Sorry to Bother You (2018)

Sorry_to_Bother_You-posterQue Sorry to Bother You sea la primera película que Boots Riley escribe o dirige parece no ser un inconveniente para él, ya que el resultado transmite la confianza de alguien que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Mientras otros cineastas debutantes podrían haberse visto intimidados por la idea de crear un primer largometraje, prefiriendo un camino más cauto, más convencional, Riley no le pide permiso a nadie para crear uno de los relatos más originales del año. La determinación que demuestra por su estilo permite que lo sigamos, atentos en todo momento, aún durante los pasajes más extraños de la cinta.

Algunos de los temas explorados por la película, como la situación racial en Estados Unidos, la desigualdad socioeconómica, y los vicios del sistema capitalista, ya habían sido utilizados por el director en su carrera como músico. Riley forma parte del grupo de hip hop The Coup, que no esconde en la letra de sus canciones la tendencia política de sus miembros ni las críticas que tienen hacia los problemas que ven en la sociedad. Su transición al cine no ha cambiado la postura que tiene sobre estas ideas, las que representa de forma mordaz, ya sea a través de sátiras o críticas directas. Pero el atractivo de esta obra no solo depende de su contenido, sino también del mundo en el que está ambientada su historia.

Sorry to Bother You transcurre en la ciudad de Oakland (California), en un mundo parecido al nuestro, pero con tintes distópicos. Si bien no existe un gobierno autoritario que somete a los ciudadanos, el propio libre mercado se ha convertido en la fuerza que mueve el destino de las personas, obligándolas a hacer cualquier cosa con tal de costear sus vidas, llegando incluso al extremo de inscribirse en un sistema muy parecido a la esclavitud. Entre las muchas personas agobiadas por no tener dinero se encuentra Cassius “Cash” Green (Lakeith Stanfield), quien vive en la cochera de su tío y lleva varios meses atrasado en el pago de la renta.

Aunque Cash consigue trabajo en una empresa de telemarketing, sus primeras llamadas no son exitosas, por lo que decide seguir el consejo de uno de sus compañeros de trabajo (Danny Glover) y comienza a ocupar su “voz de blanco” cuando habla con los clientes. La medida da resultado, y en poco tiempo el protagonista llama la atención de la gerencia, ascendiendo a un exclusivo grupo de vendedores que están encargados de comercializar productos tan caros como turbios. Su repentino buen pasar económico contrasta con la situación de su novia Detroit (Tessa Thompson) y sus amigos Salvador (Jermaine Fowler) y Squeeze (Steven Yeun), quienes intentan mejorar el trato hacia los trabajadores de la empresa a través de la formación de un sindicato.

Este dilema al que se ve enfrentado Cash tiene, por un lado, a su bienestar individual, y por el otro el bien común de los trabajadores de la empresa. La pregunta es si los beneficios que recibe en su nuevo puesto son suficientes para dejar de lado al resto de sus compañeros, o si puede sacrificar esas regalías con tal de ayudar a quienes lo necesitan. Durante gran parte de la película el personaje es mostrado como alguien medio retraído, que no tiene muy claro lo que quiere lograr con su vida, así que es habitual verlo siguiendo o aceptando ciertas cosas porque el resto le dice que debe hacerlo. Su crecimiento como persona dependerá de si es capaz de asumir su poder para tomar decisiones, y de hacer las cosas que considera correctas.

El mundo donde está ambientada la obra posee una idiosincrasia característica, que toma como base lo que existe en el mundo real, pero exagerando sus elementos hasta tal punto que pasa a ser delirante. En la película se nota la influencia de Terry Gilliam, con sus historias sobre sociedades decadentes con destellos surrealistas, de Mike Judge, donde los personajes se ven expuestos a situaciones absurdas, y de Spike Lee, debido al estilo enérgico que ocupa y su interés por retratar el lugar de los afroamericanos en una sociedad controlada por los blancos. Pero si bien uno puede identificar los lugares desde los cuales Riley se inspiró, Sorry to Bother You no es un simple conjunto de cosas que ya hemos visto en otras partes, sino que una combinación de todos esos factores y la construcción de algo nuevo, algo que está dotado de una voz propia.

Riley se muestra seguro trabajando en el terreno de lo absurdo, el que aprovecha para crear situaciones estrafalarias y cargadas de humor negro. El mundo donde está ambientada la historia presenta varios elementos que reflejan esto, como WorryFree, un publicitado sistema de trabajo que le otorga a las personas alimentación y vivienda a cambio de estar a completa disposición de una empresa, una dinámica que no es más que un nuevo tipo de esclavitud. Por su parte, uno de los programas de televisión más populares en esa sociedad se llama I Got the S#*@ Kicked Out of Me!, que consiste en golpear a los concursantes y hacerlos sufrir, utilizando su humillación para entretener al público.

La película ocupa ese tono extravagante no solo al momento de dar forma al entorno donde se desenvuelven los personajes, sino también para representar la manera en que ocurren ciertas cosas, desde una perspectiva más metafórica que literal. Es lo que ocurre cuando Cash llama a algún cliente por teléfono, lo que es mostrado visualmente como si el protagonista fuese transportado de manera inmediata al lugar donde están esas otras personas. O cuando ocupa su “voz de blanco”, la que no consiste en el actor imitando una determinada entonación, sino que reemplazándola por la de otro actor, en este caso David Cross. Gracias a esto, la obra va jugando con la ficción y la realidad, moldeando los límites a su antojo.

Estas decisiones no buscan pasar desapercibidas, todo lo contrario. El director prefiere un estilo llamativo por sobre uno de corte más realista, donde el lenguaje cinematográfico no se note. Su posición consiste en reconocer que las historias pueden ser contadas de otra manera, distinta a la forma tradicional, y que ese tipo de técnicas pueden llegar a ser percibidos por los espectadores mientras ven la película, sin que eso signifique una distracción.

Durante el último tercio del metraje, la atmósfera estrafalaria de la obra da paso a una más demencial, que nos pilla por sorpresa. El giro es algo brusco, por lo que es posible que algunos espectadores no lo terminen aceptando, pero aun así es una decisión digna de respeto gracias a la osadía del director. El salto que hizo Riley desde la música al cine se convirtió en un gran aporte para el séptimo arte, ya que no se conformó solo con estrenar una película correcta, sino que una cinta que expresa un particular punto de vista, que no pudo ser expresado por nadie más que por él. Eso es lo que hace falta para que el cine mantenga su constante evolución, personas que puedan innovar y no meros repetidores.

2 pensamientos en “Sorry to Bother You (2018)

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