Thor: Ragnarok (2017)

Thor_Ragnarok-posterCasi dos décadas atrás, cuando el cine de superhéroes comenzaba a masificarse gracias a películas como X-Men (2000), las historias narradas en ellas presentaban algunos de esos elementos estrafalarios que caracterizan a los cómics, pero persistía una especie de inseguridad respecto de qué tan fieles podían ser al material original. Dado que la mayoría del público no iba a estar necesariamente familiarizado con ese tipo de relatos, existían ciertas dudas acerca del nivel de absurdo al que se podía llegar sin infringir la llamada suspensión de la incredulidad. En las cintas de los X-Men, por ejemplo, un elemento tan básico como el vestuario de los personajes fue adaptado de manera más sutil, alejándose de los coloridos trajes que ocupaban originalmente.

Hoy en día, sin embargo, nos encontramos con un panorama en la que esos límites son menos restringidos. Proyectos como el Universo Cinematográfico de Marvel han ayudado a convertir a este tipo de películas en los principales representantes del actual cine comercial estadounidense, permitiendo que millones de personas se interesen por personajes e historias que antes eran parte de un nicho de la cultura popular. Por lo mismo, las audiencias son cada vez más permisivas en relación a los aspectos extraños de estas obras, lo que en el caso de Marvel Studios se ha notado sobre todo desde Guardians of the Galaxy (2014), que exploró los aspectos cósmicos de ese universo.

Se trata de un elemento que amplía las posibilidades de una franquicia que ya lleva más de quince largometrajes, evitando la monotonía de ambientar todas sus historias en la Tierra a través de numerosos mundos y razas.  Si bien su editorial rival, DC, también ha desarrollado algunos escenarios intergalácticos a través de superhéroes como Green Lantern, en el caso de Marvel es un componente de gran importancia, estando constituida por una compleja mitología propia. Esta faceta cósmica fue desarrollada gracias a la labor del dibujante Jack Kirby, quien aprovechó de poner a prueba sus capacidades artísticas y su imaginación a través de esa hoja en blanco que parecía no tener barreras.

La película Thor: Ragnarok, tercera cinta individual del dios nórdico, aprovecha estos elementos cósmicos para expandir las aventuras del personaje. Si en sus dos entregas anteriores la historia transcurría entre Asgard y la Tierra, en esta nueva obra solo un par de secuencias tienen lugar en nuestro planeta, prefiriendo trasladar la acción a un mundo llamado Sakaar. Thor (Chris Hemsworth) llega ahí accidentalmente tras un enfrentamiento con Hela (Cate Blanchett), diosa de la muerte y hermana mayor del protagonista, quien reaparece para reclamar el trono de Asgard tras la muerte de Odín (Anthony Hopkins). Sembrando la destrucción por donde pasa, Hela quiere recuperar el pasado glorioso del reino, donde la conquista y las batallas eran su principal preocupación.

No será fácil para Thor detener los planes de su hermana, ya que además de la destrucción de su martillo a manos de Hela, el dios es aprisionado en Sakaar, un planeta rodeado de agujeros negros donde sus habitantes dividen su tiempo entre recolectar la basura que cae por esos portales y ver las peleas de gladiadores que su líder, el Gran Maestro (Jeff Goldblum), organiza. El protagonista, que se ve obligado a participar en estas peleas con tal de continuar con vida, descubre que Hulk (Mark Ruffalo), su compañero de los Avengers, también se encuentra en ese lugar, lo que puede ser de gran ayuda en su escape de Sakaar y reconquista de Asgard. Dentro de sus posibles aliados se encuentran Valquiria (Tessa Thompson), una guerrera asgardiana que abandonó hace mucho tiempo el reino, y Loki (Tom Hiddleston), el maquinador hermano de Thor cuyas verdaderas intenciones siempre mantiene en reserva.

De forma similar a Iron Man 3 (2013), donde Tony Stark se ve preso de las circunstancias y debe enfrentar sus problemas sin la ayuda de sus armaduras, en Thor: Ragnarok el protagonista es despojado de su poderoso martillo y arrojado lejos de su hogar, a un planeta del cual no puede escapar. De esta manera, no son los poderes los que pasan a definir a estos personajes, sino que el guion debe recurrir a algo más sustancial. El desafío no era sencillo para el caso de Thor, quien hasta ahora no había demostrado un carisma desbordante como el que Robert Downey Jr. le entregó a Stark. A decir verdad, más allá de ser poderoso, el dios del trueno no tenía muchos rasgos característicos en términos de personalidad.

Esto es superado gracias a la labor del director neozelandés Taika Waititi, quien antes de asumir este proyecto había desarrollado su carrera dentro del cine independiente. Así como en sus comedias What We Do in the Shadows (2014) y Hunt for the Wilderpeople (2016), el elemento humano es fundamental para lograr que nos interesemos en la historia narrada. Es a través de las interacciones entre los personajes que vamos conociendo sus diferentes personalidades e idiosincrasias, permitiendo además que la cinta vaya creando una chispa propia. Sin  ese aspecto, la película es solo un enmarañado de situaciones impersonales, planas, que no tienen mayor resonancia.

