Bodied (2017)

Bodied-posterAmbientada en el mundo de las batallas de rap, la película Bodied comienza con una escena que transcurre en un estacionamiento mal iluminado, donde dos raperos compiten entre si con rimas dirigidas el uno al otro, mientras un grupo de espectadores celebra cada verso. Entre el público destaca Adam (Calum Worthy), un joven caucásico que parece estar fuera de lugar debido a su vestimenta y actitud algo ingenuas. Su apariencia de outsider coincide con la razón que lo llevó a presenciar este espectáculo, ya que el estudiante universitario está haciendo su tesis acerca de esa llamativa actividad, específicamente el uso de una particular palabra cargada de complejas implicancias raciales, siendo por lo tanto un observador que decidió empaparse de la atmósfera que se siente en aquellos círculos.

El protagonista siente que existe un valor en estas demostraciones que no ha sido del todo explorado, ya que ve en el ingenio, el uso del lenguaje, y la capacidad de improvisación de sus exponentes, una muestra de un nuevo tipo de poesía que está más viva que la que se estudia en el ámbito académico. Su aproximación teórica a las batallas de rap, sin embargo, es rápidamente reemplazada por una participación más directa, lo que ocurre esa misma noche, cuando uno de sus ídolos, el rapero afroamericano Behn Grymm (Jackie Long), lo convence de debutar en ese tipo de enfrentamientos. El interés de Adam por la poesía y sus estudios literarios le dan una base intelectual útil para crear versos, pero a medida que adquiere más experiencia descubre que para ganar el favoritismo del público debe además recurrir a insultos que no ocuparía en un contexto más cotidiano.

Identificar a estos personajes por su raza, etnia o ascendencia resulta útil para entender de forma cabal la obra, ya que esas características son muy importantes en relación al uso del lenguaje, que es la principal arma que ocupan en sus batallas. El propio viaje de Adam no puede ser entendido sin considerar el hecho de que se trata de un joven blanco, con educación universitaria y un origen socioeconómico privilegiado, que se une a un entorno completamente opuesto. Por eso, adquiere relevancia el tipo de palabras que se ocupan, dónde se ocupan, quién las dice y hacia quién van dirigidas. El primer desafío del protagonista como rapero consiste en determinar si está dispuesto a usar estereotipos raciales para referirse a uno de sus contrincantes, que es de origen asiático.

A pesar de su talento, y a que sus comentarios son vistos por el resto de los raperos como algo permisible (y hasta admirable, debido a la calidad de algunos insultos), el protagonista no se escapa de las críticas por el contenido de sus versos. El mayor obstáculo que debe enfrentar es su novia Maya (Rory Uphold), que reacciona con suspicacia cuando se entera que Adam quiere participar en las batallas de rap, primero porque no ve cómo su personalidad encaja con ese tipo de ambiente, y luego por las implicancias raciales de insultar a minorías a través de rimas. El racismo, homofobia y misoginia de las letras terminan provocando un escándalo en su universidad, tanto de las autoridades como de sus compañeros, por medio de una reacción que caricaturiza la llamada cultura de lo políticamente correcto, con discusiones acerca de privilegios, políticas de identidad, espacios seguros, e interseccionalismo.

Con sus lentes de marco grueso y tendencia a calificar al resto de las personas como socialmente insensibles, Maya es una reducción algo burda de alguien que en inglés se conoce como Social Justice Warrior (SJW). Bodied ve en ella y la universidad de Adam a un claro adversario, y siguiendo en parte el espíritu que ha caracterizado a la serie animada South Park, la cinta amplifica su propia incorrección política como una demostración de rebeldía. Se notan las ganas de la obra por ser descrita con calificativos como transgresora, controversial, incorrecta, obscena, insolente, ofensiva o deslenguada, los que ha aprovechado como herramienta de marketing para llenar su material promocional.

El director Joseph Kahn, que es de ascendencia coreana y ve en su experiencia personal una especie de armadura contra las palabras hirientes, mueve con energía la bandera de defensa del derecho a ser ofensivo, aunque esa energía no se traduce necesariamente en una aproximación muy aguda del material que está en sus manos. La mayor parte de su carrera la ha dedicado a la creación de videos musicales, para artistas tan diversos como Taylor Swift, Wu-Tang Clan, Britney Spears y Muse, lo que se nota en el estilo a veces aparatoso de la cinta, que recurre a diferentes técnicas para llamar la atención del espectador. Movimientos de cámara dinámicos, ángulos vistosos, textos en la pantalla, todo eso vemos a lo largo del metraje, con resultados sobreabundantes.

Más interesante resulta la intensión del guionista Alex Larsen (un rapero conocido también con el nombre de Kid Twist), que no solo busca impactar como Kahn, sino además crear algunos matices más sagaces. Uno de los factores a considerar dentro de las batallas de rap y las palabras que se dicen en ellas, es que están sujetas a una convención social de la que forman parte sus participantes. Los insultos pueden ser muy ofensivos, pero se parte de la base de que los raperos aceptan ser el blanco de ese tipo de comentarios cuando entran a esa dinámica. La construcción de un contexto tan especial, diseñado para que se acomode a esta competición, la asemeja incluso a una actividad como la lucha libre, donde también existe un acuerdo entre los involucrados para respetar determinados principios. El punto es subrayado por la película en una escena donde dos personajes se someten a una batalla de rap para solucionar un conflicto, en vez de recurrir a medios como la violencia física.

Si bien la cinta está construida sobre el principio de la libertad de expresión, no apunta a una postura maximalista donde todo vale y no hay límite alguno para lo que dicen las personas. En el mundo de las batallas de rap, existen ciertos márgenes que surgen de los propios participantes, y están vinculados a ideas como la lealtad y el honor. Esto es algo que la cinta explora a través de Adam, quien se enfrenta a un dilema de optar por la fama o la amistad. Aunque es un punto interesante, y pese a tener méritos para haber logrado algo muy potente, el desarrollo dramático del relato y el arco del personaje principal no terminan siendo demasiado acabados, lo que se nota si comparamos a Bodied con la película 8 Mile (2002), que también transcurre en el mundo de las batallas de rap y cuyo protagonista, Eminem, es además productor de esta obra.

Al lidiar con temas complejos, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde los elementos raciales y el uso del lenguaje tienen gran importancia, la cinta prefiere no tomar tanto partido por alguna de las posturas involucradas. Esto, que puede ser acertado en ciertas ocasiones, ya que la ambigüedad permite plantear las preguntas en vez de responderlas, a veces da cuenta de una indefinición algo conveniente. Creo que se pueden encontrar mejores ejemplos de obras que exploran las relaciones raciales contemporáneas en aquel país con títulos como Dear White People (2014) de Justin Simien o Blindspotting (2018) de Carlos López Estrada, que aprovechan la comedia para desarrollar con elocuencia sus temáticas.

El desenlace de la obra refleja sus imprecisiones al contar con tres o cuatro finales de diversa naturaleza, apelando uno de ellos a la simple comedia, otro al dramatismo, y los restantes a una reconciliación catártica y a la satisfacción del triunfo. En vez de complementarse entre sí, estos momentos se sienten como diferentes alternativas que estaban al alcance de los realizadores, pero por alguna razón decidieron ocuparlos todos. Durante la secuencia final, hay un momento que muestra a dos personajes secundarios subvertir las expectativas de lo que se espera en una batalla de rap típica; esto, que es algo accesorio a la historia principal, se convierte en uno de los mejores instantes de la película, y nos lleva a desear que el resto de la obra hubiese sido igual de creativa.

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