Colossal (2016)

Colossal-posterTrabajar con un presupuesto limitado puede significar una mayor cuota de libertad para los directores, ya que no están sujetos a la presión de los grandes estudios ni de financistas que solo buscan generar una ganancia económica. De esta manera, los primeros trabajos de un cineasta les otorgan la flexibilidad necesaria para cultivar una visión más osada, que escape de la norma. Las dudas pueden surgir cuando esos directores pasan a ser más conocidos y son capaces de captar mayores recursos. La ventaja de contar con un presupuesto más abultado puede entrar en conflicto con la integridad artística del cineasta, quien se somete a un mayor escrutinio en cada decisión que toma. Afortunadamente, eso no ocurre con el director español Nacho Vigalondo y su nueva película, Colossal.

Vigalondo ha jugado a lo largo de su filmografía con las reglas de los géneros cinematográficos, desafiando las expectativas y creando obras lúdicas, que no se conforman con seguir las reglas. Su primer largometraje, Los cronocrímenes, mezclaba elementos del thriller con la ciencia ficción, aprovechando las capacidades narrativas de su premisa para ir creando una historia dinámica, pese al limitado presupuesto con el que se hizo. Ese mismo espíritu se puede ver en su trabajo más reciente, Colossal, que si bien cuenta con la colaboración de actores estadounidenses famosos como Anne Hathaway y Jason Sudeikis, y una trama con aspectos estrafalarios, logra mantener una escala controlable.

Podría decirse incluso que la participación de Hathaway permitió que el proyecto se concretara, ya que fue uno de los primeros miembros del elenco que se unió a la película tras leer el guion. El renombre del que goza ayudó a que el resto de las piezas pudiesen encajar en su lugar, pese a las dudas comerciales que podrían haber brotado debido a la particular premisa de la historia. El resultado es una cinta inusual dentro del actual panorama cinematográfico de Estados Unidos, enmarcándose dentro de esa reducida categoría de filmes de mediano presupuesto que no se ven tan a menudo hoy en día, contando con mayores recursos y un reparto más conocido que un drama indie naturalista, pero sin llegar a ser una superproducción de cientos de millones de dólares.

Una breve escena al comienzo del metraje nos presenta uno de los aspectos más llamativos de la obra, la presencia de un monstruo gigantesco que emparenta a la película con el género japonés denominado kaiju. Tras esto la película adopta un escenario más cotidiano, mostrando la vida de Gloria (Anne Hathaway), una mujer desempleada que ocasionalmente escribe artículos para un sitio web, pero que dedica la mayor parte de su tiempo a salir a beber con sus amigos. Su estilo de vida colma la paciencia de su novio, quien termina con ella y la echa de su departamento de Nueva York. Sin otro lugar a donde ir, Gloria decide volver al pequeño pueblo donde creció, alojando en la casa desocupada de sus padres. En aquel pueblo se reencuentra con Oscar (Jason Sudeikis), un antiguo amigo de la infancia que le ofrece trabajo en su bar.

Esta porción de la historia parece bastante aterrizada, y su conexión con el monstruo que vimos al comienzo no es demasiado evidente, hasta que descubrimos que bajo determinadas circunstancias la criatura que aparece de vez en cuando en la ciudad de Seúl actúa como una proyección de la protagonista, haciendo los mismos movimientos que ella hace a miles de kilómetros de distancia. Gloria no tarda en darse cuenta de esta situación, así como los límites y normas que regulan lo que sucede. Colossal aprovecha estos momentos para crear secuencias entretenidas, en las que vamos aprendiendo junto al personaje el potencial de sus habilidades.

Dado que el monstruo aparece en Corea del Sur, y con tal de acotar el uso de efectos especiales, las imágenes que vemos de él corresponden a las grabaciones que hacen los canales de televisión o los ciudadanos con sus teléfonos. A través de esta técnica la cinta evita sobreexponer sus restricciones de presupuesto, haciendo además que el foco de atención esté sobre los personajes humanos y no sobre la criatura. Esta es, al fin y al cabo, la historia de Gloria, siendo ese monstruo una representación de sus problemas para lidiar con la idea de responsabilidad, autonomía y respeto por sí misma.

Las escenas en las que Gloria descubre esta extraña conexión con la criatura son mostradas con un efectivo tono cómico, pero así como la cinta juega con nuestras expectativas al introducir un elemento tan raro como esa criatura, también lo hace durante la segunda mitad del metraje. Colossal opta por no seguir las fórmulas que uno podría esperar a partir de esta premisa, como enfrentar a la protagonista a algún tipo de amenaza global, obligándola a utilizar al monstruo para derrotar al peligro. La obra tampoco concreta la fórmula de la comedia romántica, haciendo que Gloria descubra el verdadero amor en Oscar, un hombre que si bien no posee todos los lujos del mundo, expresa un cariño honesto por ella.

En vez de todo eso, la película prefiere seguir un camino más complejo, de mayor peso dramático, y también más arriesgado. El enfoque de la cinta es coherente con la idea de mostrar a Gloria como una persona que está en busca de su lugar en el mundo, debiendo aprender a escapar de las relaciones tóxicas a las que se encuentra expuesta, así como de aprender a asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus acciones. La respuesta a todas esas preguntas no provienen de un príncipe azul que viene a salvarla, sino que debe ser descubierta por ella misma; Colossal es una obra que abraza su mensaje y no tiene miedo de ser vista como una película feminista.

Una de las grandes fortalezas de la cinta es la forma en que es presentado ese cambio en el tono durante su segunda mitad. No se trata de un giro precipitado, que sale de la nada, sino que es una revelación gradual, que hasta hace sentido si consideramos el carácter de ese personaje en particular. Que la apuesta funcione no se debe solo al guion de Vigalondo, los actores también cumplen un rol fundamental en hacer que las relaciones entre los personajes sean creíbles y que los cambios que se producen entre ellos transmitan ese aire de importancia. La esencia de esta obra está en sus personajes y en cómo se relacionan entre sí.

En el centro de todo se encuentra Gloria, que no por el hecho de luchar contra personajes negativos es representada como alguien infalible. Su atractivo radica precisamente en las falencias que tiene, ya que su arco consiste en aprender a descubrir esas fallas y ver cómo solucionarlas. No es una tarea fácil, lo que hace que su viaje personal sea interesante. Hoy en día la palabra “empoderamiento” es usada de forma excesiva, tanto así que llega a perder la fuerza que alguna vez tuvo, pero es un buen término para referirse a esta obra, que celebra el crecimiento de su protagonista e insta a imitar su ejemplo. El cambio de Gloria no se debe a una lección moralista ni al deseo de seguir un determinado estilo de vida, sino que a algo más simple y poderoso, el amarse a si misma.

Por la manera en que se atreve a experimentar con los elementos de la forma, mezclando géneros y modificando sus reglas, y por los temas que explora, Colossal merecía un reconocimiento incluso si el resultado no hubiese estado a la altura. No es muy seguido que obras como esta llegan a los cines, así que el esfuerzo por crear algo nuevo ya es un mérito. Lo bueno es que la cinta no se contenta solo con las buenas intenciones, sino que logra crear algo de muy buena calidad, que está dentro de lo más destacable del año.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s