Captain America: Civil War (2016)

Captain_America_Civil_War-posterAl ser las dos editoriales de cómics más grandes de Estados Unidos, las comparaciones entre Marvel y DC son inevitables, extendiéndose incluso al ámbito del cine. El éxito que ha tenido Marvel en esta área, generada por su estrategia del universo cinematográfico interconectado, hizo que su eterna rival siguiera un camino similar con sus respectivas películas. Por si eso fuera poco, en el mismo año ambas editoriales estrenaron cintas donde sus superhéroes se ven enfrentados entre sí, conflictos que tienen como motor una visión autorreflexiva del género, al examinar el lugar que unos personajes tan poderosos ocupan en el mundo y las consecuencias negativas que sus actos bienintecionados pueden provocar.

Pero las similitudes que comparten no impiden que haya diferencias fundamentales entre las dos compañías, ya que si bien pueden llegar a tratar temas parecidos, la manera en que los abordan es distinta. Mientras Marvel ha ido construyendo su universo cinematográfico desde el año 2008, lo que ha permitido que los espectadores conozcan mejor a sus personajes, DC partió mucho después, por lo que prefirió privilegiar el carácter simbólico de sus superhéroes. Por lo mismo, el conflicto que se genera en una obra como Batman v Superman: Dawn of Justice (2016) está más ligada al ámbito ideológico que al personal, un área donde Captain America: Civil War (Capitán América: Civil War) ha decidido dirigir su atención. Son dos estrategias distintas y por lo mismo deben ser evaluadas según sus propios méritos, aunque eso no impide decir que la forma en que Marvel desarrolla sus ideas resulta al final más satisfactoria.

No es la primera vez que los héroes de Marvel se ven enfrentados. La primera gran reunión de los personajes, The Avengers (2012), dedicó parte importante de su metraje a los conflictos de personalidades de los protagonistas, antes de que aprendieran a trabajar juntos. Sin embargo, en este caso las consecuencias son más profundas. No se llega al extremo de poner en peligro la continuidad de la franquicia de Marvel, ya que el estudio es consciente de lo rentable que todavía es, pero resulta refrescante ver a los personajes enfrentados a un peligro más serio que un ejército extraterrestre o un androide genocida, ya que esta vez la amenaza proviene de sus propios compañeros.

El título de la película hace referencia a un cómic publicado entre 2006 y 2007 por Marvel, cuya historia fue escrita por Mark Millar e ilustrada por Steve McNiven. No obstante, el vínculo entre ambas obras no es tan fiel, limitándose a elementos como el nombre que comparten y al hecho de que muestran la pelea entre dos bandos de superhéroes liderados por Iron Man y el Capitán América, respectivamente. Mientras el cómic lidia con una ley que obliga a los personajes a revelar sus identidades secretas, la cinta gira en torno a un acuerdo internacional que busca regular el actuar de los protagonistas a la supervisión de la comunidad internacional. En uno y otro caso, estas medidas tienen como causa unos hechos similares: la muerte accidental de civiles durante una misión que los personajes estaban realizando. La tragedia levanta las sospechas de los políticos respecto de aquellos individuos que tienen habilidades sobrehumanas, ideando medidas para mantenerlos bajo control.

Si en el cómic la posición de los líderes resultaba algo cuestionable en cuanto a su lógica y caracterización, en esta película ese aspecto es manejado de mejor forma. Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.), que fue presentado en su largometraje debut como un empresario que rehuía del control estatal, ha ido cambiando con el paso del tiempo producto de un sentimiento de culpa que le otorgó una visión diferente del mundo. La idea de que los daños colaterales pueden ser evitados, especialmente la muerte de inocentes, lo lleva a apoyar un mayor control de los superhéroes. Steve Rogers/Capitán América (Chris Evans), por su parte, pasó de ser un símbolo del gobierno de su país a tener una posición más suspicaz hacia los organismos estatales, optando por una postura autónoma. Según él, este control que se instalaría sobre ellos podría llevarlos a realizar actos con los que están en desacuerdo o a no poder hacer otros que consideran necesarios.

