Krampus (2015)

Krampus-posterPuede resultar extraño hacer una película de terror ambientada en una época como navidad, que está más ligada a ideas como la paz y el amor. Sin embargo, la cinta Krampus no está muy alejada de la tradición que rodea a la festividad. Su fuente de inspiración es un ser mitológico surgido en el folklore europeo, que sirve como un oscuro contrapunto para el popular Santa Claus. Mientras el personaje de barba blanca y traje rojo se dedica a repartir regalos entre los niños que han sido buenos durante el resto del año, la tarea del Krampus consiste en castigar a quienes se han portado mal, a través de unos siniestros métodos. La dirección estuvo a cargo de Michael Dougherty, quien anteriormente había hecho Trick ‘r Treat (2011), la que también tomaba como punto de partida una festividad, en aquel caso Halloween.

Al igual como ocurría con esa cinta, la historia no pertenece exclusivamente al género del terror, sino que presenta algunos elementos humorísticos. De hecho, la primera media hora de la película parece sacada de una comedia navideña tradicional, como Christmas Vacation (1989) o Home Alone (1990), donde el foco de atención está sobre el encuentro de varios parientes y las interacciones que surgen entre ellos. Los anfitriones son la familia de Tom (Adam Scott) y Sarah Engel (Toni Collette), quienes junto a sus hijos Max (Emjay Anthony) y Beth (Stefania LaVie Owen), reciben a sus bulliciosos parientes, Howard (David Koechner) y Linda (Allison Tolman), sus hijos, y una visita indeseada, la tía Dorothy (Conchata Ferrell). Las escenas se van desenvolviendo dentro de lo que se puede considerar normal, siendo la principal fuente de conflicto el choque de costumbres que se produce entre las dos familias, representando los Engel la vida suburbana adinerada por un lado, mientras que la otra familia posee un estilo más rural y desvergonzado.

Estas escenas sirven para presentar a los personajes, sus personalidades y la manera en que se relacionan. Gracias al talento cómico de los actores involucrados, estas secuencias más aterrizadas no son un mal necesario que hay que aguantar hasta que aparezcan los elementos sobrenaturales, sino que resultan genuinamente entretenidas. Uno de los objetivos que debe cumplir toda película de terror es que al espectador le importen los personajes, para que cuando estén en peligro el riesgo que corren no nos de lo mismo. Si bien en esta cinta no se llega a una caracterización extraordinaria, recurriendo más de una vez a algún arquetipo para definir a algún personaje, de todas formas les otorgan rasgos que los diferencian entre sí, sin hacerlos desechables.

Y el peligro no tarda en aparecer. Cuando Max recibe las burlas de sus primas debido a que todavía cree en el espíritu de la navidad, va a su habitación y rompe la carta que le había escrito a Santa Claus, arrojando los pedazos por su ventana. El acto provoca una tormenta de nieve que deja a los personajes sin electricidad e incomunicados del resto del mundo. Para poder sobrevivir no solo deberán aguantar las inclemencias del clima, sino que otro tipo de amenazas. Los protagonistas rápidamente descubren que algo fuera de lo común los está asechando desde el exterior: un grupo de seres perversos liderados por el mítico Krampus.

La película hace un buen trabajo creando la sensación de aislamiento de los protagonistas, enfatizando el peligro de la tormenta y de las criaturas que se esconden en ella. El ataque de los seres ocurre de manera progresiva, lo que nos permite ir conociéndolos de a poco. Así, la presencia del Krampus es simplemente sugerida durante gran parte del metraje, mostrando solo su silueta o algunos detalles concretos, dejando su revelación para el final; e incluso en aquel momento su apariencia es cubierta por un aire de misterio. Algo que Dougherty quiso privilegiar en la creación de los monstruos fue la utilización de efectos especiales prácticos, lo que sumado a un diseño bien logrado de las criaturas, crea un resultado bastante efectivo.

Hay un sabor clásico en lo logrado por la cinta, como si perteneciera a ese cine comercial que se hacía durante los años 80. Con su mezcla de terror y comedia, Krampus revela una clara influencia de la película Gremlins (1984) de Joe Dante, aunque el resultado no llega a ser tan extraordinario como el de aquella obra, que a estas alturas ya es un clásico de la cultura popular. No obstante, igual es capaz de gozar de algunos méritos propios, como la manera en que crea un peligro serio para los personajes. Las consecuencias de las situaciones que deben enfrentar se sienten reales, lo que no siempre ocurre cuando estamos ante una cinta de terror con elementos humorísticos. Si uno de los protagonistas es atrapado, el momento es tratado con la gravedad que merece, no como un chiste.

Pese a la atmósfera oscura que la atraviesa, la obra presenta un mensaje sorpresivamente positivo acerca de la navidad. Así como en Trick ‘r Treat el director hizo una carta de amor a Halloween y lo que representa, algo similar ocurre con esta película. Ya desde sus créditos iniciales se notan sus críticas al consumismo que rodea a la festividad, apelando a una celebración más profunda de la fecha, donde lo central sean las conexiones personales. El propio hecho de que los personajes sean atacados por el Krampus se debe a que el espíritu navideño ha desaparecido de la familia protagonista. No deja de ser curioso que una de las cintas más pro-navidad de los últimos años esté llena de monstruos y gritos.

Al evaluarlos por separado, puede que la cinta no sea sobresaliente en términos de comedia o terror, pero sus pretensiones no son tan elevadas como para intentar redefinir ambos géneros. Lo que busca es crear una mezcla solvente entre ambos, lo que cumple a través de una historia entretenida y ágil, que de vez en cuando entrega ciertos momentos sorpresivamente creativos. Quienes busquen una historia genuinamente terrorífica van a quedar decepcionados por sus elementos más livianos, mientras que quienes esperan una comedia convencional no se ajustarán a sus aspectos más siniestros. En realidad, Krampus es una película creada para aquellos que están dispuestos a balancear esos dos tipos de emociones, disfrutando las virtudes de cada una.

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