Shazam! (2019)

Shazam-posterEl superhéroe Shazam ha tenido una complicada historia editorial. Creado por C.C. Beck y Bill Parker para la empresa Fawcett Comics, el personaje apareció por primera vez en diciembre de 1939, como un héroe dotado de las habilidades de volar, fuerza sobrehumana e inmunidad a las balas, teniendo como clara inspiración a Superman de DC Comics. Estas similitudes no fueron ignoradas por DC, que interpuso una demanda contra Fawcett, lo que derivó en un acuerdo extrajudicial entre ambas, y terminó posteriormente con el cierre de Fawcett Comics y la desaparición del superhéroe hasta 1972, cuando la propia DC licenció los derechos del personaje, los que fueron finalmente adquiridos en la década de los 90. Incluso el nombre de Shazam fue objeto de disputa, ya que su nombre original, Captain Marvel, fue utilizado también por la editorial Marvel Comics para bautizar a una serie de superhéroes partiendo en 1967, y cuya actual titular es Carol Danvers, que justamente este año protagonizó su propia película.

La incursión de Shazam en el cine, sin embargo, es mucho más antigua, siendo considerado el primer superhéroe en ser adaptado al cine debido al serial Adventures of Captain Marvel que protagonizó en 1941. Dado que su máxima popularidad la alcanzó durante aquella época, en medio de la denominada “edad de oro de las historietas”, se trata de un personaje que puede parecer algo anacrónico si lo comparamos con otros superhéroes que fueron evolucionando y actualizándose a los nuevos tiempos. Ese contraste es más notorio al formar parte del Universo Extendido de DC, una franquicia que se había caracterizado por su tono más serio y oscuro, a través de películas como Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), pero que en sus cintas más recientes ha ido alivianando su tono, siendo Shazam! (¡Shazam!) una muestra más de esa tendencia.

Pero incluso al lado de películas como Wonder Woman (2017) o Aquaman (2018), que no tenían miedo de recurrir de vez en cuando al humor, esta obra logra destacar gracias a un relato que es fiel a sus raíces estrafalarias. Hasta el propio traje del superhéroe, con sus colores vibrantes y materiales sencillos, parece una declaración de principios, una especie de compromiso visual por el estilo “cursi” del material de origen. Uno de los aspectos que define al personaje es su identidad secreta, que no es un periodista ni un millonario, sino que un simple niño, quien se transforma en un héroe adulto de imponente presencia física gracias a la magia, diciendo la palabra que le otorga nombre a él mismo y a la película que protagoniza.

Ese niño en cuestión es Billy Batson (Asher Angel), un huérfano que se extravió de su madre algunos años atrás. Ahora adolescente, el joven no tiene un hogar fijo para vivir, ya que la incesante búsqueda de su madre lo ha llevado a escapar de varios orfanatos, pero sin poder encontrarla. Tras una de sus huidas es trasladado a la casa de Rosa y Victor Vasquez (Marta Milans y Cooper Andrews), un bondadoso matrimonio que se dedica a cuidar a otros niños huérfanos: Freddy (Jack Dylan Grazer), Mary (Grace Fulton), Darla (Faithe Herman), Eugene (Ian Chen) y Pedro (Jovan Armand). A pesar de lo acogedor que es su nuevo hogar, y los intentos de Freddy por ser su amigo, Billy no logra sentir que pertenece a esta nueva familia.

La situación del protagonista se vuelve aun más extraña cuando después de defender a Freddy de unos matones, es transportado al templo de un mago (Djimon Hounsou) que ha buscado durante años a un sucesor que adquiera sus poderes. Por alguna razón que no queda del todo clara, ya que Billy no parece encarnar de forma total los ideales éticos a los que aspira el hechicero, el adolescente es escogido como su “campeón” y se convierte en Shazam (Zachary Levi). El protagonista no solo deberá descubrir sus nuevos poderes con la ayuda de Freddy, quien es un experto en superhéroes, sino que enfrentar al Dr. Thaddeus Sivana (Mark Strong), un hombre que fue transportado al templo del mago cuando era solo un niño, pero que fue rechazado por él debido a la oscuridad que escondía su corazón. Sivana encontró la manera de regresar al lugar años después y se apoderó de una importante reliquia, la que le otorga superpoderes y la habilidad de controlar a las encarnaciones de los siete pecados capitales.

