Blindspotting (2018)

Blindspotting-posterAl conocer la premisa de Blindspotting, uno podría imaginar una película con un tono distinto al que la obra finalmente utiliza. La idea de un convicto que sale de la cárcel y debe estar un año en libertad condicional, esforzándose por no volver a caer en los mismos errores de antes y haciendo todo lo posible por recuperar su libertad, pudo ser contada a través de un estilo naturalista y sobrio, con gran dramatismo, pero en esta cinta se opta por un enfoque menos obvio. La película presenta un estilo enérgico, llamativamente expresivo, y con una importante cuota de humor. Ambientado en la ciudad de Oakland, California, el relato vibra con los colores y demás elementos que ocupa para transmitir el espíritu de sus lugares y habitantes.

Uno de los hechos que inspiró a los guionistas a escribir la película fue la muerte de Oscar Grant a manos de un policía en una estación del metro de Oakland en 2009, suceso que sirvió también como base para la cinta Fruitvale Station (2013) de Ryan Coogler. Blindspotting no adaptó de forma directa ese acontecimiento, prefiriendo en cambio extraer la idea de la brutalidad policial que sufren los afroamericanos para construir una historia propia, y además lo hace con un tono muy distintivo. Mientras Coogler ocupó el enfoque más tradicional que describí en el párrafo anterior, esta obra mezcla comedia y drama de una manera efectiva, sin que el primer elemento disminuya el impacto que busca crear el segundo.

El protagonista de la película es Collin Hoskins (Daveed Diggs), un joven afroamericano que está en los últimos tres días de su periodo de libertad condicional. Aunque debe estar alejado de cualquier tipo de problema con la ley para recuperar su autonomía, esto es difícil debido a la presencia de su amigo Miles (Rafael Casal), un tipo temerario y fácil de irritar, quien no parece darse cuenta del riesgo al que expone a Collin. A pesar de las diferencias que existen entre ellos -tanto de personalidad como de raza, ya que Miles es blanco-, su amistad se ha mantenido durante varios años, compartiendo varias experiencias comunes y un fuerte lazo con la ciudad donde viven, la que ha ido cambiando su demografía de forma radical debido a la gentrificación.

La cinta presenta de inmediato los elementos que ponen en movimiento a la trama y que van creando la tensión del relato. Uno de ellos es el factor temporal, representado por los días que faltan para que Collin complete su libertad condicional, y otro es el riesgo que enfrenta de cometer algún traspié que lo haga volver a la cárcel. Ese riesgo no solo surge por el comportamiento volátil de su amigo, sino también por el peligro intrínseco que significa tener un determinado color de piel en Estados Unidos. Una noche, mientras conduce hacia su casa, es testigo de cómo un policía dispara por la espalda a un hombre de raza negra, imagen que lo acompaña a lo largo de la película a modo de trastorno por estrés postraumático. El hecho no solo lo confronta a un sentimiento de culpa, ya que, por su libertad condicional, y su propia calidad de afroamericano, se ve impedido de denunciar lo que vio por temor a sufrir alguna represalia, sino también al miedo de ser víctima de ese tipo de crimen.

Si bien la obra fue dirigida por Carlos López Estrada, la principal voz autoral de este relato se encuentra en su guion, que fue escrito por los propios Diggs y Casal. Se trata de un proyecto de larga data, en el que estuvieron trabajando aproximadamente una década, y que está basado en el deseo por mostrar a Oakland de la manera en que ellos la ven. Los años de amistad entre ambos permiten que al momento de compartir pantalla los actores tengan una buena química, haciendo que la relación entre los personajes se sienta genuina. Sus respectivas personalidades están bien definidas, y la película se da el tiempo de mostrar tanto los momentos más positivos de su amistad como los más complejos.

Collin y Miles trabajan en la misma empresa de mudanzas, lo que permite mostrarlos juntos a lo largo de la cinta y recorrer la ciudad conociendo diferentes realidades. Sus recorridos los enfrentan directamente a la actual situación de Oakland, donde sus antiguos residentes son desplazados de sus hogares por la llegada de nuevas personas con mayor poder adquisitivo. Esta noción acerca de la identidad también afecta personalmente a los dos amigos, con un Collin que intenta escapar de los prejuicios a los que es ligado debido al color de su piel, y un Miles que trata de transmitir por todos los medios posibles una apariencia de “autenticidad” para poder distanciarse de los recién llegados.

Una vez que escribieron el guion, Diggs y Casal debieron confiar la película a algún director, y pese a que López Estrada fue escogido para esa labor, su trabajo no es la de alguien que simplemente ocupa un puesto determinado. Hay en su estilo una impronta personal que eleva el material en el que se basa, con la utilización de ciertas herramientas cinematográficas que evitan que caiga en el terreno de lo genérico. La música, los colores, el vestuario, el montaje, todos esos elementos le entregan una personalidad determinada a la película, que hace recordar a obras como Do the Right Thing (1989) de Spike Lee, Dope (2015) de Rick Famuyiwa y Sorry to Bother You (2018) de Boots Riley, las que también presentan unos mundos desbordantes.

 El equilibrio que Blindspotting logra entre sus tonos de comedia y drama se puede ver de manera clara en la escena donde muestran el delito por el que Collin terminó en la cárcel. Es un hecho que se mantiene en secreto durante parte importante de la película, y cuando es revelado comienza con una narración más ligada al humor, pero a medida que los minutos avanzan aparecen los aspectos más problemáticos de lo ocurrido. Uno de los temas explorados por la cinta (y que sirve como inspiración para el título de la película) es cómo una cosa puede percibirse de formas distintas dependiendo de la perspectiva desde la cual es vista, algo que ocurre durante esa escena y que permite una transición fluida entre ambos tonos.

Cuando los momentos más tensos de la película ocurren, la intensidad del relato llega a ser casi insostenible. Ya sea el inevitable choque que se produce entre Collin y Miles, o la confrontación entre el protagonista y el racismo sistemático de la sociedad en la que vive, no se trata de simples paréntesis dentro de la historia, sino que de escenas en las que se abordan esas situaciones de frente, con brutal honestidad. En el segundo de los casos la rabia es complementada con lirismo, a través de un monólogo que es expresado de una manera original, convirtiéndose en una manifestación del particular estilo que ocupa la obra y probablemente en un punto de discordia para los espectadores. Mientras a algunos no los convencerá la técnica ocupada por la cinta, a mi me pareció un modo potente y coherente de representar el clímax del relato.

2 pensamientos en “Blindspotting (2018)

  1. Pingback: Bodied (2017) – sin sentido

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