Las mejores películas de 2019

f4liay0p13031Este año tuvo un par de novedades importantes en relación a mis reseñas de películas. La primera es que retomé el ritmo que llevaba hasta hace un par de años en el blog, cuando publicaba dos críticas a la semana. Si bien los últimos años esa frecuencia quedó limitada a una película, este 2019 pude duplicar el número de entradas, lo que me permite tener una mayor extensión de cintas para escoger los mejores títulos del año. Esto se debe a un afán por mantener una mayor disciplina en mis escritos, con una velocidad que sea constante, y también a las ganas de ver y reseñar más películas, ampliando además la variedad de estas.

De manera adicional, este ritmo se debe en parte a la segunda novedad, que consiste en empezar a publicar reseñas en el sitio El Agente Cine. Por mera casualidad, tuve la oportunidad de colaborar con esta página que reúne los escritos de varias personas, algo que me ha permitido ser leído por más gente y conocer también las perspectivas de otros amantes del cine. Uno de los grandes focos del sitio es el cine chileno, gracias a lo cual he podido reseñar más películas nacionales e incluso tener acceso a obras de difícil o limitado acceso. Hasta el momento la experiencia publicando en El Agente ha sido muy positiva y espero que se pueda extender por mucho tiempo más.

Aunque he reseñado más películas, decidí no volver a la selección de veinte películas que hice hasta 2016, limitándolas solo a doce. Esto me obliga a pensar mejor los títulos que escogeré, ya que considerándolo bien hacer veinte resultaba un poco excesivo. Como siempre, los criterios para considerar que una película es de 2019 son muy flexibles, algo que permite por ejemplo que dentro de este grupo haya una cinta que en estricto rigor es de 2017, pero que estuvo disponible masivamente para el resto del mundo este año. Y de nuevo decidí destacar películas que se estrenaron en enero y febrero, dentro de la denominada “temporada de premios”, sin que el paso de todos estos meses sea un impedimento para reconocer su grandeza.

Un punto llamativo de mis doce películas favoritas es que incluyen cuatro obras asiáticas. En años anteriores no existió una preferencia tan clara por el cine de ese continente, pero ahora con dos títulos surcoreanos y dos japoneses se nota el lugar privilegiado que tuvieron en mi memoria durante estos últimos doce meses. También puede ser curiosa la ausencia de dos cintas que se han repetido bastante en estas selecciones de fin de año (Joker y Once Upon a Time… in Hollywood), las que si bien me gustaron en su momento no creo que estén dentro de lo mejor que vi en 2019.

Por último, algo que pude hacer gracias a El Agente Cine fue contribuir en su selección de las mejores películas del año, escogiendo junto a más de cincuenta personas (entre críticos, cineastas y programadores) las cintas más destacadas de 2019. Como la selección del sitio requería señalar quince películas en total, aprovecho de agregar como menciones especiales los tres títulos que no alcanzaron a estar en este listado, pero que pude escoger para la votación de El Agente: Transit (puesto 13), Suspiria (puesto 14) y Us (puesto 15). El resultado de las votaciones se puede ver acá.

12. Under the Silver Lake

Con todas sus irregularidades y pese a algunas dudas que sentí mientras la veía, esta obra de David Robert Mitchell merece ser destacada. La ambición de crear un misterio que abarca complejas conspiraciones y situaciones extrañas, ambientado en un mundo que funciona con reglas propias, es admirable si pensamos que este es recién el segundo largometraje del director. La poderosa atmósfera que construye suple ciertas lagunas lógicas de la trama, dejando que la investigación del protagonista avance por el impulso de las imágenes y la banda sonora que por el sentido de lo que está descubriendo. Es una cinta que habla acerca de la ciudad de Los Ángeles, específicamente la industria del entretenimiento, pero a diferencia de la película que Quentin Tarantino estrenó este 2019 su enfoque es mucho más arriesgado y crítico de ese sistema.

