Star Wars: The Force Awakens (2015)

Star_Wars_The_Force_Awakens-posterNo se puede negar que este es uno de los estrenos más esperados en años. Star Wars: The Force Awakens (Star Wars: El despertar de la fuerza) marca el regreso, después de más de una década, de la franquicia que definió la manera en que entendemos los blockbusters hoy en día. Su influencia no solo se extiende a la manera en que las súper producciones son comercializadas en la actualidad, desde la enorme maquinaria publicitaria que se encarga de crear expectativas, hasta el merchandising que aprovecha el interés de la película para vender productos relacionados, sino que se convirtió además en un verdadero ícono de la cultura popular. Incluso aquellas personas que nunca han visto una de las entregas de esta saga conocen a los personajes y el universo que habitan. El estreno de una nueva película, por lo tanto, era algo inevitable.

Sin embargo, la idea de revivir la franquicia no estaba exenta de dudas, considerando que las últimas tres películas no estuvieron a la altura de lo esperado. Fue una vez que Disney adquirió los derechos sobre de la saga, asegurando con esto que George Lucas no estaría involucrado en los nuevos proyectos, que el temor se fue disipando poco a poco. Pero no era suficiente. El elegido para dar inicio a esta tercera etapa en la saga cinematográfica fue J.J. Abrams, un director que ha sido considerado una especie de sucesor del tipo de trabajos que Lucas y Steven Spielberg crearon durante su juventud. Consciente de que lo importante era recuperar el espíritu que la trilogía original había transmitido, Abrams hizo todo lo posible por emular la estética de aquellas películas, recurriendo incluso a un importante número de efectos especiales prácticos, incluyendo escenografías, maquetas, maquillaje y marionetas, todo esto con el fin de distanciarse lo más posible de las infames precuelas.

La propia premisa de esta cinta trata de emular tiempos más sencillos, cuando no era necesario incluir aburridas intrigas políticas o tratados de comercio para crear una buena trama. Ambientada 30 años después de Return of the Jedi (1983), la película nos informa que la derrota del Imperio fue solo aparente. Su sucesora, la Primera Orden, continúa con el plan de someter a la galaxia, y esta vez posee un poder militar aún mayor. El otro bando es el de la Resistencia, anteriormente conocido como la Alianza Rebelde, que liderado por Leia Organa (Carrie Fisher) busca detener el avance de la Primera Orden. El elemento decisivo en esta batalla es Luke Skywalker (Mark Hamill), el último de los jedis, quien desapareció luego de que su aprendiz Kylo Ren (Adam Driver) fuese seducido por el lado oscuro y se convirtiera en el discípulo del misterioso Líder Supremo Snoke (Andy Serkis).

No es casualidad que las partes en disputa aludan tan directamente a las de la trilogía original, ya que en esta séptima entrega la presencia de elementos nostálgicos y los paralelos con esas películas es casi total. Una vez más vemos cómo un mensaje importante es escondido en un androide, el que llega a un planeta desértico y es encontrado por un personaje aparentemente ordinario, quien en el fondo esconde un gran poder. Los villanos de la historia tienen a su disposición una gigantesca arma de destrucción masiva, que tendrá un rol fundamental durante el clímax, ya que los héroes deberán derrotarla atacando uno de sus puntos débiles. Incluso se utiliza la relación de parentesco que no es revelada de inmediato, así como la muerte de uno de los personajes principales a modo de catalizador para que el protagonista adopte una actitud más activa durante el conflicto.

Además de esto, se recurre a guiños más superficiales, los que son tratados con especial reverencia, otorgando el tiempo necesario para que los espectadores reaccionen al momento de reconocerlos en la pantalla. Ya sea un personaje, una frase o un objeto, estas apariciones están rodeadas de un aura de admiración, ya que los responsables de la película saben muy bien que la nostalgia puede ser una herramienta poderosa. Es un tipo de estrategia bastante común en los reinicios de franquicias conocidas, donde los elementos clásicos de las respectivas sagas son ocupados para consentir a los fanáticos. Recientemente, el ejemplo más claro se encuentra en Jurassic World (2015), cuyo principal punto de apoyo fueron esas referencias. El riesgo surge cuando el resto de los elementos no son lo suficientemente interesantes y la película se convierte en un simple ejercicio de añoranza de un pasado mejor.

