Widows (2018)

Widows-posterLa premisa de Widows (Viudas) deja de manifiesto la conexión que tiene con el subgénero de las películas de atracos. Lo atractivo de la cinta es que, si bien pertenece a ese grupo de historias, desarrolla el relato de una manera especial, entregando algo mucho más llamativo que simplemente un grupo de personajes que planea y ejecuta un robo. La manera en que aborda este tipo de obras no consiste en subestimarlas, como si se tratase de una deconstrucción que está tan interesada en diseccionar las convenciones y lugares comunes del subgénero que el foco de atención lo apunta a ella misma, sino que demuestra un claro respeto por las reglas del cine de género, al que le otorga una interesante dimensión adicional.

Su protagonista es Veronica (Viola Davis), quien junto a Linda (Michelle Rodriguez) y Alice (Elizabeth Debicki), asume la tarea de concretar un robo que su marido, Harry (Liam Neeson), había planeado antes de morir junto a sus compañeros (Manuel Garcia-Rulfo, Jon Bernthal y Coburn Goss) en un desastroso delito que salió mal. Las mujeres se ven obligadas a esto ya que sus maridos habían robado el dinero de Jamal Manning (Brian Tyree Henry), un criminal que está intentando entrar al mundo de la política; con la ayuda de su intimidante hermano Jatemme (Daniel Kaluuya), le deja en claro a Veronica que si no recupera ese dinero habrá serias consecuencias para ella. Jamal necesita el dinero para competir contra Jack Mulligan (Colin Farrell), su rival en las elecciones, quien pertenece a una familia que ha controlado la política de Chicago durante décadas.

Mientras en la mayoría de las películas de atracos el crimen que los personajes planean realizar es algo voluntario, que ellos mismos deciden, en Widows sus protagonistas se ven prácticamente arrastradas a esta situación. No se trata de algo que quieren hacer solo para obtener una ganancia económica, sino algo que deben realizar para no perder la vida. En vez de momentos de distención, donde se les muestre disfrutando lo que hacen, como podría ocurrir en una franquicia como Ocean’s Eleven, en la película sus acciones están acompañadas de una constante tensión, por el peligro que implica cometer algún error en este robo.

El título de la película está relacionado en cierta manera con este punto, al destacar el vínculo que las protagonistas tenían con sus maridos, ya que es su calidad de esposas el aspecto al que alude. Eso, sin embargo, no significa que ellas sean relegadas a un simple rol accesorio, consistente en finalizar algo que sus parejas habían iniciado. Aunque se vieron forzadas a ejecutar este crimen, la historia que narra la cinta no es un relato de sujeción a sus maridos, todo lo contrario, es uno acerca de la oportunidad para crear sus propios caminos. La relación que tenían con sus cónyuges estaba lejos de ser ideal, debido a conductas como la violencia intrafamiliar o la ludopatía, así que no hay en ellas un interés por adoptar el papel de esposas devotas y abnegadas.

El viaje personal que emprenden las protagonistas al momento de realizar el atraco está muy ligado a la relación que tenían con sus maridos, siendo su objetivo alcanzar una catarsis que les permita dejar atrás un matrimonio tóxico. En el caso de Veronica, el desarrollo de su arco es más complejo que el de sus compañeras, al existir información que debe ser entregada de forma paulatina a los espectadores a lo largo de la película. El propio personaje deberá darse cuenta de qué es lo que quiere respecto de Harry, debiendo lidiar con varias emociones en conflicto dentro de su ser. El desenlace de la obra sirve para cerrar ambas perspectivas del relato, a través de un hecho cargado de simbolismo.

Momentos como ese no tendrían el mismo peso dramático sin un elenco como el que participa en Widows. No vamos a descubrir ahora el talento de Viola Davis, una de las pocas actrices que ha ganado un premio Óscar, un Emmy y un Tony (logro que es denominado la “triple corona” de la actuación, ya que representa triunfos en el mundo del cine, la televisión y el teatro, respectivamente), pero no está de más destacar su trabajo cuando alcanza la calidad que demuestra en esta película. Su sola presencia genera un cambio en la atmósfera de las escenas, cargando sobre sus hombros una rectitud y dignidad que convierten a su personaje en el principal pilar de la obra.

