Room (2015)

Room-posterLa premisa de Room (La habitación), película basada en la novela homónima de Emma Donoghue, es increíblemente oscura. Inspirada en los crímenes de Josef Fritzl que salieron a la luz en 2008, una historia como esta podría haber caído en dos extremos muy opuestos, el del morbo y el sensacionalismo de narrar hechos tan escabrosos, o en lo empalagoso de mostrar la esperanza de las víctimas por escapar de su sufrimiento. Como ninguna de las dos opciones resulta satisfactoria, el camino escogido consiste en abordar ambas sensaciones a través de un cuidadoso equilibrio, transitando así por una extensa gama de emociones, cada una de las cuales cuenta con una gran potencia. Es difícil pensar en otra cinta que vaya desde el miedo por peligro inminente hasta la ternura con la intensidad de esta obra.

Una de las estrategias utilizadas para lograr esa combinación es que la historia está contada mayoritariamente desde la perspectiva de un niño de cinco años, lo que permite un atisbo de los elementos más perturbadores del relato pero vistos a través de una mirada inocente. Jack (Jacob Tremblay) y su madre Joy (Brie Larson) viven juntos en una estrecha habitación sin ventanas, aislados del mundo exterior. Durante los primeros minutos vemos la rutina diaria de ambos personajes y no tardamos en descubrir lo que realmente está ocurriendo. La joven fue secuestrada hace siete años y su hijo es producto de una de las tantas visitas que el responsable, Nick (Sean Bridgers), le hace de vez en cuando. La única manera de salir de la habitación es por una puerta blindada, la que se abre a través de una combinación numérica que solo el hombre conoce, así que los intentos de Joy por escapar han sido en vano. Sin embargo, cuando descubre que Nick ha quedado sin trabajo y las posibilidades de que sobrevivan disminuyen, decide recurrir a algo más drástico.

Como una manera de proteger a su hijo durante todo este tiempo, Joy inventó una especie de mitología en torno a la situación que viven los dos, explicándole que el mundo se limita a lo que está dentro de la habitación. Fuera de las paredes no hay nada más, y las imágenes que ven en la televisión de animales y árboles son solo una ilusión. Así, evita que Jack comprenda la verdadera dimensión de lo que ocurre, ya que de lo contrario sus deseos por salir podrían exponerlo a algún daño físico o psicológico. Esta idea de lo que es real y lo que es mera ficción tiene algunos alcances filosóficos como la alegoría de la caverna de Platón, y puede ser comparada con otras películas como The Truman Show (1998), donde los límites que el protagonista supone son verdaderos también influyen en su noción de libertad.

Si bien el tráiler de la película muestra casi toda la trama, de todas maneras sentimos la tensión de las escenas más determinantes. Que ya conozcamos el desenlace de sus protagonistas no es un impedimento para que esos momentos resulten angustiosos, lo que es bastante meritorio. El punto fuerte de la cinta se encuentra en las emociones que transmite, no solo en las negativas sino también en las más optimistas. Esa mezcla se nota sobre todo en la relación que existe entre Joy y Jack, la que es mostrada con sus altos y bajos, desde el amor que sienten uno del otro hasta aquellos momentos donde no se soportan. La conexión que tenemos con este relato no se encuentra en el contexto que enfrentan sus personajes, sino en lo que se esconde detrás de esos elementos externos, lo que nos deja la compleja relación entre una madre y su hijo.

La película le da gran importancia a los aspectos psicológicos de la historia, señalando, por ejemplo, cómo la diferencia de edad de Joy y Jack los hace afrontar su tragedia de manera distinta. Como el niño solo ha vivido conociendo lo que existe dentro de la habitación, su entendimiento de la situación es muy diferente al de su madre, que comprende mucho mejor lo que está ocurriendo. Sería interesante ver qué opina algún psicólogo acerca de lo que aparece en Room, especialmente en cómo las personas son afectadas por el trauma y cómo estar expuesto a un contexto como ese durante tanto tiempo puede influir en la mente de alguien. Otro de los temas explorados en la cinta es el desafío que debe enfrentar Joy, quien ha vivido tanto tiempo junto a su hijo que tarde o temprano debe hacerse a la idea de que Jack tendrá que crecer e independizarse, creando su propia vida. Se trata de algo tan esencial como la necesidad de madurar, de expandir nuestros horizontes, contado a través de las particulares circunstancias que rodean a estos personajes.

Para que se genere un vínculo tal que los espectadores se preocupen por lo que ocurrirá con los protagonistas, las actuaciones eran fundamentales. En esta película, Brie Larson vuelve a probar que su carrera se encuentra en ascenso, logrando una entrega admirable con el rol de Joy. Debido a todo lo que ha vivido, su personaje es un huracán de emociones en el que las contradicciones son habituales, y tanto el amor como el odio que siente son expresados con gran intensidad. Incluso más sorprendente que el trabajo de Larson es el de Jacob Tremblay, quien pese a su corta edad demuestra un entendimiento que es poco común entre los actores infantiles. Su participación es muy convincente, gracias a una naturalidad que impide verlo como un actor interpretando un papel; hay una honestidad muy pura en lo que hace frente a la cámara.

Dado que la mitad de la película está ambientada dentro de una sola habitación, el director Lenny Abrahamson tenía un desafío poco sencillo para evitar la monotonía. Este obstáculo es superado gracias a un buen trabajo de fotografía y montaje, variando de vez en cuando los tipos de planos utilizados y la duración de estos para darle una mayor variedad a las escenas. Las principales críticas que se le pueden hacer a Room recaen sobre la banda sonora, que abusa demasiado del sentimentalismo, recalcando de manera innecesaria los momentos emotivos, y la utilización de la narración, que a veces no aporta demasiado a la historia y que pese a ser realizada por Jack, recurre a algunas metáforas que un niño de su edad no podría haber inventado, notándose así la mano de quien escribió las líneas.

Aunque la historia que cuenta posee elementos perturbadores, al final lo que más destaca de esta película es su lado luminoso. El acierto de la cinta se encuentra en la correcta delimitación de su objeto, escogiendo cuidadosamente qué mostrar y cómo. Que el secuestrador tenga una participación muy acotada en la trama, por ejemplo, es una decisión consciente que aspira a eso, al igual que el hecho de que veamos lo que ocurre después del aprisionamiento de sus protagonistas. Lo que se nos dice con eso es que Jack y Joy son el núcleo de la obra, y que el relato no es tanto sobre los horrores que vivieron sino sobre la manera en que intentan superarlos.

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3 pensamientos en “Room (2015)

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