La trama de The Force Awakens se acerca a ese peligro, al no introducir grandes variaciones y ser un deja vu constante de cosas que ya conocíamos. Las ansias por satisfacer a los fanáticos no pueden llegar al extremo de limitar el campo de acción de los artistas a cargo de la obra. En una saga donde el destino y el carácter cíclico de la historia tienen gran importancia, es esperable una cierta repetición, pero incluso las criticadas precuelas se arriesgaron en introducir cosas nuevas. No lo hicieron de buena manera, es cierto, pero la intención estaba ahí. Por eso, que uno de los guionistas sea Lawrence Kasdan puede ser visto como una oportunidad que no fue aprovechada del todo, ya que uno pensaría que la persona que escribió The Empire Strikes Back (1980) y Raiders of the Lost Ark (1981) podría haber creado algo mejor en términos de trama. Como esta es solo la primera parte de una nueva trilogía, por lo menos está la esperanza de que en las siguientes entregas van a mejorar este aspecto. La tarea de recuperar la confianza de la audiencia se cumplió; ahora hay que aspirar a algo mayor.

Si bien la película no innova demasiado en su historia, si es capaz de hacerlo en otras áreas, específicamente en sus personajes, los que se convierten en una de las principales sorpresas. Siendo coherente con el espíritu nostálgico que atraviesa la cinta, podemos ver a Leia, a Luke, a Chewbacca, a C-3PO, a R2-D2, y sobre todo a Han Solo (Harrison Ford), que es quien tiene el mayor número de minutos del grupo, pero los más importantes son los personajes nuevos, ya que ellos son los que mueven la trama y los que se convertirán en las piezas clave de la nueva trilogía. Esta es, por así decirlo, una manera de pasar la antorcha de los protagonistas clásicos a los de la nueva generación, y afortunadamente los reemplazantes funcionan. Basta verlos un par de minutos para tener una idea de cómo son, cuáles son sus personalidades y qué rol que ocupan.

Finn (John Boyega) fue el primer personaje que conocimos a través de los trailers, y es un tipo de rol que no se había visto antes en la saga. Criado desde una corta edad por la Primera Orden, terminó convirtiéndose en uno de los tantos Stormtroopers que vemos a lo largo de la cinta, pero en este caso no es un soldado anónimo que solo tiene como función dispararle a los héroes. Durante su primera misión vive en carne propia las implicancias de participar en una guerra y de hacerlo luchando por el bando equivocado, así que decide desertar y escapar lo más lejos posible del conflicto bélico. Sin embargo, se ve envuelto en una misión de la Resistencia y asume (primero como una estrategia para sobrevivir, luego de forma más voluntaria) el rol de héroe, demostrando que dentro de él hay bondad y valentía.

Una de las razones que tiene para adoptar ese papel es Rey (Daisy Ridley), una joven que se dedica a vender chatarra y que le enseña a hacer lo correcto. Cuando era solo una niña, fue abandonada en un planeta desértico llamado Jakku, y desde entonces espera que su familia regrese algún día para poder reencontrarse con ella. Es precisamente este uno de los obstáculos que debe enfrentar al unirse a la aventura, ya que al abandonar el planeta puede perder la oportunidad de volver a ver a sus familiares. Del tercer protagonista, Poe Dameron (Oscar Isaac), no conocemos muchos datos biográficos, salvo que es considerado el mejor piloto de la Resistencia. La impresión que logra crear en el espectador se basa más que nada en su carisma, que lo llevan a dominar varias de las escenas donde aparece.