Davis comparte pantalla con un sobresaliente grupo de actores, que abarca desde consolidadas leyendas como Robert Duvall hasta nombres que se abren camino y comienzan a sonar fuerte dentro de la industria, como Elizabeth Debicki. La película también permite apreciar el lado más dramático de intérpretes como Michelle Rodriguez, y demuestra que un actor como Liam Neeson, con el material adecuado, todavía puede recordarnos sus roles más respetados. Ambos han desarrollado sus carreras durante los últimos años en torno al cine de acción, y esta cinta se alimenta de esas fortalezas para crear un resultado que entrega mucho más que disparos y persecuciones.

La película está basada en una serie de televisión británica de los años 80, de la cual conserva los elementos básicos de la premisa. El director de la cinta, el también británico Steve McQueen, decidió trasladar la ambientación de la historia a la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, en vez de mantenerla en el Reino Unido, ya que esto le permitía explorar ciertos temas que se manifiestan en aquel lugar específico. Junto a Gillian Flynn, conocida por haber escrito la novela y posterior adaptación de Gone Girl (2014), dio forma a un guion que busca transformar el contexto social donde transcurren los hechos en algo más que un simple telón de fondo. Los elementos raciales, socioeconómicos, políticos y de género le otorgan una especial carga distintiva al relato, e inciden de vez en cuando en cómo se desenvuelve la trama. Hay una evidente textura en la manera en que es representada la ciudad, la que cuenta con una personalidad propia. De forma similar al Boston que es retratado en The Town (2010), la ciudad de Chicago llega a alcanzar tal importancia que es difícil imaginar la historia transcurriendo en otro lugar.

Tanto el robo que deben realizar las protagonistas como la disputa política entre Mulligan y Manning son mostrados como relatos entrelazados, que tienen más puntos en común de los que uno podría imaginar al principio de la cinta. En vez de que el cambio de una trama a la otra parezca una distracción, con el paso de los minutos vamos notando cómo están conectadas entre sí. Este montaje intercalado también se aplica para el caso de los flashbacks de Veronica, que nos muestran la relación que tenía con su marido y la manera en que esos momentos dialogan con lo que ocurre en el presente.

Steve McQueen, que se había hecho conocido por los desgarradores dramas de Hunger (2008), Shame (2011), y 12 Years a Slave (2013), combina esa emoción con una impecable habilidad técnica que le permite dominar los elementos del thriller a su antojo. Se nota una gran determinación en la manera como ocupa la cámara y organiza aquello que quiere mostrar con ella. Junto al director de fotografía Sean Bobbitt, con el que ha colaborado en todos sus largometrajes, crea unos planos precisos, que no solo resultan sobresalientes en términos estéticos, sino que además entregan una importante información visual. La combinación de ambos aspectos se puede verificar de forma más clara en una escena compuesta por un plano prolongado que sigue al automóvil de Jack Mulligan, filmado desde afuera del vehículo, mostrando las enormes diferencias socioeconómicas entre dos barrios que están separados solo por un puñado de cuadras.

A pesar de algunas debilidades en su guion, como la conveniencia de ciertas cosas que ocurren durante la trama, las que obedecen más a las necesidades narrativas del relato que a la lógica interna del mismo, las fortalezas de la película trascienden esos problemas concretos y entregan una obra de muy buena calidad. Widows es una obra sólida, que confirma el talento de McQueen como cineasta, aprovecha su nutrido elenco, y maneja con prestancia aquellos elementos que el género dentro del cual está inserta le proporciona. Es, al mismo tiempo, una película que aprovecha las reglas del thriller y una que subvierte algunos de sus lugares comunes, incorporando además una muy efectiva sustancia a los hechos que muestra.

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