mother! (2017)

mother-posterEn su anterior película, Noah (2014), el director Darren Aronofsky contó con el mayor presupuesto de cualquiera de sus trabajos, siendo prácticamente un blockbuster cuyas expectativas comerciales se elevaban por sobre las obras más independientes que había hecho hasta ese momento. Esta presión no intimidó al cineasta, quien fiel a su estilo contó una versión del diluvio universal narrado en el Antiguo Testamento que tenía su sello personal. Ahora, con su cinta más reciente, mother! (¡Madre!), Aronofsky vuelve a una escala más acotada en términos de recursos, pero no por eso menos ambiciosa, explorando nuevamente aquella temática religiosa que se ha extendido a lo largo de su filmografía.

A diferencia de Noah, que logró un buen resultado en la taquilla, mother! (si, se escribe en minúscula y con signo de exclamación) no ha podido conectar con el público, siendo una obra que genera reacciones muy divididas. La manera ideal de ver esta película parece depender de un delicado equilibrio en la información que debe y no debe tener el espectador: se exige un cierto grado de desconocimiento de la trama y sus personajes, para que su misterio pueda desarrollarse de manera más efectiva, pero al mismo tiempo es necesario contar con un cierto grado de entendimiento sobre los temas y símbolos que toca más adelante, para que vayamos comprendiendo lo que ocurre a medida que avanza. El material publicitario ha tendido a mantener el misterio del relato, pero también entrega una imagen no del todo exacta del mismo, lo que hace que quienes esperan ver un simple thriller terminen descolocados por la verdadera extensión de la obra.

La historia transcurre en una casa ubicada en medio de una zona rural, la que parece estar aislada del resto de la civilización. En ella vive un matrimonio compuesto por un escritor (Javier Bardem), quien tiempo atrás publicó una exitosa obra, pero que actualmente tiene dificultades para empezar su nuevo libro; y su comprensiva esposa (Jennifer Lawrence), quien dedica su tiempo a restaurar la casa que resultó destruida tras un incendio. Un día, la pareja es visitada por un hombre (Ed Harris) que dice ser un médico, y que confundió su casa con un hostal. Pese a ese malentendido, el escritor lo invita a pasar la noche en una de las habitaciones, pese a las dudas de su esposa. La situación se vuelve más extraña cuando a la mañana siguiente aparece una mujer (Michelle Pfeiffer), pareja del huésped, quien también es invitada por el dueño de casa a hacerles compañía.

Esta combinación entre la profusa hospitalidad del escritor y la inusual confianza que demuestran los invitados va generando una sensación de incomodidad en su esposa, quien no sabe muy bien cómo reaccionar sin parecer maleducada. Lo complejo de la situación va aumentando con cada minuto que transcurre, así como la hostilidad que reciben la mujer y su casa. Con la presencia de estos huéspedes indeseados, cuyas motivaciones y peligrosidad no son del todo conocidas por la protagonista, la película se acerca al terreno de títulos como Funny Games (1997) de Michael Haneke, donde la tensión se va acumulando bajo la superficie hasta que finalmente estalla.  Pero Aronofsky va un paso más allá, y la premisa de la obra, que parecía aterrizada y fácil de entender, comienza a adquirir una intensidad impensada.

Entiendo a las personas que pueden sentirse disgustadas por la película, ya sea por la confusión que les genera o por la forma en que se va desenvolviendo el relato. mother! es una de esas cintas que pueden ser tanto destrozadas como celebradas, y ambas reacciones pueden estar en lo correcto. Es difícil predecir la actitud que cada persona tendrá, ya que dependerá de muchos factores, así que solo puedo hablar de por qué me gustó a mí. Uno de los puntos que funcionaron es esa sensación de darme cuenta de lo que estaba ocurriendo gracias a la película misma, a sus pistas, lo que sirve para entregarle una dimensión adicional a la trama y crear una fascinación por qué es lo que pasará después. La principal pregunta que me hacía mientras veía la cinta era hasta qué punto el director estaría comprometido con su idea, hasta qué sitio estaría dispuesto a llegar, y con cada escena que pasaba la expectación aumentaba.

Escribir sobre esta obra es complicado porque se trata de una película donde el significado de las cosas son tan o más importantes que la forma en que estas ocurren. Sin revelar demasiado, es útil saber que es una cinta cargada de alegorías, las que aumentan en intensidad durante la segunda mitad del metraje. Si bien en la primera parte uno puede comprender lo que ocurre en la superficie, a partir de la situación fáctica de sus personajes y del lugar en el que se encuentran, la dinámica que existe entre ellos muta en algo mucho más excepcional que la simple disputa entre los dueños de una casa y sus extraños invitados. Con esto no quiero caer en ese pretencioso argumento del “no les gustó la película porque no la entendieron”, sino que simplemente señalar que comprender lo que está diciendo es un requisito fundamental, ya sea que a uno le haya gustado o no.

Al ver mother!, una de las primeras conexiones que hice fue con la novela El proceso de Franz Kafka. Además de someter a sus protagonistas a situaciones que escapan de su control, debiendo ver con impotencia cómo se va desmoronando todo aquello que los rodean, ambas obras presentan un mundo que en apariencia es similar al nuestro, pero cuyas reglas tienden a ser más estrafalarias, incluso absurdas. La lógica interna de estos relatos funciona a su propia manera, sin que cuestiones como el paso del tiempo, el comportamiento de las personas y la progresión de los hechos estén constreñidas por las mismas normas que nuestra realidad. Esa difusión de las líneas que separan la realidad de la fantasía la emparentan también con una película como Synecdoche, New York (2008) de Charlie Kaufman.

