Arrival (2016)

arrival-posterAntes de entrar al universo creado por una película tan respetada como Blade Runner (1982), de la cual hará una secuela, el director francocanadiense Denis Villeneuve acaba de estrenar su primer largometraje de ciencia ficción, Arrival (La llegada). La filmografía del cineasta, especialmente sus títulos más recientes, se ha adentrado en el lado más oscuro de la humanidad, a través de historias sombrías que giran en torno a secuestros, tortura, la dualidad de las personas y la guerra contra el narcotráfico. En esta cinta, sin embargo, adopta una visión más optimista del mundo, entregando una pizca de esperanza en medio de un año que parece ir empeorando con cada semana que pasa.

Las películas sobre extraterrestres que llegan a la Tierra, desde The Day the Earth Stood Still (1951) hasta District 9 (2009), han servido como una manera de vernos a nosotros mismos como humanos más que para conocer a los visitantes de otros mundos. Generalmente estos seres llegan con algún tipo de mensaje, pero para poder entenderlo es necesario descifrar lo que quieren decir, y es precisamente en ese punto donde se encuentra el enfoque de Arrival. Su protagonista es Louise Banks (Amy Adams), una profesora universitaria de lingüística que es contactada por un coronel (Forest Whitaker) para que ayude al gobierno a comunicarse con unos extraterrestres que han aparecido en diferentes puntos del planeta. En su tarea contará con la colaboración de un físico llamado Ian Donnelly (Jeremy Renner), siendo su principal objetivo descubrir cuál es la motivación de estas criaturas, y si es necesario estar preparados para un contraataque.

Las naves, que tienen una forma ovalada y no emiten ningún tipo de sonido o radiación detectable, se encuentran flotando a algunos metros sobre el suelo, inmóviles. Cada 18 horas se abre una puerta, permitiendo a los investigadores entrar e intentar comunicarse con ellos, dentro de un ambiente que cuenta con su propio centro gravitacional. Al final de un largo pasillo se levanta una barrera transparente, donde al otro lado se encuentran las criaturas, que debido a sus siete extremidades son bautizados “heptópodos”. Sin embargo, hablar con ellos resulta una tarea difícil, ya que los sonidos emitidos por los extraterrestres no pueden ser separados en palabras, así que la estrategia cambia hacia la escrituración. Los símbolos realizados por estos seres también resultan complejos, al no tener un principio ni un final reconocibles, debido a su forma circular, pero le entregan a Louise una base suficiente para intentar comprender a grandes rasgos lo que quieren decir.

Debido al tipo de historia que cuenta, y a la forma en que lo hace, la película ha sido comparada con Contact (1997) de Robert Zemeckis. Ambas obras son protagonizadas por mujeres intelectuales que ocupan un rol fundamental al momento de decodificar el mensaje de seres de otros planetas. Las cintas transmiten de manera minuciosa el proceso técnico en el que participan, otorgándole una parte importante del metraje a los aspectos técnicos de su trabajo, al factor procedimental del relato. Pero esto no da como resultado una historia árida, impersonal, ya que es complementado por un potente factor emocional, que se transforma en el corazón de ambas películas. En el caso de Arrival, esto es reflejado a través de imágenes de Louise junto a su hija, que murió a una temprana edad. Se trata de momentos que en un principio parecen solo entregarnos una idea de quién es el personaje principal, pero se convierten en algo mucho más trascendental.

El guion escrito por Eric Heisserer está basado en la novela corta Story of Your Life de Ted Chiang. La adaptación es fiel al material original, introduciendo algunos cambios para hacer que el resultado sea más “cinematográfico”. En el texto de Chiang, por ejemplo, los estudios de Ian reciben una atención casi tan importante como los de Louise, llegando a darse el tiempo de explicar conceptos como el principio de Fermat, mientras que en la cinta son los estudios lingüísticos los que ocupan toda la atención, siendo el personaje de Jeremy Renner prácticamente un colaborador de los descubrimientos de Amy Adams. Además se agregan ciertos elementos adicionales a la trama, como la tensión geopolítica que surge tras la aparición de las naves, los que le dan un conflicto y tensión necesarios al relato.

Si bien los aspectos emotivos de la historia también están presentes en la novela, Denis Villeneuve aprovecha de mejor manera el lenguaje del cine para transmitirlos con mayor efectividad. Y no lo hace de una manera grandilocuente, como Christopher Nolan en Interstellar (2014), sino que con una mesura que no se ve con frecuencia en el cine comercial estadounidense. De esta manera, no se produce un choque entre los factores más científicos de la obra y sus componentes más emocionales, sino que se logra un admirable equilibrio, potenciando ambos factores entre sí. Arrival toma la buena decisión de instalar su historia sobre lo terrenal, manteniendo una sobriedad que la hace creíble y permitiendo que los espectadores puedan identificarse con lo que ven.

Esta película tiene la particularidad de ser tan épica como íntima, ya que si bien lidia con cuestiones globales, que involucran el futuro de toda la humanidad, lo hace desde la perspectiva de su protagonista. De esta manera, se permite crear una historia personal, humana, a partir de un suceso de una escala tan grande como el mostrado. Y eso se nota en la forma en que es contada la historia, especialmente durante el primer tercio de la obra, donde solo vemos de manera directa a la nave una vez que la propia Louise la ve en persona. Antes de eso, las referencias visuales eran indirectas, ya sea mostrando el rostro de Amy Adams mientras mira las noticias o a través de imágenes transmitidas por la televisión.

