Wonder Woman (2017)

Wonder_Woman-posterQuerer reseñar una película en el vacío, desprovista del contexto en el que se encuentra inserta, resulta absurdo. El momento sociocultural y económico en el que es estrenada, las franquicias y géneros a los que pertenece, la obra o personajes en la que está basada, todos esos son factores relevantes que es necesario tener en cuenta cuando se escribe sobre alguna cinta o cualquier tipo de obra artística, ya que nos permiten entender mejor el panorama general del que forma parte. En el caso de Wonder Woman (Mujer Maravilla) existe una multiplicidad de elementos que ayudan a entenderla, por lo que no basta con examinarla solo como una película aislada.

La cinta forma parte del universo extendido de DC, el esfuerzo de aquella editorial de cómics por emular el éxito que Marvel ha tenido con su respectivo universo cinematográfico, aspirando a una franquicia cohesionada de películas sobre superhéroes, interconectadas entre sí, que narran una historia más general que la de sus tramas individuales. A pesar de contar con los personajes más icónicos del medio, el DCEU, que comenzó con Man of Steel (2013), no ha recibido una respuesta tan positiva como la de su competencia, por lo que el estreno de Wonder Woman permitiría saber si la tendencia negativa continuaría o si surgiría un horizonte más prometedor para DC y Warner Bros.

Esto ocurre además en un momento en el que el cine de superhéroes exige una mayor diversidad, ya que el éxito económico que han logrado esas obras no aguantará mucho tiempo si el público comienza a aburrirse de la monotonía de ver siempre lo mismo. El término “fatiga” se está haciendo más común al momento de hablar de ese tipo de blockbusters. El estreno de una película sobre superhéroes protagonizada por una mujer, con el nivel de financiamiento y publicidad de esta obra, era algo novedoso, ya que los más recientes ejemplos tenían más de una década de antigüedad, Catwoman (2004) y Elektra (2005), películas que no solo fueron despreciadas por la crítica sino que además tuvieron un bajo rendimiento en la taquilla.

El riesgo era grande, dado que si Wonder Woman obtenía resultados negativos los efectos afectarían tanto al DCEU como al cine comercial protagonizado por mujeres. Lamentablemente, los proyectos que tienen en su centro figuras femeninas tienden a ser evaluados con una vara más estricta y caprichosa que aquellos donde los protagonistas son varones. En vez de considerar la historia contada o la forma en que fue promocionada, si una cinta protagonizada por una mujer no obtiene la reacción esperada lo que se cuestiona es el género de las personas involucradas, algo que podría haber ocurrido también con esta obra, que fue dirigida además por la cineasta Patty Jenkins.

Wonder Woman es un hito también porque se trata la primera cinta en imagen real dedicada a esa superheroína, quien salvo la serie de televisión protagonizada por Lynda Carter y una película para televisión de 1974 que no tenía mucho que ver con el personaje, había sido limitada a los productos animados mientras Batman y Superman acumulaban numerosos largometrajes en el cine. Ni siquiera Marvel Studios, que lleva más años desarrollando su proyecto cinematográfico, ha dado aún el paso para entregarle a uno de sus personajes femeninos el protagonismo exclusivo de alguna de sus películas.

Aunque fue presentada en Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), su rol en aquella cinta fue acotado y no se explicó demasiado acerca de su identidad, por lo que esta obra debe funcionar como historia de origen para el personaje. Tras una breve –e innecesaria- introducción ambientada en la actualidad, la cinta nos explica que Diana (Gal Gadot) pertenece a la raza de las amazonas, unas guerreras que lucharon contra Ares miles de años atrás, y que viven apartadas de la humanidad en la isla de Temiscira, preparadas ante el posible regreso del dios de la guerra. La sorpresiva llegada a la isla de un soldado llamado Steve Trevor (Chris Pine) le permite a Diana saber que en el resto del mundo se está desplegando la Primera Guerra Mundial, conflicto bélico que es interpretado por ella como la confirmación de que Ares ha regresado, por lo que decide viajar a Europa para detenerlo.

Con esa combinación de elementos, teniendo por un lado a personajes pertenecientes al mundo de la mitología, y por el otro la participación de la protagonista en medio de un conflicto bélico, se pueden notar ciertos paralelos con Thor (2011) y Captain America: The First Avenger (2011) de Marvel, las que giran en torno a la mitología nórdica y la Segunda Guerra Mundial, respectivamente. La dinámica que se produce cuando Diana llega a Europa recurre a una fórmula conocida coloquialmente como “pez fuera del agua”, acentuando las diferencias culturales entre su lugar de origen y el ambiente de la Inglaterra victoriana, con momentos cómicos que hacen recordar a lo que el personaje de Chris Hemsworth tuvo que experimentar en la primera cinta del dios del trueno.

Sin embargo, y pese al parecido que puede existir con las películas de Marvel, esta cinta ocupa también el tono más oscuro que ha caracterizado a las obras del DCEU, aprovechando el contexto de la Primera Guerra Mundial.  Momentos importantes dentro de la trama dicen relación con aspectos como la muerte de civiles o la utilización de armas químicas, lo que le entrega un importante peso dramático a la historia y una innegable cuota de seriedad al peligro que la protagonista debe enfrentar. La obra no evade las horrorosas consecuencias de la guerra, las que si bien son presentadas dentro de los límites que la calificación PG-13 permite, aún así resultan impactantes.