Los demás personajes –Sam Wilson/Falcon (Anthony Mackie), Natasha Romanoff/Black Widow (Scarlett Johansson), James Rhodes/War Machine (Don Cheadle), Clint Barton/Hawkeye (Jeremy Renner), Vision (Paul Bettany), Wanda Maximoff/Scarlet Witch (Elizabeth Olsen), Scott Lang/Ant-Man (Paul Rudd)- deciden alinearse con alguna de estas dos posturas, generándose bandos opuestos entre ellos. Como esta cinta no es una tercera parte de Avengers, sino que forma parte de la saga del Capitán América, es este personaje quien recibe un mayor foco de atención, continuando incluso con parte de la historia que fue narrada en su anterior obra, The Winter Soldier (2014). El enfrentamiento mostrado en la película se agrava cuando aparece Bucky Barnes (Sebastian Stan), antiguo amigo de Steve Rogers que fue convertido en asesino a través de un lavado de cerebro. Barnes es el principal sospechoso de un atentado terrorista en Viena y cuando Rogers decide defenderlo, transgrediendo las órdenes directas de las Naciones Unidas, la lucha entre él y Stark se vuelve más grave de lo que era.

A pesar de ser visiones tan antagónicas, la película logra que tanto los argumentos de Iron Man como del Capitán América parezcan razonables. Ambas posiciones tienen sus respectivas fortalezas y debilidades. La de Rogers incluso puede ser comparada con la criticable actitud que Estados Unidos ocupa en sus relaciones internacionales, donde parece actuar sin contrapeso alguno y creando sus propias reglas. La diferencia es que en el caso del personaje, la libertad a la que apela tiene como fin alcanzar objetivos nobles, así que la falta de control puede llegar a ser más tolerable. Sin embargo, los cuestionamientos de Stark siguen siendo entendibles, ya que la existencia de un poder sin barreras puede terminar siendo peligrosa. Que ambos pensamientos sean válidos permite demostrar que el conflicto narrado por la película no posee una solución única, sino que es más complejo que eso.

Pero el peso dramático del relato no se encuentra sobre los aspectos ideológicos de esta lucha, sino que en cómo ésta afecta a sus personajes. Nos interesa la historia porque sus efectos pueden dañar a personajes que hemos ido conociendo durante varios años. Como es costumbre con las cintas de Marvel, hay varios momentos cómicos a lo largo del metraje, sin embargo, eso no impide que las escenas que son más serias pierdan su efecto, ya que se crea un buen equilibrio entre ambos tonos. El clímax de Civil War no es una escena de acción gigantesca donde se destruye una ciudad, sino que una pelea entre tres personajes. Son las consecuencias personales de la pelea, no la espectacularidad de la misma, lo que la hace tan potente.

A estas alturas, el éxito de Marvel Studios se ha convertido en una especie de acto de malabarismo, por la forma en que debe lidiar con tantos factores al mismo tiempo. Pese a contar con aproximadamente una decena de superhéroes que ya conocíamos, la película se da el tiempo de introducir a dos enmascarados nuevos: T’Challa/Black Panther (Chadwick Boseman), que hace su primera aparición en la pantalla grande, y Peter Parker/Spider-Man (Tom Holland), que alcanza su ya tercera encarnación cinematográfica luego de que Sony decidiera colaborar con Marvel. Cada uno a su manera, ambos personajes se complementan bien con el universo creado por el estudio, teniendo Black Panther una actitud mucho más madura que el resto de los protagonistas debido a su calidad de gobernante de un país, mientras que Spider-Man le otorga una perspectiva adolescente a la franquicia que resulta novedosa.

En términos artísticos y de estilo, Civil War no se arriesga demasiado, prefiriendo la opción más segura de ocupar lo que ya funcionó. Si en The Winter Soldier los directores Anthony y Joe Russo recurrieron a elementos pertenecientes al thriller político, lo que la diferenció del resto de las cintas del estudio, en esta ocasión optaron por una estética más convencional, cercana al de las otras películas de Marvel. Dado que el resultado es tan bueno, con un relato que es entretenido, escenas de acción atractivas e ingeniosas, buena química entre sus personajes y momentos en los que cada uno de ellos logra brillar, esa falta de audacia artística es más fácil de perdonar. Además, todo lo que está en juego durante esta historia y las consecuencias de lo que ocurre en ella permiten que nos olvidemos, al menos momentáneamente, de la fatiga que amenaza a un género que se ha extendido por tanto tiempo como éste.

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3 pensamientos en “Captain America: Civil War (2016)

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