Hereditary (2018)

Hereditary-posterNo es habitual que las películas de terror sean reconocidas de manera transversal. Por lo general, se trata de un género que es mirado en menos, relegado a un segundo plano donde corre el constante riesgo de devorarse a sí mismo, sumergido en su propio mundo, con sus propios fanáticos y premiaciones. Sin embargo, de vez en cuando hay cintas que logran trascender las barreras de este género, pasando a ser evaluadas con la misma consideración que el resto de las obras “comunes y corrientes”. Es lo que ocurrió, por ejemplo, cuando The Sixth Sense (1999) obtuvo seis nominaciones a los premios Óscar, incluidas las categorías de mejor película, mejor director, y mejor actriz de reparto, esta última por la labor de Toni Collette. Casi veinte años después, la actriz vuelve a participar en una cinta de terror que ha ido sumando elogios tanto de aquellos espectadores habituales del género como por quienes no están acostumbrados a él.

Así como en la obra de M. Night Shyamalan la idea de la muerte, y del vínculo que une al mundo de los vivos con el de los muertos, tenían un rol tan fundamental, en Hereditary (El legado del diablo) ese concepto atraviesa todo el metraje. La película parte con un funeral, el de la madre de Annie (Toni Collette), quien era una mujer reservada, que tuvo una relación compleja con la protagonista y con el resto de su familia. El fallecimiento de su progenitora la enfrenta a una serie de emociones difíciles de explicar, hasta contradictorias, que la llevan a buscar en secreto ayuda dentro de un grupo de apoyo, donde explica alguna de las cosas que está sintiendo. Pero esta no es la única desgracia que deberá enfrentar dentro de su hogar, ya que, a raíz de un horrible acontecimiento, sumado al oscuro recuerdo de su madre, el lazo que tiene con sus hijos Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Shapiro), y con su marido Steve (Gabriel Byrne), se irá contaminando.

Aquellas cintas de terror que logran reconocimientos transversales son capaces no solo de asustar, sino que de utilizar los elementos del género al que pertenecen para transmitir ideas complejas, que le otorguen sustancia al relato. Dentro de estos casos, las temáticas que giran en torno a la familia son recurrentes, y el papel de los padres juega un rol de gran importancia. Si en The Sixth Sense el personaje de Toni Collette debía cuidar a su hijo de una situación que escapaba de su comprensión y control, en Hereditary la protagonista enfrenta un desafío adicional, dado que el peligro que asecha a su familia no proviene desde afuera del hogar, sino que desde su interior. El deber de cuidado de los padres, por lo tanto, pasa a desvirtuarse hasta ocupar una significación maligna, transformando a los protectores en la principal amenaza.

Esta idea se encuentra relacionada con el título mismo de la obra, que hace referencia, entre otras cosas, al historial de enfermedades mentales que han existido en la familia de Annie. Además de su madre, que tenía un trastorno de identidad disociativo, su hermano sufría de una esquizofrenia que lo llevó a la muerte, mientras que su padre se suicidó de inanición tras el nacimiento de la protagonista. El gran temor que tiene el personaje a lo largo de la cinta es que este tipo de problemas se repitan con ella y, peor aún, que eso la lleve a dañar a sus propios hijos. La presencia constante de esa amenaza se extiende a lo largo de todo el metraje, y le otorga una interesante dimensión psicológica al relato.

La película escoge con cuidado aquello que quiere mostrar y lo que no. Varios de los factores que inciden dentro de la trama y su desenlace ocurrieron fuera de las escenas que vemos en la pantalla, y la cinta utiliza varias maneras de transmitir esa información. Hereditary parte con un texto del obituario de la madre de Annie, que nos explica algunos aspectos de quién era esa persona y cómo estaba compuesta su familia. El monólogo que la protagonista dice en su grupo de ayuda nos da a entender los problemas mentales que afectaron a sus seres más cercanos, mientras que una llamada telefónica nos indica que la tumba de su madre fue profanada días después. De manera similar, los dioramas que diseña Annie representan algunos capítulos de su pasado. A veces, la manera en que la película entrega la información resulta algo burda, como la escena donde Annie encuentra un libro de espiritismo entre las pertenencias de su madre, pero esos momentos por lo general no afectan demasiado a la atmósfera de la obra.