Desde un punto de vista temático, la película explora algunas ideas complejas, como la naturaleza del ser humano y la turbia moral de los conflictos bélicos. Si bien la protagonista llega a Europa guiada por una visión absoluta del mundo, según la cual los bandos en conflicto se pueden dividir entre buenos y malos, siendo estos últimos manipulados por el poder de Ares, a medida que va conociendo la realidad de la guerra descubre que la situación no es tan sencilla de definir, y que el ser humano dista mucho de ser perfecto. La historia de Diana es una de maduración, de salir de su hogar, de descubrir el mundo exterior, sus peligros, contradicciones y problemas, y de aprender a vivir en él.

La diferencia entre esta cinta y el resto del DCEU es que la oscuridad retratada en la obra es solo el punto de partida, ya que lo realmente importante es cómo su protagonista hace frente a esa situación. Algo que se criticó a Man of Steel y Batman v Superman es que pese a girar en torno a superhéroes, éstos no parecían tener un comportamiento demasiado heroico. Eso no ocurre con Wonder Woman, donde Diana opta precisamente por ayudar a quienes lo necesitan, siendo la compasión su principal motivación. Una de las mejores escenas de la película refleja esto de manera visual, ya que muestra a la protagonista desestimando las advertencias de sus compañeros y atravesando  un campo de batalla (“tierra de nadie”), resistiendo fuego enemigo, con tal de ayudar a las personas que se encuentran en una aldea cercana.

Pese a la desesperanza que se siente en varias escenas, la idea más poderosa de la película es el optimismo que entrega hacia el final, el que es personificado por la protagonista y su lucha. Ese es el símbolo que porta Wonder Woman como personaje, quien ocupa su poder no para someter a otros ni para obtener beneficios personales, sino que para ayudar al resto. Los obstáculos más difíciles que debe aguantar no dicen relación con un esfuerzo físico, sino que con el cuestionamiento de sus ideales; su triunfo radica en el hecho de no dejarse avasallar, de defender aquello que piensa.

Como blockbuster de acción y película de superhéroes, Wonder Woman es entretenida aunque tiende a ocupar fórmulas ya conocidas. Esto se siente sobre todo durante la batalla final, cuya sobrecarga de efectos digitales y golpes ya se ha visto en varias otras cintas. Esto es compensado en parte por las razones que llevan a la protagonista a pelear con el villano, convirtiendo los ataques físicos en una representación del choque ideológico que existe entre ambos personajes, pero aún así el exceso nos hace recordar algunos de los momentos más bajos de Man of Steel y Batman v Superman. La acción en sí también es filmada con tics que no ayudan mucho, como una sobreabundancia de cámaras lentas y un montaje rápido que tiende a cortar la fluidez de los movimientos.

Otro de los cuestionamientos que se le puede hacer a la película dice relación con la esencia misma del personaje de Wonder Woman, que nació y fue desarrollado como una personificación de la lucha feminista y la igualdad de género. Aunque este aspecto ha sido parte fundamental en los cómics, en la cinta ese discurso es limitado a momentos precisos, acompañados casi siempre de un tono cómico, casi como observaciones superficiales sobre el tema. Dichas escenas se enmarcan dentro de la dinámica del pez fuera del agua, mostrando el contraste entre la cultura de las amazonas y el machismo de comienzos del siglo XX, pero no llegan a ser más que fugaces comentarios sobre la moda de la época o la participación de la mujer en política. Como es la primera cinta protagonizada por la heroína, es entendible que no se haya podido explorar con más detención esa dimensión del personaje, pero de todas formas es una ausencia que se nota.

Donde si destaca la cinta es en sus personajes y en cómo interactúan entre ellos. La química que existe entre Gal Gadot y Chris Pine es capaz de hacer que algunos de los mejores momentos de la película no sean las peleas ni las secuencias de acción, sino que las escenas donde vemos a sus personajes conversando. Este tipo de fortalezas  permiten suplir las falencias de la obra y su convencionalismo, ya que nos recuerda que los efectos especiales y la pirotecnia no deben ser utilizados como un fin en sí mismo; esos elementos deben estar al servicio del lado más humano de la película.

Al comienzo de esta reseña dije que el contexto que rodea a una película es importante, y en el caso de Wonder Woman su estreno es un verdadero hito dentro de la cultura popular. Sin embargo, la importancia de una obra no debe ser utilizada con indulgencia, pasando por alto la calidad de ésta, sino que debe complementar esa evaluación, creando una perspectiva más completa. Dado que al examinarla no lo podemos hacer solo como una película aislada, debemos ser conscientes de aquellos aspectos respecto de los cuales introduce innovaciones como también de aquellos donde repite fórmulas ya conocidas. Esta cinta puede tener elementos repetidos, y puede que no haya cumplido con todas las expectativas que uno espera de este personaje, pero en términos generales logra su cometido de transmitir un sentimiento de optimismo ante la adversidad, de destacar el heroísmo de su protagonista y de convertirla en un símbolo de esperanza.

Aunque el personaje más importante de DC sigue siendo Superman, en el universo cinematográfico que ha ido construyendo la editorial es Wonder Woman quien ha pasado a ocupar el sitial que tradicionalmente ha llenado el héroe de Krypton.

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