrapar al responsable, que resulta ser un niño cavernícola llamado Spot (Jack Bright), pero no puede eliminarlo, lo que termina decepcionando a su padre.

Este es solo el primero de los problemas que el protagonista debe enfrentar, ya que su padre muere mientras intenta rastrear al niño que se le escapó, en una escena cuyo golpe emocional no se veía en el cine animado desde la muerte de Mufasa en The Lion King (1994). Por si fuera poco, el propio Arlo se ve envuelto en una tragedia, cuando es arrastrado por el río y despierta varios kilómetros lejos de su casa. Perdido en un mundo que le resulta extraño, todavía con un sentimiento de culpa por la pérdida de su padre, el dinosaurio tendrá que hacer todo lo posible por reencontrarse con su familia. Durante el camino se vuelve a encontrar con el niño humano, y si bien la relación entre ambos es tensa al comienzo, poco a poco irán descubriendo sus similitudes y colaborarán para poder sobrevivir.

La estructura de esta historia, donde los protagonistas deben emprender un viaje, formándose un vínculo entre ellos a medida que avanzan, ha sido utilizada en varias ocasiones por Pixar, convirtiéndose en la base de sus obras más conocidas. Ya en Toy Story (1995), su primer largometraje, se podía ver esta estrategia con la travesía de Buzz y Woody para encontrar a Andy, y se ha repetido desde entonces en películas como Wall-E (2008) y Up (2009), hasta llegar a la reciente Inside Out (2015). Incluso en trabajos de otros estudios de animación se puede ver esta fórmula, con la idea del viaje físico como oportunidad para el crecimiento personal de los protagonistas, llegando a casos donde las similitudes se extienden además a la época prehistórica en la que están ambientadas, como en Ice Age (2002) de Blue Sky Studios y The Croods (2013) de Dreamworks.

Viendo The Good Dinosaur, una de las películas que más recordé fue Finding Nemo (2003), también de Pixar. En ambas obras los personajes realizan un viaje a través de un ambiente natural vasto, lleno de posibilidades, y en su camino se encuentran con una gran variedad de personajes llamativos. Es tanto así, que la aparición de un trío de tiranosaurios en esta cinta creó una imagen demasiado similar a la de los tres tiburones que vemos en esa aventura submarina. Este tipo de semejanzas pueden restarle fuerza a una obra artística, ya que la transforman en algo derivativo, que ya se ha visto antes, y en un estudio como Pixar, donde la creatividad es uno de sus pilares fundamentales, es un aspecto que se nota aún más. Afortunadamente, la película tiene otros elementos que la hacen rescatable y le otorgan el valor suficiente para ser disfrutada.

Uno de esos elementos es su aspecto, que fue aprovechado al máximo por los animadores que trabajaron en el proyecto. Como la naturaleza tiene tanta relevancia en la historia y en cómo los personajes se comportan, la cinta está llena de planos impresionantes que resaltan la belleza del territorio donde transcurre el relato. El estilo fotorrealista que se nota en el paisaje contrasta con el diseño más caricaturesco de Arlo, lo que no solo tiene un fin estético, sino también sustancial, haciendo hincapié en la forma en que el dinosaurio protagonista es introducido en este mundo como alguien que no pertenece a ese entorno. El viaje que emprende es uno de maduración, en el que debe enfrentar sus miedos y vencerlos para poder crecer. Debido a eso, fenómenos naturales como el cauce de un río o una tormenta eléctrica adquieren una mayor personalidad, ya que tienen tanta importancia para el desarrollo de Arlo como los personajes que va conociendo durante su viaje.

La relación existente entre naturaleza y personajes crea además una atmósfera inspirada en el western, la que es tenue al principio pero va haciéndose más evidente a medida que la historia avanza. El hecho de que Arlo sea parte de una familia de granjeros, que el territorio parezca sacado de alguna cinta dirigida por John Ford, incluso la aparición de “vaqueros” y “cuatreros”, todo esto va creando una identidad propia, que sirve para diferenciarla de otros trabajos animados.

Que Spot, el niño humano que se une a Arlo durante su viaje, no pueda hablar, también sirve para potenciar el carácter visual de la historia, ya que se acentúan las expresiones faciales de los personajes y sus gestos. El resultado de esto se nota especialmente en el humor utilizado, que es bastante efectivo, sobre todo una escena en la que el dinosaurio y el niño comienzan a tener alucinaciones.

Otro elemento presente en la película, y que se ha transformado en el principal atractivo de Pixar, es la emotividad que se va construyendo a través de la conexión de sus personajes. Si bien la trama no tiene muchas sorpresas, llegando incluso a ser predecible, los sentimientos que transmite resultan genuinos, y hacen que esta experiencia valga la pena. La relación entre los protagonistas es la misma que se forja entre un niño y su mascota, con la salvedad de que los roles se encuentran intercambiados, siendo el dinosaurio el amo y el humano la mascota. Además de la idea de amistad, la película trata el tema de la familia y la importancia de no estar solo. En el mundo peligroso donde ocurren sus escenas, la mejor forma de sobrevivir es con la ayuda de otros.

Aunque estamos ante una buena cinta, eso no siempre es suficiente cuando hablamos de este estudio de animación, cuyo estándar de calidad se encuentra mucho más arriba. Ya el hecho de que haya sido estrenada el mismo año que Inside Out la deja en un plano más relegado, lo que probablemente se repetirá en la temporada de premiaciones, donde la historia que transcurre en la mente de una niña se encumbra como la gran favorita.

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