El villano, Kylo Ren, podría haber sido abordado a través de una estrategia simplista, apelando solo a un diseño interesante y a sus habilidades de combate, como ocurrió con Darth Maul, pero la película no se limita solo a los aspectos superficiales del personaje, ya que entrega además una interesante caracterización. No estamos ante un villano estoico e infalible, sino que ante alguien más humano, que tiene defectos. Kylo Ren es inseguro, emocionalmente inestable, y se encuentra en un constante dilema entre el bien y el mal, es decir, es todo aquello que George Lucas no pudo transmitir al momento de escribir a Anakin Skywalker en las precuelas. Algunos aspectos del personaje pueden llegar a ser ridiculizados si se exageran un poco, pero en términos generales estamos ante un villano complejo, que funciona dentro del contexto de la saga.

Otra de las novedades presentes en la cinta tiene que ver con la anhelada representación. En la lejana galaxia donde está ambientada la franquicia, la mayoría de sus habitantes humanos eran hombres de raza blanca, quedando las demás personas relegadas a roles más bien secundarios. Eso no ocurre acá, ya que de los tres héroes nuevos, uno es mujer y los dos restantes son hombres no blancos (uno de raza negra y el otro de raíces latinoamericanas). Hasta en los extras se nota esta diversidad, desde mujeres que pilotan X-Wings hasta una oficial de la Primera Orden que se ve en la sala de control de la Starkiller. En el caso de Rey, las convenciones de género son alteradas de manera directa, como en aquellas escenas donde se subvierte la fórmula de la damisela en apuros. Aunque su evolución personal puede parecer algo apresurada, debido a una serie de habilidades que la acercan al arquetipo conocido como Mary Sue, por alguna razón sus logros resultan satisfactorios, ya que su carácter de underdog es convincente, lo que quizás no habría ocurrido si el personaje fuese hombre.

Con personajes bien definidos, capaces de que el espectador se preocupe por ellos, las situaciones que viven a lo largo de la película adquieren una importancia adicional. Las peleas con los sables de luz no solo son un espectáculo en sí, sino que transmiten lo que está en juego. Se siente el peligro en cada golpe, ya que un movimiento en falso puede significar que uno de los involucrados muera. El gran desafío de The Force Awakens era que los personajes nuevos conquistaran a la audiencia, para que el relevo generacional resulte fácil de digerir y tengamos ganas de ver lo que ocurrirá después con ellos. Gracias al buen trabajo hecho, este objetivo se cumple, ya que sus interacciones son naturales y reflejan una buena química entre los actores.

Y si bien la trama es derivativa, la forma en que es contada ayuda a que los momentos que ya conocemos sean entretenidos. Abrams recupera el espíritu aventurero de las cintas originales, esa capacidad para asombrarse y estar expectante ante lo que pueda aparecer. Uno de los aciertos fue transformar a la fuerza y a los jedis en una especie de mito lejano, haciendo que todo lo relacionado con esos elementos tenga un significado especial. Mientras en las precuelas había batallas con docenas de sables láser y peleas acrobáticas sobre ríos de lava, en esta película se sigue la estrategia del menos es más, y funciona. El ritmo de la historia avanza de forma fluida, y salvo una secuencia donde aparecen unos monstruos con tentáculos, no hay momentos que sean simple relleno o que sobren. También es necesario destacar cómo la cinta ocupa los recursos visuales para fines narrativos, como en esa escena decisiva donde el cambio de actitud de un personaje se acentúa a través de la iluminación.

Pese a los defectos que tiene, The Force Awakens se redime gracias a algo que no es tan fácil de precisar como la trama o los personajes, sino que a algo menos tangible, como las emociones que transmite, ya que recupera una mística que parecía perdida en esta saga. Es difícil separar el fanatismo que se siente por Star Wars con el análisis crítico de las obras; es cosa de ver las primeras reacciones tras el estreno de The Phantom Menace (1999), y el tiempo que debió pasar para que las expectativas no nublaran nuestras miradas. Pero siendo objetivo, esta cinta es mucho mejor que aquella, y los problemas que tiene no son tan graves. Considerando que este es solo el primer paso, ojalá en las siguientes películas los errores sean corregidos, porque tiene una base sólida a partir de la cual construir algo memorable.

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3 pensamientos en “Star Wars: The Force Awakens (2015)

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