Verónica (2017)

Veronica-posterUna de las estrategias que las películas de terror usan de vez en cuando es indicar que su historia está basada en hechos reales. Ya sea cierto o no, lo que se busca es dar un aire de verosimilitud a lo que se muestra en la pantalla, creando la sensación de que eso puede ocurrir realmente. Cuando están basadas en hechos que supuestamente ocurrieron, generalmente el material en el que se basan ha sido registrado por personas ligadas a esa área investigativa, como el caso de Lorraine y Ed Warren que sirvió como inspiración para The Conjuring (2013). En el caso de la cinta española Verónica, sin embargo, existe la particularidad de que tomó como base un informe policial de unos sucesos ocurridos a comienzos de los años 90 en Madrid, específicamente en un barrio llamado Vallecas, lo que constituye en teoría un testimonio imparcial de algo en apariencia inexplicable.

El guion, escrito por Fernando Navarro y Paco Plaza, hace algunos cambios importantes en la historia real, modificando la forma y la cronología de los hechos, mezclándolos con los de otro caso ocurrido en España, pero manteniendo la premisa de aquel informe policial: Una adolescente comienza a experimentar unos extraños sucesos luego de jugar a la ouija junto a unas amigas. Su nombre es Verónica (Sandra Escacena) y vive junto a su madre (Ana Torrent) y sus tres hermanos pequeños (Bruna González, Claudia Placer e Iván Chavero), a quienes debe cuidar ya que están solos la mayor parte del tiempo debido al agotador trabajo de la madre. La joven decidió probar ese juego para comunicarse con su fallecido padre, pero termina atrayendo a un espíritu maligno.

Pasaron cinco años desde el último largometraje que dirigió Paco Plaza, [Rec]³: Génesis (2012), la tercera parte de la famosa saga de terror que inició junto a Jaume Balagueró. Tras dirigir las dos primeras entregas en conjunto, ambos directores hicieron por su cuenta otras dos películas ambientadas dentro de ese mismo universo, las que presentaban una radical diferencia de tonos entre sí, debido al enfoque que cada uno decidió utilizar. Mientras Balagueró optó por una aproximación más convencional, sin llamar demasiado la atención, Plaza prefirió una mezcla de comedia y terror que hacía recordar los trabajos que Peter Jackson y Sam Raimi crearon en los inicios de sus carreras.

Aunque su trabajo como director se ha mantenido dentro del género del terror, sus últimos trabajos no han seguido una trayectoria predecible. Con el estreno de Verónica el cineasta español se aleja de la apariencia de metraje encontrado de las dos primeras [Rec], utilizando un estilo más clásico, mientras que el tono ocupado es serio, sin recurrir a ese aire irreverente de Génesis. Debido al tipo de película que es, así como su ritmo y ambientación, Plaza es capaz de sacar a relucir su conocimiento del lenguaje cinematográfico, recurriendo a movimientos de cámara y encuadres precisos, que son planeados con meticulosidad para determinar qué información se transmitirá en cada plano.

La trama además se da el tiempo de integrar los elementos cotidianos de la protagonista con la dimensión sobrenatural de la historia. Al igual que otros buenos exponentes del género que han salido durante los últimos años, los elementos dramáticos del relato adquieren un importante protagonismo, complementándose con los aspectos que buscan generar miedo en el espectador. En este caso, se hace énfasis en el paso de la protagonista por la pubertad, etapa que marca la transición desde la niñez a la adultez, circunstancia que además está marcada por las obligaciones que tiene en su hogar, debiendo asumir un rol materno respecto de sus hermanos, algo que restringe su desarrollo individual, y por otro lado sus deseos de independencia, de dar forma a su propia vida. Es dentro de esta tumultuosa edad que empieza a experimentar los hechos paranormales, algo que la emparenta con el personaje de Thomasin en The Witch (2015).

El cuidado con el que Plaza le va dando forma a su obra diferencia a esta película de aquellas cintas de terror que se estrenan año a año y que solo buscan generar ganancias económicas. Mientras esas películas operan bajo un mínimo común denominador, que da origen a productos carentes de inspiración, Verónica busca crear algo que no solo es de buena calidad, sino que además posee un aire distintivo. Si en las películas de terror desechables la figura del director puede ser fácilmente reemplazada por la de cualquier otra persona medianamente competente, en aquellas cintas que resisten el paso del tiempo uno de los factores que les permiten alcanzar esa trascendencia es la labor del director, quien le entrega una identidad propia al trabajo.

A eso contribuye la época en la que está ambientada, comienzos de los años 90, que le da una estética particular a la historia, y a las decisiones estilísticas del cineasta, quien junto a su director de fotografía Pablo Rosso recurre a algunos complejos planos secuencia, unos encuadres que se preocupan de cada detalle, y hasta un plano que se desarrolla en reversa. La banda sonora de Chucky Namanera es otro gran elemento que le da efectividad a la atmósfera intrigante de la obra. Dentro de la música de Verónica también hay canciones preexistentes, las que incluso se transforman en piezas recurrentes del metraje, como “Maldito duende” de Héroes del Silencio, grupo del cual es fanática la protagonista, hasta el tema del comercial de un limpiador en aerosol llamado Centella, que se transforma en elemento central de una tétrica escena.

Con su estreno en Netflix, Verónica comenzó a adquirir un importante boca a boca que aumentó su popularidad. Sin embargo, como es habitual con el cine de terror, la notoriedad que fue adquiriendo se basó en ciertas cualidades algo exageradas e imprecisas, que no destacaban de la mejor manera su valor. Una de las frases que se ha repetido durante estos últimos meses es que se trata de una de las películas más escalofriantes en años, lo que fue generando algunas expectativas erróneas en ciertos espectadores que quedaron disconformes con lo que terminaron viendo. Aunque se trata de una cinta que provoca miedo, no estamos ante una obra que dependa de sustos concretos o estruendosos, que es probablemente lo que esperan algunas de las personas que deciden verla.

Verónica recurre a una atmósfera inquietante, que se toma su tiempo para avanzar. A diferencia de cintas más convencionales que prefieren demarcar de manera inequívoca los momentos en los que se supone que el público debe asustarse, con apariciones repentinas y música fuerte, en esta película ese tipo de fórmulas son menos utilizadas, optando por generar una sensación de intranquilidad que se alarga lo más posible. Los elementos dramáticos también están más presentes que en una película de terror normal, donde el desarrollo de sus personajes es rudimentario y superficial, mientras que en esta obra le otorgan una apreciada sustancia a su historia. Personalmente, habría preferido incluso que el relato se hubiese centrado más en su dimensión realista, limitando los componentes sobrenaturales a lo estrictamente necesario.

Quienes desestiman el valor de una película de terror por razones como “no era tan aterradora como la pintaban” o “no me asusté tanto como esperaba”, están limitando su apreciación de ese género sobre la base de trivialidades. Tratan de asignarle mérito a lo que ven a través de algo meramente cuantificable, cuando es necesario un examen más transversal. Es uno de los riesgos que enfrenta actualmente el mercado de los videojuegos, donde la labor de la crítica ha sido reducida a entregar calificaciones en números, haciendo que la discusión se centre en cosas tan insignificantes que se deja de lado la evaluación de la obra como un todo.

PD: Es habitual ver cómo las traducciones de los títulos de películas dejan mucho que desear, pero el caso de Verónica es especial. A pesar de ser una película hablada en español, con un título en español, inexplicablemente su título fue modificado en Hispanoamérica, donde es conocida como La posesión de Verónica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s