Shazam! no se avergüenza de los elementos de carácter fantástico de su trama, ni intenta hacerlos pasar como algo más solemne de lo que son. Aunque en algunas ocasiones reconoce el aspecto absurdo de la premisa, lo hace con un fin humorístico y no denigrante de la historia que cuenta. Su manera de desarrollar la trama, y el tono que emplea, la asemejan más a una película comercial de los años 80 que a las cintas de Marvel Studios, llegando a presentar en una de sus escenas una clara referencia a la película Big (1988) de Penny Marshall, con la que comparte un cierto espíritu. Esta conexión con el cine ochentero también la lleva a caer en algunos estereotipos o simplificaciones, como vincular a su único personaje asiático, Eugene, con la tecnología, algo que también ocurría con Data en The Goonies (1985).

Su director David F. Sandberg maneja bien los tonos presentes en la historia, los que apuntan a ese aire ochentero de aventura y capacidad para maravillarse, pese a que sus trabajos anteriores estaban insertos en un género muy diferente como el cine de terror. Visualmente, la película tiene un estilo que cumple con su objetivo, sin llamar demasiado la atención, aunque hay algunas ocasiones en las que se nota un mayor esplendor. Así se puede ver en la escena donde Billy salta de una azotea y mientras está en al aire se transforma en Shazam, o un momento donde las siluetas de unos personajes surgen entre medio de la niebla o humo, destacando unos elementos luminosos que los hacen resaltar.

Además de formar parte del DCEU, es decir, de un universo donde también existe Superman, Batman y Wonder Woman, la cinta les otorga a sus personajes una conciencia de la noción del arquetipo de superhéroe, adquiriendo así una perspectiva cercana a la metaficción. Sin llegar al extremo de Deadpool (2016), donde el protagonista rompe la cuarta pared y habla directamente con los espectadores, en esta película hay conversaciones acerca de súper poderes, villanos y guaridas secretas, gracias a la presencia de Freddy, un personaje que es fanático de ese tipo de historias. Lo que podría haber sido un ejercicio cínico y autorreferencial termina siendo una oportunidad para destacar ideas como el heroísmo y la responsabilidad.

Dentro de las mejores escenas de la cinta se encuentran las que giran en torno a las interacciones de Zachary Levi y Jack Dylan Grazer. La dinámica que se produce entre sus personajes es muy entretenida, la que es alimentada por el entusiasmo y la curiosidad de descubrir las nuevas habilidades del protagonista. Algunos de los chistes no funcionan de la mejor manera, pero por cada diálogo forzado hay momentos de gran timing como la escena donde los personajes descubren que Shazam es inmune a las balas. Cuando hemos llegado a una etapa donde las historias de orígenes de superhéroes arriesgan ser demasiado repetitivas, Shazam! recurre a una fórmula que se siente novedosa.

Parte de los méritos dependen de la energía que Levi transmite con su interpretación, encarnando la emoción de un hiperactivo joven en el cuerpo de un adulto. Si uno lo examina con atención, puede notar que su actuación no coincide realmente con la de Asher Angel, pese a que dan vida al mismo personaje, ya que la personalidad de Billy se nota más aterrizada y seria que la de su alter-ego, quien es más estrambótico. Sin embargo, esa discordancia pasa a un segundo plano cuando vemos el compromiso de Levi por el rol y la satisfacción que demuestra al estar en la pantalla, algo que hace recordar la comodidad de Ryan Reynolds cuando viste el traje de Deadpool.

Junto a esta dimensión más distendida de la película se encuentra un núcleo ligado a la familia, tanto biológica como adoptiva. La gran virtud de esta obra es tratar a sus personajes principales con el suficiente respeto que les permita tener algo de sustancia, mostrando un viaje personal de Billy que tiene un estimable peso emocional. El propio villano tiene dentro de sus motivaciones la relación que tuvo con su padre y su hermano, sirviendo como un recordatorio del camino que el protagonista podría haber seguido en caso de actuar con rencor en vez de compasión. La película también muestra el conflicto que se produce entre Billy y Freddy, no solo por las diferencias que surgen acerca de cómo debería actuar Shazam, sino también por el recelo que siente Freddy -quien solo puede caminar ayudado de una muleta- al ver cómo el protagonista adquiere habilidades sobrehumanas.

Ese enfoque humano le entrega una mayor cercanía a Shazam!, y la eleva como una muy buena película de superhéroes, una que recurriendo a un personaje que podría parecer “anticuado” es capaz de hacernos recordar la esencia de este tipo de historias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s