11. Kamera o tomeru na! (One Cut of the Dead)

Una de las agradables sorpresas que tuve este año. Sin saber nada de esta película, salvo que involucraba zombies, se convirtió en una experiencia muy satisfactoria, que transmite una fuerte sensación de entusiasmo por el proceso de creación cinematográfico. A través de las dificultades y a veces precariedad con la que deben trabajar los cineastas, termina destacando la creatividad y la perseverancia que se requieren para hacer películas. Gracias a una doble y hasta triple dimensión narrativa, es capaz de reexaminar ciertos momentos desde diferentes perspectivas para mostrar detalles que no habíamos notado la primera vez.

10. Manbiki kazoku (Shoplifters)

Personajes que viven en los márgenes de la sociedad, que están involucrados en conductas ilícitas, y que deben cuidar sus pasos para no ser atrapados por las autoridades. Aspectos que en otro tipo de historia podrían ser desarrollados de una manera muy distinta, acercándose a lo sensacionalista, en esta película japonesa no impiden destacar la humanidad de sus protagonistas. El director Hirokazu Kore-eda toma esas ideas para fortalecer el sentido de pertenencia que une a esta familia, cuyos miembros ven en sus dificultades individuales un punto en común que los lleva a ayudarse mutuamente. Los lazos que se forman entre ellos surgen de la necesidad, alcanzan altos niveles de intimidad, pero son frágiles, ya que cualquier cambio en las circunstancias los puede afectar, algo que crea una curiosa mezcla de optimismo y melancolía.

9. Toy Story 4

La tercera película de Toy Story parecía ser el cierre definitivo e ideal para una serie que fue madurando junto con sus espectadores, así que al anunciar el estreno de una cuarta parte surgieron varias dudas acerca de su justificación. Toy Story 4 no solo se convirtió en una digna secuela para aquella película, sino que fue capaz de expandir los límites de la saga a un terreno que parecía no estar dentro de sus planes. En lugar de ser el punto final de esta historia, la tercera cinta sirvió como plataforma de despegue para una cuarta parte que explora ideas ligadas al existencialismo, la independencia y la necesidad de seguir avanzando.

8. The Farewell

Una historia llena de idiosincrasia, donde acompañamos a una joven de ascendencia china de vuelta a su país natal para reencontrarse con sus familiares y ver una última vez a su abuela, que fue diagnosticada con un avanzado cáncer. La directora Lulu Wang logra transmitir aquellas texturas y detalles que definen a este grupo de personajes,  basados en su propia familia, privilegiando las interacciones entre ellos y destacando sus particularidades. Gracias a una perspectiva sutil, que insinúa en vez de deletrear lo que quiere expresar, la obra construye un relato tan humano como delicado, donde temas complejos como la muerte y la verdad son explorados con una admirable gracia.

7. The Lighthouse

Dos hombres, una isla y muchas gaviotas. Las características físicas del lugar en el que se encuentran los protagonistas tienen efectos importantes en sus respectivos desenlaces, pero el director Robert Eggers también explora las implicancias psicológicas de la situación en la que están insertos. Con una atmósfera opresiva, que aprovecha muy bien las herramientas que proporciona el lenguaje cinematográfico, la cinta nos enfrenta a momentos que cruzan de manera constante la barrera entre realidad y ficción, utilizando la ambigüedad a su favor. Más que un simple factor estético, el blanco y negro de sus imágenes adquiere una poderosa expresividad que complementa las ideas exploradas.

6. The Irishman

El regreso de Martin Scorsese a uno de los géneros cinematográficos que marcó su carrera, colaborando nuevamente con varios de los actores más importantes de su filmografía, terminó siendo mucho más que un simple “grandes éxitos”. El director toma esta historia de gángsters y la explora desde una perspectiva nueva al de cintas como Mean Streets (1973) o Goodfellas (1990), dejando que el paso del tiempo vaya provocando sus efectos sobre el protagonista. En vez de tener una vida intensa que acaba de forma abrupta, el “irlandés” al que hace referencia el título debe cargar con las consecuencias de sus actos durante décadas, algo que lo lleva a reflexionar acerca de lo que hizo mientras sus amigos van desapareciendo. Lo que podría haber sido un ejercicio de autoindulgencia termina siendo algo más profundo, hasta cuestionador, de parte de un cineasta que  a estas alturas de su vida no debe probar nada pero que sigue siendo capaz de sorprendernos.