Reconociendo la capacidad cómica de Hemsworth, el director le permite tener un mayor número de escenas distendidas, en las que su rol consiste en conversar con otros personajes. Son estos momentos, y no las secuencias de acción, los mejores minutos de la cinta, ya que muestran un lado del protagonista que no se ven con frecuencia. Acercándose más al tono liviano de Guardians of the Galaxy que al de películas como Captain America: The Winter Soldier (2014), catalogar a Ragnarok como una comedia a secas no sería exagerado. La obra no se toma  a si misma demasiado en serio, riéndose de sus propios elementos en más de alguna ocasión.

La película es también un buen espacio para que Mark Ruffalo desarrolle el personaje de Bruce Banner desde una perspectiva más novedosa, siendo la inseguridad del personaje un buen complemento para el optimismo de Thor. El resto del elenco es igual de efectivo, con un Tom Hiddleston que vuelve a demostrar su magnetismo como Loki, Tessa Thompson que le da a Valquiria una dimensión poco habitual a un personaje que fácilmente podría haber caído en un mero interés romántico, Jeff Goldblum que le otorga su excentricidad al hedonista Gran Maestro, y Cate Blanchett que se toma un respiro de los dramas prestigiosos para participar con evidente entusiasmo en este blockbuster.

Con un ritmo ágil y una gran cantidad de chistes, Thor: Ragnarok crea un resultado entretenido en el que casi no se notan sus dos horas de duración. Su atractivo también abarca lo estético, recurriendo a un diseño de producción colorido, con unos vestuarios y arquitectura que acentúan el carácter alienígeno del planeta Sakaar. Muchos de estos elementos se encuentran inspirados por el trabajo de Jack Kirby, lo que le entrega una identidad muy propia a la cinta, algo que es potenciado por un aire setentero-ochentero, a través de una paleta de colores sobrecargada y una banda sonora a cargo de Mark Mothersbaugh que de vez en cuando recurre al sonido de sintetizadores.

Su tono predominantemente cómico le puede restar algo de gravedad a la amenaza que debe enfrentar Thor. El peligro con el que debe lidiar el protagonista no llega a ser demasiado potente, ya que el riesgo no termina de convencer. Todo lo relacionado con el plan de la villana parece más un elemento ineludible de la trama que algo necesario, sirviendo casi como una excusa para la existencia de una obra donde lo realmente importante es el humor y la interacción entre sus personajes. La batalla final, salvo un par de momentos breves, se desenvuelve de una manera a la que ya estamos acostumbrados en el cine de superhéroes.

Un aspecto interesante que es planteado fugazmente por la película dice relación con el pasado de Odín como guerrero y la forma en que esto ha causado directa o indirectamente los problemas que su hijo ha debido  soportar durante estas tres películas. En las tres cintas individuales del dios nórdico sus respectivos villanos han actuado motivados por un deseo de venganza contra Odín debido a algo que él hizo años atrás. Aunque es un punto llamativo, no llega a ser realmente desarrollado. Donde sí hay una entrega por parte de la cinta es en su desenlace, por la forma en que hace frente a la idea del Ragnarok o la destrucción de Asgard. A través de una solución diferente a la que uno asumiría, el guion es capaz de innovar respecto de este punto.

Habiendo creado una franquicia cinematográfica gigantesca e interconectada, que ya se extiende por una década, Marvel Studios ha demostrado que sabe cómo mantener ese éxito. Esto depende de un preciso equilibrio entre novedad y familiaridad, siendo capaz de introducir elementos nuevos a sus películas pero manteniendo un cierto núcleo que se conserva inalterado. Es una especie de variedad dentro de la homogeneidad. Dado que su estrategia depende de la conexión que hay entre sus cintas, no podemos esperar cambios demasiado drásticos entre una obra y otra, ya que es en la uniformidad donde se encuentra la base de este modelo.

Por lo mismo, Thor: Ragnarok es una película que es capaz de innovar lo suficiente para tener un aire fresco, pero no demasiado como para alejarse de aquella fórmula que caracteriza a su universo cinematográfico. Es una de las concesiones que hacemos cuando vemos películas de este estudio. Los resultados irán variando de caso en caso, dependiendo del nivel de impronta personal que cada director sea capaz de entregarle a sus respectivas cintas. Cineastas como James Gunn o Taika Waititi, por ejemplo, son capaces de alejarse de lo monótono, evitando crear un mero trabajo por encargo y dándoles una personalidad propia a sus obras, pese al control que un estudio tan grande puede tener sobre este tipo de proyectos.

3 pensamientos en “Thor: Ragnarok (2017)

  1. Me encanta tu opinión, la verdad es que es una película difícil de calificar, habrá quien la ame y otros la odiarán. Yo me quedo en medio, de momento. Por cierto, tienes mi opinión recién publicada en mi blog, por si te interesa echarle un vistazo 🙂

  2. Pingback: Justice League (2017) – sin sentido

  3. Pingback: Captain Marvel (2019) – sin sentido

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