The Visit (2015)

The_Visit-posterPocos directores han tenido un debut tan prometedor y un traspié tan desastroso como el de M. Night Shyamalan. Con el estreno de The Sixth Sense (1999), su nombre se convirtió en sinónimo de admiración para los fanáticos de los thrillers, y la vuelta de tuerca que ocurre al final del metraje lo posicionó dentro de la cultura popular como un cineasta que juega con la mente de los espectadores y es capaz de sorprenderlos cuando menos lo esperan. En su siguiente trabajo, Unbreakable (2000), logró un muy buen acercamiento al cine de superhéroes, viéndolo desde una perspectiva diferente, mientras que con Signs (2002) su popularidad creció aún más. Sin embargo, la calidad de sus películas comenzó a decaer durante los años posteriores y los mismos elementos que habían caracterizado su estilo se convirtieron en las armas que los críticos ocuparon para atacarlo.

Fue tal su caída, que pasó de ser considerado una de las grandes promesas del cine comercial estadounidense a alguien que era evitado, tanto así que en la publicidad de su anterior cinta, After Earth (2013), su nombre casi no se podía encontrar. Es por eso que para su nuevo proyecto decidió trabajar en silencio, alejado de los grandes estudios cinematográficos, sin estrellas conocidas, y con un presupuesto reducido, con el objetivo de volver a sus raíces y contar una historia sin tantas distracciones ni presiones externas. No es de extrañar, entonces, que The Visit (Los huéspedes) haya sido concretada junto a Blumhouse Productions, una empresa que se especializa en cintas de terror de bajo presupuesto y que se ha transformado en una de las principales pautas al momento de definir el género en la actualidad (para bien o para mal).

La película es protagonizada por dos hermanos, Becca (Olivia DeJonge) y Tyler (Ed Oxenbould), de 15 y 13 años de edad respectivamente, quienes viajan a Pensilvania para visitar la granja de sus abuelos maternos (Deanna Dunagan y Peter McRobbie), a quienes nunca habían visto. Su madre (Kathryn Hahn) había cortado las relaciones con ellos años atrás, cuando descubrieron que estaba saliendo con un hombre mayor. Desde entonces que no se han hablado, pero recientemente los abuelos se pusieron en contacto con sus nietos a través de internet y los invitaron. Los protagonistas quieren recuperar el lazo con sus abuelos como una manera de dejar atrás los malos ratos y lograr una reconciliación, permitiendo además que este viaje le de algunos días libres a su madre para que vaya en un crucero junto a su actual novio. Al llegar al lugar, los ancianos parecen normales, pero los adolescentes no tardan en descubrir que hay algo extraño en ellos, especialmente durante la noche.

Al pertenecer al subgénero del metraje encontrado (found footage), la película debe justificar el hecho de que los personajes principales estén filmando todo lo que ocurre. La razón es que Becca es una aspirante a cineasta y ve el viaje a la granja de sus abuelos como una oportunidad para hacer un documental sobre el encuentro. Se trata de una explicación convincente, que da paso también al uso de entrevistas, a través de las cuales los personajes transmiten la información necesaria para que entendamos el contexto de lo que ocurrió tiempo atrás. Como la adolescente está tan interesada en hacer un buen trabajo, esto permite además una apariencia mejor cuidada que la del resto de las cintas que siguen la fórmula, lo que es logrado gracias a la labor de la directora de fotografía Maryse Alberti. Sin embargo, esto no evita que haya momentos donde nos cuestionemos que los protagonistas se den el tiempo de agarrar la cámara y enfocar lo que está pasando, sobre todo hacia el final. Por más apasionada que sea Becca, la suspensión de la incredulidad se ve afectada durante los momentos más peligrosos, ya que incluso un documentalista profesional lo pensaría dos veces antes de filmar lo que ocurre.

También se nota una incongruencia respecto a la apariencia que se le quiere dar a la cinta, ya que al ocupar las entrevistas de los personajes y al usar planos de establecimiento para marcar el paso de los días, se refuerza la idea de que estamos ante una especie de documental editado por la propia Becca; películas insignes de este subgénero, como The Blair Witch Project (1999) o Paranormal Acivity (2007), basaron su éxito en esta idea de verosimilitud. Pero estos esfuerzos se contradicen con el hecho de que aparece el nombre de Shyamalan durante los créditos iniciales y que se muestran escenas que no tienen mucha utilidad a lo largo del metraje, incluidas algunas secuencias sin editar en las que Becca le da instrucciones a sus entrevistados y otras que sirven como mero relleno.

