Brigsby Bear (2017)

Brigsby_Bear-posterEsta es una historia rara, fuera de lo común. Su elemento inusual no dice relación con la realidad misma en la que está ambientada, entregando un resultado con aspectos fantásticos o surrealistas como en las cintas The Double (2013) de Richard Ayoade o mother! (2017) de Darren Aronofsky. De hecho, el entorno en el que transcurre el relato es bastante apegado a la realidad, asemejándose al contexto de una época como la que estamos viviendo. Lo extraño, en cambio, proviene de la forma en que el protagonista ve este mundo, algo que lo lleva a diferenciarse del resto y que sirve para generar situaciones atípicas. Dentro de este segundo grupo se pueden incluir títulos como Frank (2014) de Lenny Abrahamson.

Brigsby Bear parte haciéndonos creer que estamos ante una obra como las del primer caso, mostrando una ambientación de tintes posapocalípticos. James (Kyle Mooney) es un joven de veintitantos años que vive junto a sus padres Ted y April (Mark Hamill y Jane Adams) en una especie de búnker subterráneo. Al no poder salir debido a lo contaminado que se encuentra el aire del exterior, su día a día se divide entre realizar complejos ejercicios matemáticos y ver su programa de televisión favorito, protagonizado por un oso antropomórfico llamado Brigsby, cuyos episodios recibe periódicamente a través de cintas de VHS. Dado que es el único programa de televisión que puede ver, el fanatismo de James es tal que su habitación está llena de cosas relacionadas con sus personajes y dedica gran parte de su tiempo a crear teorías o interpretaciones sobre sus episodios.

Sin embargo, la cinta nos revela rápidamente que el joven no vive en una realidad paralela ni en el futuro, sino que en un mundo tal como el nuestro, y que las historias que escuchó sobre la contaminación del aire o el desmoronamiento de la sociedad fueron mentiras creadas por Ted y April para evitar que se fuera de su lado. La verdad es que James fue raptado por sus supuestos padres y debió crecer aislado del resto de la humanidad, siendo posteriormente rescatado por la policía y llevado junto a su familia biológica: sus padres Greg y Louise (Matt Walsh y Michaela Watkins), y su hermana Aubrey (Ryan Simpkins). Toda esta información, que podría ser materia de una película completa, es utilizada solo como punto de partida en esta obra, siendo revelada durante sus primeros quince minutos.

Lo que le interesa a la cinta es explorar lo que ocurre después, cuando James debe adaptarse a un mundo que es distinto al que creía, sobre todo cuando una de sus grandes pasiones, ese programa de televisión que disfrutaba tanto, tampoco fue visto por otras personas, sino que fue creado exclusivamente para él por sus falsos padres. Si bien la vida del protagonista se desarrolló dentro de un ambiente altamente controlado, ajeno a cosas tan simples como la interacción cara a cara con personas distintas a sus captores, la cinta lidia de forma algo apresurada con su adaptación a esta nueva realidad, mostrando de vez en cuando escenas donde, por ejemplo, ve un perro de carne y hueso o aprende algunas expresiones coloquiales.

Su exposición a una revelación tan grande podría haber agobiado fácilmente a James, sometiéndolo a una especie de crisis existencial como la del protagonista de The Truman Show (1998). No obstante, los problemas que debe enfrentar son bastante selectivos y convenientes para la propia película, la que limita sus dificultades a la relación que tiene con el show de Brigsby y el hecho de que ya no podrá seguir viendo nuevos capítulos ya que sus falsos padres fueron arrestados. La solución de James consiste en crear su propia película basada en ese programa, como una forma de darle cierre a esa historia que quedó inconclusa.

Una de las películas con la que Brigsby Bear puede ser comparada es Lars and the Real Girl (2007) de Craig Gillespie, donde el personaje interpretado por Ryan Gosling trata a una muñeca sexual como si fuese una persona de verdad. Este convencimiento tiene puntos con común con la obsesión que James demuestra por Brigsby, un programa de televisión que prácticamente ha modelado su vida y lo ha hecho quien es. También hay similitudes en la forma en que los demás personajes reaccionan a la conducta de los protagonistas, surgiendo en ambos casos el apoyo de ciertas personas que les siguen el juego dado que ven en el particular pensamiento de los personajes principales algo sincero.

Aunque no cuenta con los matices ni la delicadeza de una cinta como Lars and the Real Girl, esta película de todas maneras es capaz de plantear algunas interrogantes en torno a la situación narrada. La actitud de James no está exenta de problemas, y la preocupación de sus padres biológicos sobre la pasión que demuestra por un programa de televisión que básicamente fue creado para adoctrinarlo y evitar que escapara, es muy entendible. Además, el guion tiene el suficiente tacto para no simplificar demasiado las cosas, mostrando que la obsesión que tiene el protagonista con ese programa de televisión no es un simple fanatismo vacío, sino que representa una manera de concluir con una etapa de su vida, permitiendo que él mismo escoja la forma en que ocurrirá.

Las personas involucradas en el desarrollo de Brigsby Bear están íntimamente ligadas al mundo de la comedia estadounidense. Entre sus productores se encuentran Phil Lord y Christopher Miller, el dúo responsable de cintas como 21 Jump Street (2012) y The Lego Movie (2014), y también Andy Samberg, Jorma Taccone y Akiva Schaffer, quienes conforman el popular grupo The Lonely Island. Tanto el director Dave McCary como Kyle Mooney, quien además de protagonizar la película coescribió su guion, trabajan actualmente en el programa Saturday Night Live, y anteriormente habían formado parte del grupo cómico Good Neighbor, que se dedicaba a distribuir sus videos por Youtube.

Todas estas influencias humorísticas  explican los aspectos cómicos presentes en la obra, pero dichos elementos no llegan al punto de transformarla en una comedia convencional. Haber contado una historia como la de James desde una perspectiva absolutamente cómica o con demasiada ironía podría haber descarrilado a la cinta o haberle restado sustancia. La solución consistió en abordar sus elementos estrafalarios con una efectiva honestidad emocional, para que de esa manera fuese su vertiente más humana la que destacara. La obra funciona gracias a esto, privilegiando los sentimientos y entregando un resultado que termina siendo entrañable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s