Debido a su ritmo pausado, y a una narración que no abusa de los lugares comunes del cine de terror, es esa atmósfera la que debe mantener la atención del espectador a lo largo de la película. De forma similar a The Witch (2015), otra cinta perteneciente a la misma empresa cinematográfica, A24, en Hereditary la estrategia no consiste en crear sobresaltos puntuales, que aparezcan de vez en cuando, sino que en instalar una sensación de inquietud que se mantenga durante varias escenas. Esto puede impacientar a algunos espectadores que están acostumbrados a las fórmulas más repetidas del género, sobre todo porque en esta cinta una parte importante de sus secuencias se acercan más al drama familiar que a lo que uno puede esperar de una película de terror, pero que la estrategia sea diferente no significa que sea incorrecta.

Ari Aster, quien escribió y dirigió la película, tiene la suficiente confianza en su visión para intentar un enfoque que escapa de lo habitual. Algo que me llamó la atención es que en los momentos cuando la obra se acerca a los elementos más ligados al terror, no recurre a un truco tan popular como los jumpscares, es decir, la aparición repentina de algo que busca asustar acompañado de un estruendoso sonido. Su técnica es más sutil, prefiriendo aprovechar al máximo la fotografía a cargo de Pawel Pogorzelski para jugar con la composición de los planos, la iluminación y los movimientos de cámara. El miedo al que apela la obra no es efectista ni de corto plazo; lo que busca es crear un horror profundo, subterráneo, que siga ahí incluso días después de haberla visto.

Ese efecto depende en gran parte del elemento humano de la historia, ya que es el desmoronamiento de la familia de Annie lo que se encuentra en el núcleo de la cinta. La rabia acumulada, los comentarios hirientes, el miedo de sufrir algún daño a manos de un ser querido, son aspectos tan potentes en Hereditary como los componentes paranormales del relato. Para lograr su buen resultado, la obra también cuenta con unas destacadas actuaciones de su reparto, siendo Toni Collette quien brilla con mayor intensidad gracias a una labor intensa, que la mantiene constantemente al borde de un ataque de nervios. De similar manera, Alex Wolff alcanza niveles de entrega admirables, dado que su personaje debe descender en una profunda espiral de espanto. Milly Shapiro también se convierte en uno de los puntos más memorables de la cinta, construyendo una presencia enigmática, difícil de descifrar.

Hasta sus últimos veinte minutos, la película mantiene una cuota de ambigüedad al momento de definir si lo que hemos visto es real o solo se encuentra en la mente de la protagonista. Ya que el componente psicológico de la historia es tan importante, la posibilidad de que los temores de Annie se hayan hecho realidad, y su estado mental distorsione la manera en que ve el mundo, se posiciona como una explicación probable. Sin embargo, durante el clímax de la cinta, Aster opta por uno de los caminos y lo hace sin timidez ni pidiendo disculpas. A pesar de ser recién su primer largometraje, el director demuestra osadía por el tipo de cinta que quiere crear y sobre todo por sus últimas escenas, que entregan un giro brusco respecto de lo que habíamos visto en las secuencias previas.

Este cambio puede no convencer a todos quienes vean la película, y en mi caso creo que The Witch hizo una mejor transición entre sus escenas más aterrizadas y su final, pero el guion se da el tiempo de entregar pistas a lo largo del metraje acerca del lugar al que se dirige. Hereditary es una película perturbadora, que no se conforma con seguir la fórmula habitual, entregando una historia llena de matices e imágenes inquietantes. Es gracias a obras como esta que el cine de terror es capaz de evolucionar, de mantenerse vigente.

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