Mientras la novela de Chiang aprovechaba aspectos particulares de su medio para narrar la historia, como los tiempos verbales ocupados, Villeneuve hace lo propio con las herramientas que le entrega el cine. Uno de los grandes méritos del director es la atmósfera que es capaz de crear en sus trabajos, la que nos da una idea del tipo de mundo que habitan sus personajes. En Arrival esto es palpable en cada escena. El diseño de producción a cargo de Patrice Vermette es fascinante, logrando que la naturaleza de todo lo relacionado con los extraterrestres realmente se sienta de otro mundo; el diseño de las criaturas se aleja de la apariencia humanoide a la que estamos acostumbrados, optando por algo más foráneo, lo que también se cumple con las naves y el resto de su tecnología.

Por su parte, la banda sonora de Jóhann Jóhannsson le otorga un aire enigmático a la película, a través de sonidos envolventes, casi siniestros. Los primeros acercamientos de la protagonista con la nave extraterrestre están llenos de inquietud, lo que es potenciado por la música del compositor, instalando una sensación de incertidumbre acerca de las intenciones de los extraterrestres. A esto contribuye además el trabajo del director de fotografía Bradford Young, que a través de las imágenes que va creando transmite una sensación de sobrecogimiento, una mezcla de asombro y temor muy poderosa, como la que Stanley Kubrick construyó en 2001: A Space Odyssey (1968). La obra nos insta a enfrentar lo desconocido, a cruzar ese umbral sin estar seguros de lo que nos espera del otro lado.

La cinta tiene un enfoque poco convencional hacia la ciencia ficción, alejándose de lo pirotécnico y prefiriendo una mirada más subjetiva. La cámara, más que centrarse en los visitantes alienígenos, se posa sobre la cara de la protagonista, siguiéndola de cerca e intentando transmitir aquello que está pensando. Con su ritmo pausado y una historia de carácter introspectiva, puede que algunas personas encuentren a la cinta algo aburrida, pero eso es simplemente no poder apreciar relatos que intentan algo diferente. Arrival recurre a las sutilezas, a sugerir cosas más que a explicarlas de forma textual. El mensaje que los extraterrestres le entregan a la humanidad no se encuentra en el contenido de lo que dicen, sino que en el acto mismo de decirlo; la esencia de la obra tiene que ver con la comunicación en sí, y en cómo dicho acto es capaz de crear lazos y derribar barreras.

Al final de la película se presenta un giro en la trama, o más bien se revela algo que había estado escondido frente a nuestros ojos. Se trata de un elemento que podría entregar una idea equivocada a ciertos espectadores, no tanto por la sorpresa en sí -que es ingeniosa y presentada de manera hábil- sino por aquello que busca transmitir. No debemos ver a Arrival como una película que está construida exclusivamente en torno a ese giro, como ciertas cintas que solo dependen de un final sorpresa para ser interesantes. El final de esta obra refuerza o complementa lo que ya se había dicho a lo largo del metraje y no debe convertirse en lo único que extraigamos de ella. Ya hay artículos y videos en Youtube que “explican” el giro, pero centrarse solo en los fundamentos lógicos del mismo sería simplificar una película que es mucho más valiosa que eso.

Siendo lo más genérico posible para evitar spoilers, basta con señalar que todo se reduce a una cuestión de perspectiva, donde la forma en que vemos el mundo influye en cómo nos desenvolvemos en él. Una conciencia de tipo secuencial, que gira en torno a las nociones de la causa y el efecto, se diferencia de una de naturaleza simultánea, donde al experimentar todos los acontecimientos a la vez se es capaz de descubrir el propósito subyacente a ellos.  Una explicación más detallada se encuentra en la novela de Chiang, donde se deja también en claro cómo se resuelven ciertas preguntas relativas al libre albedrío y el determinismo que pueden surgir de las ideas presentadas por la historia.

Lo importante de Arrival es que el giro presentado no es una mera distracción de los temas que explora, sino que una manera de acentuarlos. Tampoco es un ejercicio puramente cerebral, capaz de ser apreciado solo por su valor intelectual, ya que apunta al núcleo emocional de la película. De forma similar a Midnight Special (2016), esta es una obra que resuena gracias a su carga sentimental,  a la corriente emotiva que fluye a lo largo de ella. Con una película madura, que trata temas como la importancia de la comunicación, los recuerdos, la colaboración y la aceptación, acompañados de un tono que mezcla profunda melancolía con una visión optimista del mundo, así como una complejidad narrativa que se desenvuelve con destreza, Villeneuve vuelve a demostrar por qué es uno de los mejores directores de cine de la actualidad.

Anuncios

4 pensamientos en “Arrival (2016)

  1. Pingback: Las mejores películas de 2016 – sin sentido

  2. Pingback: Under the Shadow (2016) – sin sentido

  3. Pingback: Hidden Figures (2016) – sin sentido

  4. Pingback: Blade Runner 2049 (2017) – sin sentido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s