5. Midsommar

Esta película dirigida por Ari Aster es una pesadilla que transcurre a plena luz del día. El miedo que provoca no se debe tanto a sustos específicos, sino que a una sensación de intranquilidad que se extiende a lo largo de todo el metraje. Es una lenta espiral que va descendiendo hacia la locura, atrapando a sus personajes y al espectador en un viaje que no podemos detener. Es una experiencia casi hipnótica, donde el uso del lenguaje cinematográfico, el ritmo del relato y el tipo de situaciones narradas nos arrastra hacia su inevitable y retorcido desenlace. Al igual que su protagonista, no podemos escapar, solo ver lo que ocurre, con fascinación y espanto.

4. Gisaengchung (Parasite)

Parte como una película de estafas, donde una familia marginada trata de infiltrarse en un hogar adinerado, construyendo un vínculo de dependencia entre ellos y sus nuevos jefes a través de ficciones y engaños, pero luego se convierte en algo más extraño. La revelación que surge durante la segunda mitad del metraje no busca solo sorprender al espectador, sino que reforzar las ideas que fue planteando en la primera mitad, como las desigualdades socioeconómicas y las diferencias aparentemente infranqueables (hasta fisiológicas) que existen entre las clases privilegiadas y las desposeídas. El director Bong Joon-ho desenvuelve el relato dentro de un contexto ligado a su país, pero los elementos satirizados por la cinta pueden ser entendidos por espectadores de cualquier lugar donde el capitalismo es la norma.

3. Beoning (Burning)

Un thriller que en vez de resolver sus misterios de forma categórica avanza planteando más interrogantes. La labor del director surcoreano Lee Chang-dong es deslumbrante por el compromiso que demuestra con su particular visión, sin que las presiones de llevar al relato por un camino más convencional lo convenzan de abandonar su enfoque. La ambigüedad se vuelve su principal aliada y aprovecha las posibilidades que le entrega para instalar una atmósfera inquietante. El lirismo, donde lo más importante son las emociones y no lo cerebral, se abre camino a través de la cinta y nos proporciona una guía que evita que la obra caiga en lo indescifrable, permitiendo que nos sumerjamos en su hechizo.

2. Zimna wojna (Cold War)

Destino, casualidad, libre albedrío y capricho parecen mezclarse en el romance de la pareja protagonista de esta obra. Su relación se extiende a lo largo de quince años, en varios países y en distintos contextos, pasando de momentos de pasión y cariño a otros más dolorosos. Cuando están juntos, terminan peleando, y cuando están separados sufren por la ausencia del otro, creando así un torbellino de emociones que se desenvuelve de manera precisa en un relato que no tiene instantes superfluos. El director Pawel Pawlikowski combina un meticuloso manejo estilístico con la fuerza de las emociones que atraviesan a sus personajes, sin que el resultado final sea una mera ostentación técnica, sino que una evocadora historia de la compleja pasión de dos personas imperfectas.

1. The Favourite

Debido a su particular manera de abordar las relaciones humanas y el comportamiento de sus personajes, las obras de Yorgos Lanthimos tienen un efecto similar a ver la realidad reflejada en un espejo deformante, donde las cosas siguen estando ahí pero alteradas. El hecho de contar una historia basada en personas reales no afectó su método, que le dio a The Favourite un llamativo aire contemporáneo pese a estar ambientada a comienzos del siglo XIX. Algo que he querido destacar en esta selección de mis películas favoritas del año es el compromiso de sus realizadores por una visión artística propia, gracias a lo cual capturan una cierta aura intangible que las hace especiales, distintivas, algo que también ocurre con esta película, que además de sus excentricidades logra transmitir la cara genuinamente humana de sus protagonistas.

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