Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018)

Spider-Man_Into_the_Spider-Verse_posterUna de las principales fortalezas de Spider-Man como personaje es que se trata de un superhéroe creado a partir de la casualidad, de un simple accidente en el que un adolescente común y corriente adquiere poderes sobrehumanos y debe aprender a vivir con ellos. No es un extraterrestre que llegó a la Tierra ni alguien que decidió entrenar para convertirse en una máquina de pelea, sino que una persona que simplemente estuvo en el lugar y momento precisos. Esa circunstancia lo convierte en alguien con el que los lectores de cómics pueden identificarse fácilmente, dado que se ven reflejados en él, quien además de enfrentarse a diferentes villanos debe lidiar con dificultades más cotidianas.

La idea es utilizada a lo largo de la película animada Spider-Man: Into the Spider-Verse (Spider-Man: Un nuevo universo), donde se hace énfasis sobre la noción de que cualquier persona puede ocupar la máscara del héroe arácnido. Esto se materializa de dos maneras en la obra. Primero, haciendo que el protagonista de la cinta no sea Peter Parker, quien ya ha tenido seis largometrajes propios en los últimos dieciséis años, sino que Miles Morales, una de las encarnaciones más populares que ha tenido el superhéroe en los cómics este último tiempo. Y la segunda, a través de una historia que ocupa los universos paralelos para introducir diferentes versiones de Spider-Man en la trama.

Miles Morales (Shameik Moore) es un adolescente que vive en Brooklyn junto a su padre Jefferson (Brian Tyree Henry) y su madre Rio (Luna Lauren Velez). Aunque es un joven inteligente, característica que le permitió ingresar a un importante internado de la ciudad, las expectativas que siente sobre sus hombros han dificultado que se acostumbre al nuevo entorno, por lo que le pide consejo a su tío, Aaron (Mahershala Ali). Un día, el protagonista es picado por una araña radioactiva, que le otorga habilidades sobrehumanas, como adherirse a diferentes objetos y un incremento de sus sentidos y reflejos, pero no es capaz de dominarlos completamente.

En el mundo donde transcurre la película, también existe un Peter Parker / Spider-Man (Chris Pine), el que incluso se ofrece para ayudar a Miles con sus nuevos poderes. Sin embargo, muere a los pocos minutos a manos del Kingpin (Liev Schreiber), quien está construyendo una máquina interdimensional y está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que funcione. Debido a un accidente que ocurre con la máquina, diferentes Spider-Man de otras dimensiones llegan al mundo del protagonista, incluido otro Peter Parker (Jake Johnson), más desencantado que el que había conocido originalmente Miles, el que deberá asumir de manera renuente el rol de mentor del joven.

Los demás personajes que llegan a la dimensión del protagonista son Gwen Stacy (Hailee Steinfeld), quien en su universo adquirió los poderes arácnidos y debió lidiar con la muerte de Parker; Spider-Man Noir (Nicolas Cage), una versión de Peter Parker que vive en la década de los 30, en un mundo en blanco y negro, donde trabaja como detective privado; Peni Parker (Kimiko Glenn), una niña que proviene de un mundo futurista, acompañada de un androide controlado por una araña; y Spider-Ham (John Mulaney), un cerdo antropomórfico que vive en un universo parecido al de caricaturas como los Looney Tunes. La historia narrada se transforma en una carrera contra el tiempo, para lograr que estos personajes regresen a sus respectivas dimensiones antes de sufrir consecuencias irremediables, mientras Miles aprende a controlar sus poderes y asumir su rol como superhéroe.

Son varias las cosas que Miles va descubriendo en este viaje personal, y no es casual que las dificultades relacionadas con sus nuevos poderes estén ligados a una edad tan compleja como la adolescencia. La definición del lugar que ocupará en el mundo es aplicable tanto a su papel de superhéroe como a su camino hacia la adultez. La muerte también se posiciona como una cuestión definitoria dentro de la película, no solo entre los diferentes Spider-Man que aparecen en la obra, quienes han sido marcados en mayor o menor medida por esa circunstancia, sino también respecto de las motivaciones del villano.

El guion, escrito por Phil Lord y Rodney Rothman, maneja bien dos objetivos muy distintos entre sí. Por un parte, crear un relato que sirva como la introducción de Miles Morales a la mayoría de los espectadores que verán la película, quienes no están familiarizados con él, y por otra, mostrar elementos y personajes que los fanáticos de los cómics de Spider-Man puedan reconocer, a través de guiños o referencias que le entreguen un atractivo adicional a la obra. Esto también permite que el estreno de una nueva película de Spider-Man, luego de los múltiples largometrajes que ya hemos tenido sobre el superhéroe, no se convierta en algo monótono, sino que entregue una perspectiva nueva desde la cual ver algo con lo que ya estamos familiarizados. La película demuestra esto con explicaciones breves sobre cuestiones bastante repetidas, como la muerte del tío Ben, que es esencial en el desarrollo de Peter Parker como personaje, pero que no necesitan ser recreadas una vez más.

