Paterson (2016)

Paterson-posterJim Jarmusch es un director que ha desarrollado su carrera en los márgenes del cine estadounidense. Inserto en el sector independiente de aquella industria, sus películas, si bien han sido elogiadas por la crítica y por el público, no han llegado a alcanzar ese nivel de notoriedad que lo convierta en un nombre tan ampliamente conocido. Jarmusch ha privilegiado la autonomía artística por sobre el éxito comercial, prefiriendo avanzar a su propio ritmo, sin comprometer su visión. Si bien en las entrevistas que da intenta alejarse del concepto de cine de autor, destacando el trabajo colectivo detrás de sus obras, no se puede negar que todas ellas poseen una voz propia, lo que se nota también en su nueva cinta, Paterson.

La historia que cuenta y la forma en que es narrada la convierten en una película que pocos directores se habrían atrevido a hacer, ya que escapa de las fórmulas que generalmente vemos en el cine, incluso en el independiente. De forma coherente con el estilo austero que caracteriza a su filmografía, Jarmusch decide contar una historia acerca de la poesía y lo mundano, a través de un relato que en vez de depender de una progresión narrativa marcada o un importante conflicto en el centro, opta por destacar los aspectos cotidianos de la vida y sus rutinas. No hay grandes momentos dramáticos en esta obra, y su protagonista es un hombre más observador que vociferante.

Su nombre es Paterson (Adam Driver) y vive en la ciudad homónima que está ubicada en el estado de Nueva Jersey. Cada mañana, de lunes a viernes, se levanta, se viste, toma desayuno y se dirige caminando a su trabajo, donde se desempeña como chofer de bus. En su tiempo libre se dedica a escribir poesía, la que anota en un “cuaderno secreto” cuyo contenido mantiene en reserva incluso respecto de su pareja, Laura (Golshifteh Farahani). En la noche, tras llegar de su trabajo, saca a pasear a su perro Marvin, aprovechando de pasar al bar atendido por Doc (Barry Shabaka Henley), donde se limita a examinar al resto de los presentes. Su poesía, tal como su día a día, se centra en lo ordinario, en aquello que está al alcance de la mano y que forma parte de la cotidianeidad que lo rodea.

Algunos críticos han señalado que la película, además de tratar sobre la poesía, es a su vez poética en la forma en que cuenta su historia. Sin embargo, esa aseveración no debe hacer pensar que estamos ante una cinta de carácter altamente abstracto, donde el liricismo prima por sobre la prosa, como en una obra de Terrence Malick, por ejemplo. La ambición de Jarmusch es más aterrizada, más mesurada, como su protagonista. Esta es una película acerca de la poesía que no resulta pretenciosa ni grandilocuente, sino que apunta hacia la simplicidad. El director busca transmitir el punto de vista del personaje principal, haciéndonos partícipes de su rutina, y entregando un breve vistazo hacia su proceso creativo.

Que el protagonista se llame igual que la ciudad donde está ambientada la historia no es una mera anécdota, ya que la película se da el tiempo de entregarnos también un acercamiento al lugar y su gente. La circunstancia de que el protagonista trabaje como chofer de bus nos permite recorrer las calles de Paterson junto a él y de escuchar algunas de las conversaciones que tienen sus pasajeros. A lo largo del metraje se mencionan algunas de las personas famosas que han tenido una conexión importante con la ciudad, desde el actor y comediante Lou Costello, que nació en Paterson, hasta el poeta Allen Ginsberg, que fue criado allí. El vínculo autor-lugar es reforzado por el hecho de que el escritor favorito del personaje principal es William Carlos Williams, quien publicó el libro de poesía Paterson en el que intentaba retratar aquella ciudad y su esencia.

A pesar de mi ignorancia sobre el mundo de la poesía, la forma en que la película aborda esa disciplina resulta asequible, especialmente por los temas que trata el protagonista en sus escritos. Que sus poemas digan relación con aspectos de su vida cotidiana, a través de un lenguaje sencillo, permite acercar una forma artística que a priori puede parecer algo abstracta. Los poemas que Paterson va narrando a lo largo de la cinta aparecen escritos en la pantalla, con un ritmo pausado, como si los estuviese escribiendo en el momento. En más de alguna ocasión su actividad es interrumpida, por lo que es reanudada minutos después, repitiendo algunos de los versos que ya habíamos escuchado, haciéndonos partícipes de su proceso creativo.

La pareja del protagonista, Laura, también demuestra un espíritu creador, pero a diferencia de la cautela y hasta inseguridad de Paterson, ella expresa su arte de una manera aparatosa. La casa donde viven está llena de los diseños en blanco y negro de Laura, tanto en las cortinas como en los cupcakes que cocina. Para Paterson el arte es una actividad personal, íntima, pero para Laura se trata de algo que debe ser dado a conocer al resto de las personas. La actividad creadora de ambos también es diametralmente distinta, ya que mientras el protagonista debe contentarse con hacerlo entre medio de su trabajo como chofer, en aquellos momentos cuando no está ocupado, ella tiene a su disposición la totalidad del día, siendo sus obras más un resultado del ocio que un escape de la rutina.

Puede que la siguiente interpretación se deba a mi propio pesimismo, pero bajo la aparente calma en la vida del protagonista parece esconderse una tensión que él intenta mantener a raya. Tanto en su vida profesional como en la dinámica que mantiene con su pareja, la actitud de Paterson muestra destellos de resignación; hay algo en él que denota un deseo por aspirar a cosas distintas, a una realidad que sin embargo no es capaz de alcanzar con la situación en la que se encuentra inserto en la actualidad. La compra de una guitarra por parte de Laura, por ejemplo, es algo que parece contrariarlo en un principio, debido al precio del instrumento y a lo frívolo que resulta, pero el protagonista termina finalmente cediendo a su insistencia. Algo parecido se puede ver en relación a su trabajo como chofer, que le permite ganar dinero y subsistir, pero que no lo llena con la misma pasión que la poesía.

La forma en que uno vea la película dependerá obviamente de la perspectiva de cada persona. Para algunos la vida de Paterson resultará una muestra de armonía, de encontrar el punto medio entre las diversas posibilidades e intereses en juego. La relación de pareja del protagonista puede ser vista como un ejemplo de compromiso, de complementar personalidades distintas y de aprender a hacer de vez en cuando concesiones mutuas para mantener esa estabilidad. Para otros, puede ser visto como una vida de conformismo, de estar sometido a la constante incertidumbre del “¿qué habría pasado si…?”, sin poder dar el siguiente paso. Cualquiera sea la interpretación que uno utilice, la cinta es capaz de servir como un buen punto de partida para explorar esos temas.

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