La película exige una cierta flexibilidad por parte de la audiencia, para que podamos seguirla a través de los rincones que nos quiere mostrar. Quienes hayan decidido verla sólo porque esperaban ver un thriller acerca de unos huéspedes indeseados o que incluso fueron guiados únicamente por la presencia de la actriz Jennifer Lawrence, quedarán desorientados con cada descenso que la cinta hace hacia su núcleo. Lo peor que uno puede hacer es anclarse a la realidad mostrada en el primer tercio de la obra, ya que todo lo que ocurrirá después le parecerá ajeno y arbitrario. mother! es una cinta desconcertante, para bien o para mal; algunos verán esa característica como algo deslumbrante y otros como algo frustrante.

Aunque la cinta también puede ser apreciada en parte solo considerando su relato superficial, es su dimensión alegórica la más importante. Por lo mismo, los personajes carecen de nombres propios, siendo más esencial aquello que representan. La relación que tiene con esas ideas va variando en cuanto a fidelidad, existiendo referencias detalladas y explícitas a ciertos aspectos en los que está basada (como algunos diálogos, imágenes y personajes), mientras que otros son más ambiguos, dejando espacio a las lecturas de cada espectador. Como es usual con el trabajo de Aronofsky, hay ideas y momentos que tienden a lo estrafalario, pudiendo ser tildados incluso de obvios, pero es algo habitual de este director.

Entender lo que dice la cinta no es lo único que se debe extraer de ella, ya que como toda obra artística existe un conjunto de elementos que van dando forma a un todo más complejo que eso. El actual panorama cinematográfico está lleno de artículos y videos que tratan de “explicar” las películas, los que buscan satisfacer el deseo de los espectadores de darle un significado a aquello que acaban de ver. Pero transformar la experiencia de ir al cine solo en una cuestión intelectual, de buscar la solución al reverso de la página como si se tratara de un acertijo, es simplificar innecesariamente algo que requiere mayor atención. Si es solo por saber la respuesta de un problema, entonces ni siquiera valdría la pena ver la película, bastando con leer de qué se trata y qué intenta de decir.

Una aproximación como esa termina reduciendo al cine a un ejercicio de respuestas correctas e incorrectas. Limita sus contornos e inmoviliza a la obra, evitando que se pueda expandir por su cuenta una vez estrenada. El diálogo que debe existir entre artista, película y espectador, se transforma en una operación casi automatizada. La posibilidad de descubrir matices, opciones, todo eso desaparece por culpa de esa manera de ver el cine. No debemos buscar el valor de mother! solo en aquello que está diciendo, es necesario también analizarla de manera íntegra.

En este caso, los méritos de la cinta dependen también de la atmósfera opresiva que va creando y de la manera en que la historia se adentra de forma paulatina en un mundo más demente. La fotografía de Matthew Libatique, colaborador habitual del director, recurre principalmente a primeros planos de los rostros de los actores, creando una sensación claustrofóbica, angustiante, que nos hace partícipes de la experiencia de la protagonista. Las cosas que debe soportar parten primero como simples incomodidades de tipo social, relativas a reglas de etiqueta y de interacción cotidiana, pero estas molestias van aumentando en intensidad hasta transformarse en un terror punzante, que culmina en un espectáculo horripilante.

Jennifer Lawrence tiene la difícil tarea de interpretar a la protagonista, un rol que exigía un desgaste emocional considerable. Siendo la perspectiva del personaje similar a la de uno mismo como espectador, ya que vamos descubriendo junto a ella lo que ocurre dentro de la casa, su rol es más bien pasivo, limitándose a reaccionar a lo que otras personas hacen. Más interesante es el personaje de Javier Bardem, que no tiene malas intenciones pero cuya compasión y bondad lo transforman en alguien ingenuo y hasta negligente, poniendo en peligro la integridad de su esposa y de su hogar. Considerando la identidad que representa dicho personaje, no era sencillo caracterizarlo de manera crítica, pero el guion de Aronofsky y la actuación de Bardem le entregan una llamativa profundidad.

Además de las implicancias religiosas de la cinta, mother! también explora otros temas como la misoginia, los roles de género, la actividad creadora y el papel de la destrucción dentro de ella, la vanidad, el fanatismo, e incluso el ambientalismo. Son varias las lecturas que se pueden extraer de la obra, pero casi todas ellas apuntan a una visión pesimista de la humanidad, a una especie de misantropía que pone de manifiesto el rol nocivo que las personas tienen dentro del mundo. Aunque hay momentos violentos durante el clímax de la cinta, lo más perturbador no es tanto lo que muestran sino aquello que representan. Ya sea que a uno le guste o no la película, no se puede negar la impresión que deja en la mente de la audiencia; no es una de esas obras que se olvidan así como así.

La respuesta dividida del público confirma lo arriesgada que era la apuesta de Aronofsky. Es cierto que tiene algunos puntos bajos, como un simbolismo que llega a ser a veces demasiado insistente, y el planteamiento de lugares comunes que no dicen mucho, pero por lo general se trata de una película que resulta tan incómoda como evocadora. Lo mejor es que no estamos solo ante una cinta que tiene buenas intenciones, o que solo puede ser apreciada por intentar algo pocas veces visto, sino que el resultado final se encuentra a la altura. Es un relato difícil de definir, también cautivador, que va incrementando la tensión hasta que se desata un infierno incontrolable, con un efecto aturdidor en la audiencia. No a todos les gustará, y eso es precisamente lo que busca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s