Es difícil acostumbrarse a la cinta durante los primeros minutos, sobre todo por sus personajes principales. Tyler es retratado como un niño blanco que vive en los suburbios y sueña con convertirse en un rapero, mientras que Becca está tan preocupada de lograr un resultado profesional con su cinta, que sus comentarios y exigencias resultan pretenciosos. A la larga, esta personalidad de la adolescente se vuelve más tolerable, e incluso adquiere una cuota de gracia al servir como una reflexión camuflada del propio Shyamalan, pero en el caso de su hermano la situación no mejora. La personalidad de Tyler es demasiado desagradable para que nos preocupemos por él, y la película no solo se conforma con tener una escena en la que aparece rapeando, sino que tres, siendo cada una de ellas más incómoda que la anterior.

El aspecto más fuerte de The Visit se encuentra en su historia y en cómo se va desenvolviendo. No es novedad que Shyamalan sabe jugar con el misterio y es capaz de mantener la atención del espectador, lo que se logra en esta cinta gracias al comportamiento de los abuelos. La película alcanza un muy buen equilibrio al momento de crear estos momentos, ya que resultan al mismo tiempo extraños y lo suficientemente aterrizados para que puedan ser justificados a través de razones médicas. Durante gran parte de la película nos preguntamos si los sucesos que ocurren durante la noche tienen un origen sobrenatural o son simplemente la consecuencia de la senilidad de los personajes, y ambas posibilidades son igual de convincentes.

Donde el equilibrio resulta menos convincente es en los tonos que ocupa el director, ya que trata de incorporar algunos elementos cómicos en la película, algo que no es habitual en la filmografía de Shyamalan. Esto lo hace de dos maneras: creando momentos que produzcan terror y comedia al mismo tiempo, y en segundo lugar haciendo que las dos emociones se sucedan de manera directa, entregando alguna escena que sea genuinamente aterradora y agregando a continuación algún chiste. La eficacia de estas estrategias es irregular, y hay escenas en las que incluso es difícil saber con claridad si tenemos que encontrarlas graciosas o no, cayendo en un resultado extraño, difícil de definir. A pesar de eso, hay que reconocer la ambición del director y su deseo de probar cosas nuevas, ya que nos permite ver un lado que no conocíamos de él.

Algo que caracteriza a las mejores obras del cineasta es que no solo hacen un buen trabajo manejando el misterio, sino que poseen además una cuota emotiva que les da algo de sustancia a sus personajes. Ese es precisamente uno de los objetivos que busca The Visit, tanto con la posible reconciliación de la madre y los abuelos, como con los detalles que vamos conociendo sobre la separación de los padres de los protagonistas y cómo ese hecho los afectó personalmente. Sin embargo, el peso emocional de estos elementos no llega a ser tan grande como el de The Sixth Sense, por ejemplo, y su incorporación en la cinta no es tan orgánica como se desearía, algo que se nota sobre todo en la última escena.

Si comparamos esta película con lo que Shyamalan logró durante sus mejores años, se trata a lo más de un esfuerzo correcto, que no es capaz de alcanzar esa magia que lo hizo famoso. Pero aún así es un paso en la dirección correcta, que lo aleja momentáneamente de esa espiral descendiente en la que había caído, y nos da algo de optimismo para sus futuros proyectos.

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2 pensamientos en “The Visit (2015)

  1. Personalmente dejé de ver películas de Shyamalan con Señales.
    El resto de sus películas no llamaron mi atención, aparte de la mala crítica que cosechaban.
    El tráiler de esta me llamó la atención. Siempre son interesantes las películas de este género, el director parecía alejarse de lo que estaba haciendo últimamente, así que le di una oportunidad a esta cinta.

    Definitivamente el tráiler es superior a la cinta, lo que no la hace automáticamente mala, de hecho, es bastante disfrutable.
    Avanza un ritmo constante, develando cada dudas que son planteadas de un principio, no abusando de los jump scare y con alguno que otro alivio cómico, algunos funcionan mejor que otros.

    Bueno, al final de la película se revela que no hay ningún elemento paranormal en la misma, lo cual no suma ni resta, porque siempre estuvo en la nebulosa y podía ser cualquiera de las dos opciones.
    En la escena dónde la abuela comienza a perseguir a Becca, esperé en todo momento que Becca utilizara la cámara como elemento contundente o algo que justificara que la mantuviera en sus manos todo el tiempo. Por lo mismo la escena es rara e incómoda y no de una buena manera.

    En resumen, es un buen experimento, no una gran película.
    Esperemos que continue su exploración, ojalá con mejores resultados.

  2. Pingback: Split (2016) – sin sentido

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