Aunque Morales y Parker comparten varias características, se trata de los elementos necesarios para mantener la esencia del superhéroe, como su origen accidental y las dificultades para convivir con sus nuevos poderes. Es en el resto de los aspectos donde vamos viendo el atractivo propio del protagonista, desde el entorno donde vive, que se traduce en su ascendencia afroamericana y puertorriqueña, hasta la manera en que debe lidiar con las expectativas que su familia parece posar sobre su futuro, cuestión que lo convierte en alguien a la deriva, sin un camino demasiado definido. El elemento familiar es fundamental en este relato, y llega a extenderse a componentes que no esperábamos dentro de la película, con revelaciones que le otorgan un mayor peso a lo que estamos viendo.

Otra forma que tiene Into the Spider-Verse de hace más vibrante su relato es la animación. Además de ser el primer largometraje animado sobre Spider-Man, la cinta se encarga de sobresalir respecto de cualquier otra cinta animada que hayamos visto, con un estilo llamativo, que aprovecha las capacidades expresivas del medio al que pertenece. Entre los productores de la película se encuentra no solo Phil Lord, que contribuyó al guion, sino también Christopher Miller, su habitual compañero de labores con el que ha demostrado un enfoque fresco en proyectos animados como Cloudy with a Chance of Meatballs (2009) y The Lego Movie (2014). Al igual que en esas obras, hay un interés por descubrir los límites técnicos y transformarlos, sin miedo a jugar con las reglas cuando la historia lo necesita.

Mientras los largometrajes animados contemporáneos han apuntado hacia el fotorrealismo, con un estilo y un diseño que se aproxima a lo homogéneo, sin importar demasiado el estudio del que proviene cada uno, esta película tiene como principal objetivo encontrar su propia voz. La dirección de la cinta fue asumida por Bob Persichetti y Peter Ramsey, de una larga trayectoria en el mundo de la animación, y por Rodney Rothman, que, si bien proviene desde fuera de esa área, fue asumiendo mayores responsabilidades luego de coescribir el guion. Uno de los aspectos que definió el rumbo de la obra fue el deseo por transportar la estética de los cómics a la pantalla grande, lo que dio como resultado una apariencia altamente estilizada, donde cada plano se convierte en un verdadero espectáculo.

Entre los elementos que son traspasados de un medio a otro se encuentran las cartelas o cartuchos, es decir, aquellos rectángulos donde se puede leer al narrador de la historia, y los globos de diálogo, donde se lee aquello que un personaje dice en voz alta. Su utilización no es repetida a lo largo del metraje, sino que son ocupados en momentos precisos, para hacer énfasis sobre una determinada situación, como Miles descubriendo sus nuevas habilidades y cómo afectan su percepción del mundo. Algo similar ocurre con otros aspectos como la onomatopeya (representación escrita de un efecto de sonido) o las líneas cinéticas (líneas que indican movimientos), que buscan potenciar la intensidad de las escenas de acción.

El mismo diseño de los personajes se asemeja al de los cómics, con detalles como aquellos puntos que caracterizan a los dibujos impresos, o el uso de rasgos físicos exagerados para transmitir sensaciones o ideas, como ocurre con la apariencia intimidante del Kingpin. Uno de los puntos más interesantes de la obra es cómo recurre a variaciones en el diseño de los diferentes Spider-Man para representar los mundos a los que pertenecen. Así, Peni Parker es dibujada como si se tratase de un personaje de anime, mientras que Spider-Man Noir tiene una escala monocromática, que lo acerca a los cómics de las primeras décadas del siglo XX. A pesar de esas diferencias en su diseño, la obra nos convence de que pueden interactuar entre si en el mismo universo.

La forma en que Into the Spider-Verse combina la animación generada por computadora, de apariencia tridimensional, y la animación tradicional, que es bidimensional, es muy efectiva. Sus directores son conscientes de la importancia del trazo como herramienta artística, por lo que recurren a él para crear una mayor expresividad en sus personajes. La cinta incluso aplica un cambio más sutil y técnico en la animación, privilegiando los 12 fotogramas por segundo en vez de los habituales 24, lo que permite acentuar las poses y crear un llamativo efecto. El clímax de la película no es solo crucial en términos de la trama, sino también en su estética, ya que es una explosión de color y estilos que alcanza niveles casi psicodélicos.

Que la cinta tenga un estilo tan marcado, el que recurre de vez en cuando al lenguaje de los cómics, no significa que sea una obra superficial, ni excesivamente autoconsciente, al extremo de convertirse en un cínico ejercicio metaficticio. La obra justifica esas decisiones a través de una historia que lidia con choques espaciotemporales, siendo su estética una de las maneras que tiene para representar dicha perspectiva más experimental. Además, su historia posee la suficiente sustancia para que los momentos más emotivos que muestra se sientan merecidos, ya que su protagonista es caracterizado como una persona de carne y hueso, no como una simple pieza dentro de esta máquina. Mientras otros largometrajes animados se conforman con aplicar el mínimo común denominador, esta película asume riesgos que la transforman en una de las mejores cintas del año.

2 pensamientos en “Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018)

  1. Pingback: Las mejores películas de 2018 – sin sentido

  2. Pingback: Spider-Man: Far from Home (2019) – sin sentido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s